miércoles, 30 de junio de 2010

Blog de apoyo a los trabajadores del Metro de Madrid


Los trabajadores del Metro de Madrid están en plena lucha por sus derechos, para que se respete su convenio colectivo que las autoridades han decidido saltárselo a la torera.

Su valiente lucha nos marca al resto de trabajadores del Estado la ruta a seguir en defensa de nuestros intereses de clase.

Aquí dejo el blog que se ha creado para dar apoyo a nuestros compañeros trabajadores:

http://usuariossolidarios.wordpress.com/2010/06/30/nuestro-decalogo/

¡Viva la lucha de los trabajadores!

¡A por la huelga general!

¿De quién son rehenes los viajeros del Metro?


Artículo de Isaac Rosa. Diario Público.

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Desde el gobierno madrileño hasta el último tertuliano radiofónico, todos coincidieron ayer en denunciar que los madrileños hemos sido tomados como rehenes durante la huelga en el Metro. Estoy de acuerdo: no había más que darse una vuelta ayer por las atestadas paradas de autobús, las calles y los bares, o atender a quienes opinaban en radios y foros de Internet, para comprender el secuestro que sufren muchos trabajadores.

No me refiero al hecho de que tuvieran que apretarse en los autobuses, chupar atascos y llegar tarde. Hablo de otro tipo de secuestro: el ideológico, ése por el que millones de trabajadores han sido abducidos, desclasados, desprovistos de todo residuo de conciencia de clase y arrojados desnudos a la calle, donde sólo les queda quejarse, sentirse atacados en sus derechos, y llamar privilegiados a los conductores de metro, insolidarios a los huelguistas y chupópteros a los sindicatos.

En cada huelga, los afectados dejan de ser trabajadores para convertirse en usuarios, consumidores, clientes o viajeros, y sólo se recuerda su condición de asalariados para denunciar el problema que les supondrá llegar tarde a su empresa –me gustaría saber cuántos fueron despedidos o sancionados al llegar tarde por una causa de fuerza mayor como ésta-. Una organización de consumidores OCU, pidió que prevalezca “el derecho de los usuarios a la utilización del transporte público”; un derecho que por más que busco no encuentro en la Constitución –donde si está el derecho a la huelga-.

Es ese secuestro mental, y no los abusivos servicios mínimos ni la precariedad generalizada, el principal obstáculo para que una huelga general pueda tener éxito hoy –aparte de la división sindical, como se vio ayer en Euskadi-.

Mientras, quienes más pierden con la huelga son los propios trabajadores del Metro: días de sueldo, posibilidad de sanciones y una agresiva campaña de desprestigio que tapa los motivos de su movilización. Recordémoslos: no hacen huelga por unos pocos euros, sino por un incumplimiento del convenio colectivo que, de permitirse, sentaría precedente.

domingo, 27 de junio de 2010

Irán, la guerra de Obama

Artículo de Atilio Borón.
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Amitai Eztioni es uno de los sociólogos más influyentes del mundo. Nacido en Alemania y emigrado a Israel en los años fundacionales de ese estado, se radicó tiempo después en Estados Unidos donde inició una larga carrera académica que lo llevó a transitar por varias de las más prestigiosas universidades de ese país: Berkeley, Columbia, Harvard, hasta culminar, en los últimos años en Washington, D.C., como Profesor de Relaciones Internacionales de la George Washington University. Pero sus actividades no se limitaron a los claustros universitarios: fue un permanente hombre de consulta de diversos presidentes norteamericanos, especialmente de James Carter y Bill Clinton. Y desde el 11/9, con el auge del belicismo su voz ha resonado con creciente fuerza en el establishment norteamericano. Hace pocos días ofreció un nuevo ejemplo de ello.

Incondicional apologista del Estado de Israel, acaba de publicar en la MilitaryReview, una revista especializada del Ejército de Estados Unidos, un artículo que pone en evidencia el “clima de opinión” que prevalece en la derecha norteamericana, el complejo militar-industrial y en los más encumbrados sectores de la administración, y muy especialmente en el Pentágono. El título de su artículo lo dice todo: “Un Irán con armas nucleares, ¿puede ser disuadido?” La respuesta, huelga aclararlo, es negativa. Esta publicación no podía llegar en un momento más oportuno para los guerreristas estadounidenses, cuando reiteradas informaciones –silenciadas por la prensa que se autodenomina “libre” o “independiente”- hablan del desplazamiento de navíos de guerra estadounidenses e israelíes a través del Canal de Suez y en dirección a Irán, lo que hace temer la inminencia de una guerra. En varias de sus últimas “Reflexiones” el Comandante Fidel Castro había advertido, con su habitual lucidez, sobre las ominosas implicaciones de la escalada desatada por Washington en contra de los iraníes, cuya pauta no difiere sino en lo anecdótico de la utilizada para justificar la agresión a Irak: acoso diplomático, denuncias ante la ONU, sanciones cada vez más rigurosas del Consejo de Seguridad, “incumplimiento” de Teherán y el inevitable desenlace militar.

Las sombrías predicciones del Comandante lucen como optimistas por comparación a lo que plantea este tenebroso ideólogo de los halcones norteamericanos. En una entrevista concedida el miércoles pasado a Natasha Mozgovaya, corresponsal del periódico israelí Haaretz en Estados Unidos, Etzioni ratifica lo expresado en la Military Review, a saber: Irán pretende construir un arsenal nuclear y eso es inaceptable. La única opción es un ejemplarizador ataque militar y, es preferible desatarlo un mes antes y no diez días después de que el satanizado Irán disponga de la bomba atómica. En su artículo el profesor de la GWU insiste en señalar que cualquier otra alternativa debe ser descartada: la diplomacia fracasó; las sanciones de la ONU carecen de eficacia; bombardear las instalaciones nucleares no cambiaría muchos las cosas porque, según declaraciones del Secretario de Defensa Robert Gates, lo único que se lograría sería retrasar el avance del proyecto atómico iraní por tres años; y, por último, la disuasión no funciona con "actores no racionales" como el actual gobierno de Irán, dominado por el irracionalismo fundamentalista que contrasta con la mesura y racionalidad de gobernantes israelíes que asesinan a activistas humanitarios en pleno Mediterráneo. Por consiguiente, lo único realmente eficaz es destruir la infraestructura de Irán para imposibilitar la continuación de su programa nuclear.

Ese ataque, agrega, “podría ser interpretado por Teherán como una declaración de guerra total”, pero como las tentativas de diálogo ensayadas por Obama fracasaron es urgente e imprescindible adoptar drásticas medidas si Estados Unidos no quiere perder su predominio en Medio Oriente a manos de Irán. Por sus grandes reservas petrolíferas -sólo superadas por Arabia Saudita y Canada, y muy superiores a las de Irak, Kuwait y los Emiratos- Irán excita el ansia de rapiña del imperialismo norteamericano, que con el 3 por ciento de la población mundial consume el 25 por ciento de la producción mundial de petróleo. Además, no hay que olvidar que la guerra es el principal negocio del complejo militar-industrial, de modo que para sostener sus ganancias hay que utilizar y destruir aviones, cohetes, helicópteros, etcétera. Así, la diabólica pareja formada por la “guerra preventiva” y la “guerra infinita” continúa inalterable su curso, ahora bajo la presidencia de un Premio Nóbel de la Paz cuyo servilismo ante tan oscuros intereses unido a su falta de coraje para honrar ese premio coloca a la humanidad al borde de un abismo.

www.atilioboron.com

sábado, 26 de junio de 2010

Cómo me gustaría estar equivocado

Reflexión de Fidel Castro sobre el más que probable ataque del ejército yanqui sobre Irán y la repercusión que tendría sobre Corea.

Cuando estas líneas se publiquen en el periódico Granma mañana viernes, el 26 de Julio, fecha en la que siempre recordamos con orgullo el honor de haber resistido los embates del imperio, quedará distante, a pesar de que faltan sólo 32 días.

Los que determinan cada paso del peor enemigo de la humanidad -el imperialismo de Estados Unidos, una mezcla de mezquinos intereses materiales, desprecio y subestimación a las demás personas que habitan el planeta- lo han calculado todo con precisión matemática.

En la reflexión del día 16 de junio escribí: ”Entre juego y juego de la Copa Mundial de Fútbol, las diabólicas noticias se van deslizando poco a poco, de modo que nadie se ocupe de ellas.”

El famoso evento deportivo ha entrado en sus momentos más emocionantes. Durante 14 días, los equipos integrados por los mejores futbolistas de 32 países han estado compitiendo para avanzar hacia la fase de octavos de final; después vendrán sucesivamente las fases de cuartos de final, semifinales y el final del evento.

El fanatismo deportivo crece incesantemente, cautivando a cientos y tal vez miles de millones de personas en todo el planeta.

Habría que preguntarse cuántos, en cambio, han conocido que desde el 20 de junio naves militares estadounidenses, incluido el portaaviones Harry S. Truman, escoltado por uno o más submarinos nucleares y otros buques de guerra con cohetes y cañones más potentes que los de los viejos acorazados utilizados en la última guerra mundial entre 1939 y 1945, navegaban hacia las costas iraníes a través del canal de Suez.

Junto a las fuerzas navales yankis avanzan buques militares israelíes, con armamento igualmente sofisticado, para inspeccionar cuanta embarcación parta para exportar e importar productos comerciales que el funcionamiento de la economía iraní requiere.

El Consejo de Seguridad de la ONU, a propuesta de Estados Unidos, con el apoyo de Gran Bretaña, Francia y Alemania, aprobó una dura resolución que no fue vetada por ninguno de los cinco países que ostentan ese derecho.

Otra resolución más dura fue aprobada por acuerdo del Senado de Estados Unidos.

Con posterioridad, una tercera, más dura todavía, fue aprobada por los países de la Comunidad Europea. Todo tuvo lugar antes del 20 de junio, lo que motivó un viaje urgente del Presidente francés Nicolás Sarkozy a Rusia, según noticias, para entrevistarse con el jefe de Estado de ese poderoso país, Dmitri Medvédev, con la esperanza de negociar con Irán y evitar lo peor.

Ahora se trata de calcular cuándo se desplegarán las fuerzas navales de Estados Unidos e Israel frente a las costas de Irán, y unirse allí a los portaaviones y demás buques militares estadounidenses que montan guardia en esa región.

Lo peor es que, igual que Estados Unidos, Israel, su gendarme en el Medio Oriente, posee modernísimos aviones de ataque y sofisticadas armas nucleares suministradas por Estados Unidos, que lo convirtió en la sexta potencia nuclear del planeta por su poder de fuego, entre las ocho reconocidas como tales, que incluyen a la India y Pakistán.

El Sha de Irán había sido derrocado por el Ayatollah Ruhollah Jomeini en 1979 sin emplear un arma. Estados Unidos le impuso después la guerra a aquella nación con el empleo de armas químicas, cuyos componentes suministró a Iraq junto a la información requerida por sus unidades de combate y que fueron empleadas por éstas contra los Guardianes de la Revolución. Cuba lo conoce porque era entonces, como hemos explicado otras veces, Presidente del Movimiento de Países No Alineados. Sabemos bien los estragos que causó en su población. Mahmud Ahmadineyad, hoy jefe de Estado en Irán, fue jefe del sexto ejército de los Guardianes de la Revolución y jefe de los Cuerpos de los Guardianes en las provincias occidentales del país, que llevaron el peso principal de aquella guerra.

Hoy, en 2010, tanto Estados Unidos como Israel, después de 31 años, subestiman al millón de hombres de las Fuerzas Armadas de Irán y su capacidad de combate por tierra, y a las fuerzas de aire, mar, y tierra de los Guardianes de la Revolución.

A éstas se añaden los 20 millones de hombres y mujeres, entre 12 y 60 años, escogidos y entrenados sistemáticamente por sus diversas instituciones armadas entre los 70 millones de personas que habitan el país.

El Gobierno de Estados Unidos elaboró un plan para llevar a cabo un movimiento político que, apoyándose en el consumismo capitalista, dividiera a los iraníes y derrocara el régimen.

Tal esperanza es ya inocua. Resulta risible pensar que con las naves de guerra estadounidenses, unidas a las israelíes, despierten las simpatías de un solo ciudadano iraní.

Creía por mi parte inicialmente, al analizar la actual situación, que la contienda comenzaría por la península de Corea, y allí estaría el detonante de la segunda guerra coreana que, a su vez, daría lugar de inmediato a la segunda guerra que Estados Unidos impondría a Irán.

Ahora, la realidad cambia las cosas en sentido inverso: la de Irán desatará de inmediato la de Corea.

La dirección de Corea del Norte, que fue acusada del hundimiento del Cheonan, y sabe de sobra que fue hundido por una mina que los servicios de inteligencia yankis lograron colocar en el casco de esa nave, no esperará un segundo en actuar tan pronto se inicie el ataque en Irán.

Es muy justo que los fanáticos del fútbol disfruten a su antojo de las competiciones de la Copa del Mundo. Cumplo sólo el deber de exhortar a nuestro pueblo, pensando sobre todo en nuestra juventud, llena de vida y esperanzas, y especialmente en nuestros maravillosos niños, para que los hechos no nos sorprendan absolutamente desprevenidos.

Me duele pensar en tantos sueños concebidos por los seres humanos y las asombrosas creaciones de las que han sido capaces en sólo unos pocos miles de años.

Cuando los sueños más revolucionarios se están cumpliendo y la Patria se recupera firmemente, ¡cómo me gustaría estar equivocado!

Discurso de Nikita Kruschev

Nueva York, 23 de septiembre de 1960. Intervención de Kruschev ante la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Nuestro siglo es el siglo de la lucha por la libertad, el siglo en el cual las naciones están liberándose de la dominación extranjera. Los pueblos desean una vida digna de consideración y luchan por obtenerla.

La victoria se ha logrado en muchos países y territorios. Pero no debemos regocijarnos en nuestros laureles porque sabemos que millones de seres humanos todavía languidecen en la esclavitud colonial y sufren graves penurias.

Cualquier individuo inteligente tiene una cierta idea de lo que representa el progreso científico, que significa este gran siglo xx, lo que nos trae la humanidad. Algunos dicen sabiamente que el mundo nos ha abierto nuevos horizontes, oportunidades ilimitadas para la creación de abundante material para la salud y para la amplia satisfacción de las necesidades humanas. Sin ninguna justificación, otros consideran los grandes peligros de emplear los descubrimientos científicos y técnicos no para objetivos beneficiosos sino principalmente para la producción de espantosos sistemas de destrucción. Estos métodos de destrucción no son utilizados en el momento presente. Pero, en el último análisis, son producidos para ser utilizados.

Este argumento entre los optimistas y los pesimistas refleja los acontecimientos de nuestra era. Lo más importante de este hecho es que ha surgido un conflicto entre dos tendencias o líneas políticas en las relaciones internacionales. No me estoy refiriendo aquí, por supuesto, a las diferencias en los sistemas sociales, que son una cuestión interna, que puede ser y debe ser tratado sólo por cada nación y por cada Estado por sí mismos.

Estas dos líneas políticas en las relaciones internacionales han provocado una profunda divergencia. Aunque las líneas paralelas nunca han convergido en la geometría elemental, llegan a colisionar en las cuestiones internacionales. Hace sólo diez o quince años, pocos podían predecir el resultado del conflicto entre estas dos formas de entender la política internacional. En el año 1960, sin embargo, sólo un ciego puede dejar de ver cómo la mayoría de las poblaciones están cada vez más convencidas positiva y plenamente de la necesidad de mantener la paz.

Los pueblos de todos los países –trabajadores, campesinos, intelectuales y burgueses- no quieren la guerra sino la paz, y únicamente la paz. Y si, por tanto, los pueblos luchan activamente por atar las manos de los círculos militares y monopolistas, se podrá asegurar la paz…

Nadie puede discutir que la Unión Soviética ha sido generosa en sus esfuerzos por asegurar la continuación de su política en el desarrollo de las relaciones internacionales. Pero las siniestras fuerzas que obtienen beneficios del mantenimiento de la tensión internacional están ajustando tenazmente sus posiciones.

Aunque sólo un puñado de individuos está implicado, son poderosos y ejercen una enorme influencia en la política de sus respectivos estados. Se requiere, por tanto, un esfuerzo importante para romper su resistencia. Tan pronto como la política de crear tensión internacional ofrezca resultados tangibles, recurrirán inmediatamente a las medidas extremas para asegurarse que la gente no sienta ninguna relevación: filtrarán cada nervio para hundir el mundo repetidas veces hasta crear una atmósfera de abatimiento y exacerbar la tensión internacional.
Contemplamos la peligrosa manifestación del trabajo de estas fuerzas la pasada primavera cuando el avión de uno de los grandes estados miembros de Naciones Unidas, los Estados Unidos de América, invadieron por traición el espacio aéreo de la Unión Soviética y de otros Estados. Lo que implica que Estados Unidos ha elevado estas violaciones del derecho internacional para convertirlo en un principio de deliberación política del Estado.

La intrusión agresiva en nuestro país de un avión de Estados Unidos y la subsiguiente actitud del gobierno de Estados Unidos demuestra a los pueblos que se comportan con una política calculadora, tratando de sustituir el cumplimiento del derecho internacional con el fin de traicionar las honestas negociaciones entre estados iguales y soberanos.

Los vuelos del avión espía de Estados Unidos son también demostrativos en otro aspecto. Muestran el peligro que representan para la paz la red de bases de Estados Unidos en Europa, Asia, África y América Latina.

Como una forma profundamente arraigada de infección aguda en un organismo vivo, estas bases interrumpen la vida política y económica normal de los estados sobre los cuales han estado espiando. Obstaculizan el establecimiento de relaciones normales entre estos estados y sus vecinos. ¿Cómo puede haber de hecho relaciones normales si la gente de estos países vecinos no puede dormir pacíficamente, si tiene que vivir con la amenaza de estar sujetos a la voluntad de los militares de Estados Unidos para emprender actos de provocación?

Las relaciones de Estados unidos con Cuba son significativas a este respecto. Como ustedes saben, antes de la victoria de la revolución popular, todos los sectores de la economía cubana estaban dominados por monopolios de Estados Unidos que obtenían grandes beneficios gracias a la explotación de la clase trabajadora de Cuba y de la riqueza de su fértil suelo.

A algunas personas de Estados Unidos ocasionalmente les gusta vanagloriarse que estándar de vida en su país es mayor que en el de otros países. No hay nada que contradecir al hecho de que los estándares de vida en Estados Unidos sean ahora mayores que en Cuba, pero ¿a qué se debe esto? ¿Es debido a que el pueblo cubano es menos trabajadores o a que la tierra de Cuba es menos fértil? Por supuesto, ésta no es la razón. El pueblo de Cuba es bien conocido por su industria y por su apego a su país y a su suelo. La explicación es totalmente diferente. Durante muchos años los frutos del trabajo del pueblo cubano no los han disfrutado los cubanos sino los monopolios de Estados Unidos. ¿No resulta sorprendente que en 1958, por ejemplo, el ingreso per cápita en Cuba fue 6,5 veces menor que en Estados Unidos? Esta estadística habla por sí sola.

Todos somos testigos del hecho de que muchos pueblos están siendo continuamente sujetos a los actos hostiles y a la cruda presión de un cierto grupo de estados que nada hacen por los legítimos intereses y derechos de otros países. Esto se produce porque la situación internacional está repleta de conflictos agudos, el peligro de los cuales está intensificado por el incremento de la carrera armamentística.

Es evidente que las relaciones internacionales no pueden continuar en esta línea, porque de lo contrario nos dirigiremos hacia el abismo. En esta tarea , las Naciones Unidas deben defender la soberanía de los estados y presionar para el restablecimiento de las relaciones internacionales como base legal para poner fin a la carrera armamentística.

Desafortunadamente, la política de violación de los derechos inalienables de los pueblos está todavía en evidencia en los mismos Estados Unidos.

Tomemos, por ejemplo, la cuestión de la representación en las Naciones Unidas del pueblo chino. Para impedir la legítima restitución de la República Popular China en el seno de las Naciones Unidas, simplemente porque se trata de un régimen socialista de Estado que no es del agrado en los círculos políticos de algunos países occidentales, particularmente de Estados Unidos, se ignoran los hechos; se presagia la ausencia de cualquier deseo para rebajar la tensión internacional; supone que el interés por el reforzamiento de un mundo en paz y el desarrollo de la cooperación internacional está siendo sacrificada por la intolerante y calculada política de un pequeño grupo de estados. Esta situación es contraria a la paz y es degradante para las Naciones Unidas.

Como representante de la Unión Soviética, debo manifestar con franqueza que me siento orgulloso de ver a un gran número de nuevos estados haciendo su aparición en el seno de Naciones Unidas. Siempre nos hemos opuesto y continuaremos oponiéndonos a cualquier tipo de limitación de los derechos de los pueblos que han obtenido su independencia nacional. Compartimos con estos estados el deseo de preservar y garantizar la paz, crear en nuestro planeta las condiciones para la coexistencia pacífica y la cooperación de los países en su estructura política y social, de acuerdo con los principios pacificadores proclamados en la Conferencia de estados Asiáticos y Africanos de Bandung.

Los hechos muestran que la liberación de las naciones y los pueblos sometidos a la dominación colonial favorecerá la mejora de las relaciones internacionales, un incremento de la cooperación internacional y la consolidación de un mundo en paz.

Sería difícil exagerar el vasto significado que la abolición del sistema colonial ha supuesto para el mundo entero. Cada uno es consciente de que las economías de las colonias y los territorios de la confianza se subordinan actualmente a los intereses mercenarios de los monopolios extranjeros, y la industrialización de estos países se está impidiendo deliberadamente. Imagínese que la situación ha cambiado y que estos países y territorios, al alcanzar la independencia, estén en disposición para hacer un uso amplio de sus ricos recursos naturales y proceder con su industrialización, favoreciendo una vida mejor para su gente. Esto conduciría a un enorme crecimiento en la capacidad del mercado mundial, que sin duda tendría un efecto beneficioso, no sólo en el desarrollo económico de los países del Este sino también en las economías de los países industrialmente desarrollados del Oeste.

Ha trascurrido un año desde la resolución adoptada por la Asamblea General sobre el desarme general y completo. Hemos visto que se trata de un período comparativamente largo de tiempo y no tenemos ninguna duda de que se siguen produciendo armas y que la perfección e invención de nuevas armas letales no tiene fin.

En el terreno del desarme no se ha producido ningún avance significativo en el pasado año. ¿Cuáles son las razones para esta situación a la cual nos obligan a referirnos con gran pesar y con seria preocupación? ¿Quién está impidiendo la implementación de la resolución de la Asamblea General sobre el desarme total, probablemente la decisión más importante y significativa en la historia de Naciones Unidas? ¿Quién está haciendo lo imposible para romper el plan de trabajo del problema del desarme?

Los hechos demuestran que la ausencia de cualquier progreso en la solución de los problemas de la carrera armamentística es la consecuencia de la posición adoptada por Estados Unidos y ciertos estados vinculados con la OTAN.

A través del trabajo del comité de las Diez Naciones sobre el Desarme, las potencias occidentales han rechazado iniciar los trabajos para alcanzar un tratado sobre desarme general y completo y en cada reunión han evitado discutir la sustancia del programa soviético del desarme general y completo (A/4219) que la Asamblea General había referido al comité para su consideración detallada. Por su parte, han presentado propuestas que ni previenen el desarme general ni completo, ni cualquier tipo de desarme, sino sólo las medidas para el control sobre armamentos, es decir, control sin desarme. Como siempre, uno entiende que el establecimiento del control sin desarme sería equivalente al establecimiento de un sistema internacional de espionaje que, lejos de contribuir a la consolidación de la paz, podría hacer más fácil para a un agresor potencial realizar sus planes que plantean una amenaza para los pueblos.

El gobierno soviético, junto con los gobiernos de un gran número de estados, está decidido a suspender su participación en los trabajos del Comité TCN-Naciones hasta que las potencias occidentales no pongan fin a la carrera armamentística. No ha sido fácil para el gobierno soviético adoptar esta decisión, porque era precisamente nuestro país el que primero había adoptado la cuestión del desarme general y completo, y había estado haciendo los máximos esfuerzos para alcanzar en el comité una solución constructiva al problema en estricta conformidad con la resolución de la Asamblea General, En estas circunstancias, sin embargo, permanecieron en el Comité tan sólo pretendemos colaborar con los oponentes al desarme. Nos era imposible tolerar abusos contra la gran causa del desarme y convertirla en un objeto de especulación para objetivos inmorales y que vayan contra los intereses de la paz universal.

Es por eso que el gobierno soviético ha planteado la cuestión del desarme ante la Asamblea General de Naciones Unidos, es debido a que existe una considerable mayoría de miembros que no tienen interés alguno en la carrera armamentística y sinceramente desean ver al final de la misma.

La nueva propuesta soviética de la cuestión del desarme general y absoluto está basado en las previsiones de propuesta fechadas el 2 de junio de 1960 (A/4374), sometidas por el gobierno soviético a la consideración todos los gobiernos del mundo se ha bosquejado con el respeto debido para todas las ideas útiles expresadas en el último año en el curso de las discusiones sobre esta cuestión en círculos políticos y públicos en varios países. Esta oferta pretende resolver la posición de las potencias occidentales y esperamos que éstas harán lo posible para llegar pronto a un acuerdo sobre desarme.

Consideramos, en primer lugar, que se deben eliminar en una primera etapa del desarme todas las armas nucleares; hemos ofrecido las medidas detalladas para un control internacional eficaz en todas las etapas; y hemos considerado el deseo de ciertas potencias occidentales que, desde un principio, están dispuestas a reducir sus fuerzas armadas y sus armamentos convencionales. También hemos introducido un número de otras enmiendas y modificaciones a nuestro programa. En nuestra opinión todas esas enmiendas rinden el programa de general y hacen el desarme más concreto, más realista y más factible…

El gobierno soviético está profundamente convencido de que sólo una solución radical al problema del desarme, con la prohibición absoluta de las armas de destrucción masiva y con el cese de su producción y experimentación y la destrucción de todos los arsenales de estas armas, puede completar la tarea de entregar a la humanidad el fin de la amenaza de la guerra nuclear que pende sobre ella. Éste es precisamente el objetivo que persigue la Unión Soviética, abogar de forma constante y resolutoria por el desarme general y completo.

Los ciudadanos de la Unión Soviética y el gobierno soviético están absolutamente convencidos de los principios de coexistencia pacífica firmemente establecidos en las relaciones entre los estados y asegurar que estos principios formen parte del derecho fundamental de la vida en el conjunto de las sociedades modernas. No hay un “truco” comunista ideado detrás de estos principios, pero las verdades simples dictadas por la vida misma, tal como son las relaciones entre los estados, deben convertirse en algo pacífico, sin el uso de la fuerza, sin recurrir a la guerra y sin interferencia en los asuntos internos.

No estoy revelando un secreto cuando digo que no tenemos vínculos con el capitalismo. Pero no queremos imponer nuestro sistema a otros pueblos por la fuerza. Son ellos quienes determinan la política de los estados con un sistema social diferente al nuestro y renuncian a sus peligrosas e infructuosas tentativas para dictar sus voluntades. Es el momento de reconocer que la elección de una forma particular de vivir es una cuestión que concierne a cada pueblo. Déjennos construir nuestras relaciones en base a las actuales realidades. Ésta es la verdadera coexistencia pacífica.

La política de coexistencia pacífica exige solventar todas las cuestiones planteadas sin necesidad de recurrir a la fuerza, por medio de negociaciones y compromisos razonables. Sabemos que durante los años de la guerra fría alguna de estas cuestiones para la mayoría no tenían solución y eran el motivo de la creación de peligrosos focos de tensión en Europa, Asia y otras zonas del mundo.

La Unión Soviética considera que, en orden a fortalecer la paz en Asia y, por tanto, en el mundo, es esencial discutir la cuestión de Corea.

Sólo los hombres que obran de mala fe pueden pensar arreglar la cuestión de Corea por la fuerza de las armas. La única propuesta correcta, llamada a solventar la solución de la cuestión de la reunificación pacífica de Corea y de los coreanos sin la interferencia exterior, es encontrar un amplio consenso. La condición esencial para ello es la inmediata y completa salida de todas las tropas de Estados Unidos de Corea del Sur, debido a que su presencia envenena la atmósfera no sólo en Corea sino también en Asia, y hacer lo posible para que se celebren elecciones en Corea del Sur. La propuesta del gobierno de la República Democrática Popular de Corea para establecer una confederación de Corea del Norte y del Sur es justa y razonable como lo es la propuesta del gobierno de la República Democrática Alemana de configurar una confederación de los dos estados alemanes. Éste es el único camino para lograr la soñada reunificación de estos estados.
Estamos firmemente convencidos de que en el tiempo presente se deben adoptar medidas para crear las condiciones necesarias para la reforma de funcionamiento tanto de las Naciones Unidas como del órgano de trabajo de la Organización ejecutiva. Repito, la cuestión recae fundamentalmente en el secretario general y su equipo. Somos particularmente conscientes de la necesidad de que se produzcan ciertos cambios y mejoras con vistas al futuro inmediato.

Consideramos razonable y justo para el órgano ejecutivo de las Naciones Unidas que no recaiga en la persona individual del secretario general sino en tres personas revestidas con las mayores garantías de Naciones Unidas, personas que presenten a los estados miembros de los tres grupos básicos que he mencionado. La cuestión es que este órgano ejecutivo debe representar a los estados miembros del bloque militar de las potencias occidentales, a los estados socialistas y a los estados neutrales. La composición de este órgano ejecutivo de Naciones Unidas debe crear las condiciones para una más correcta implementación de las decisiones adoptadas.

El gobierno soviético confía que las propuestas que ha ofrecido para estas cuestiones sean consideradas en la presente sesión de la Asamblea General, reciban apoyo y aceptación pues han sido propuestas con el sincero deseo de garantizar una mejor convivencia y tranquilidad para nuestro planeta.

El gobierno soviético está preparado para hacer todo lo posible en orden a que la servidumbre colonial sea eliminada aquí y ahora, y que aquí y ahora los problemas de desarme encuentren una solución concreta y efectiva.

El gobierno soviético está preparado para hacer todo lo posible en orden a que las pruebas de armas nucleares sean prohibidas aquí y ahora, lo que implica que la destrucción masiva debe ser favorecida.

Quiero recordar que todos estos problemas son complejos y que no pueden ser solucionados de golpe. Pero estos problemas forman parte de la vida misma y deben ser solucionados antes de que sea demasiado tarde. No se debe evadir su solución.

Para concluir mi intervención deseo enfatizar una vez más que el gobierno soviético, guiado por los intereses del pueblo soviético, por los intereses de los ciudadanos de los estados socialistas libres, les propone a todos ustedes; hablemos, argumentemos, firmemos los acuerdos de desarme completo y general y enterremos el colonialismo, que es la maldición de la humanidad.



viernes, 25 de junio de 2010

Entrevista a Alejandro Alejandrovich Zinovief

Entrevista a Alejandro Alejandrovich Zinovief por Antonio Fernández Ortiz reproducida del sitio DDOOSS
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Alexander Alexandrovich Zinoviev [1922-2006] - In memoriam Para recordar a un pensador lúcido, excéntrico, muy desconocido y casi olvidado por los que le conocieron, fallecido recientemente en Moscú
La actividad intelectual de Alexandr Alexandrovich Zinoviev se caracterizó, en los años precedentes a la Perestroika, por su crítica al proyecto soviético de comunismo. Los escritos y trabajos de Zinoviev se convirtieron en clásicos y fueron interpretados como una condena generalizada de la experiencia del socialismo real. Pasados los años y desaparecida la URSS, a muchos les ha parecido que Alexandr Zinoviev ha cambiado de posición con respecto a su crítica a la URSS y, de crítico del comunismo soviético se ha convertido en un defensor de la Unión Soviética, precisamente cuando la URSS ya es Historia. Para hablar de la Unión Soviética, de las repercusiones del proyecto soviético sobre el mundo occidental, sobre la situación del propio mundo occidental y sobre otras muchas cosas, nos reunimos con Alexandr Alexandrovich en su casa en Moscú, donde nos recibió amablemente.
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Alexandr Alexandrovich, ¿realmente ha cambiado su actitud con respecto a la Unión Soviética de manera tan radical como algunos comentan? Y si es así, ¿cuáles eran los aspectos fundamentales de su crítica a la URSS, y sobre cuáles de ellos ha cambiado usted de opinión?

En primer lugar he de decir que mi opinión no ha cambiado, simplemente ha pasado el tiempo, ha cambiado la situación en el mundo. El comunismo soviético ha sido derrotado y yo no golpeo al caído. Yo fui uno de los críticos del comunismo y del sistema soviético cuando el comunismo prosperaba aquí y además representaba una amenaza para Occidente. Ahora ya no existe la Unión Soviética y no existe el Bloque soviético. El sistema comunista ha sido destruido y para mí ya no puede ser objeto de crítica.
El objeto de mi crítica y análisis es ahora el sistema poscomunista, es decir, todo lo que ha resultado del proceso de destrucción del sistema soviético. Sin embargo todo esto se percibe ahora como si yo hubiese cambiado mi visión sobre el comunismo. Si yo afirmo, por ejemplo, que Gorbachov, como hombre de estado fue un cretino y desde el punto de vista moral un miserable, de esto no se deduce que ahora tenga una buena opinión sobre Brezhnev. Brezhnev sigue siendo para mí, al igual que antes, una total nulidad, una de las personas que propiciaron la caída de la URSS.
Yo no he cambiado de opinión, sino que han cambiado de opinión millones de personas con respecto a mí. Por los mismos libros que antes me consideraban anticomunista, ahora me consideran rojo. Y se esfuerzan en presentar el asunto como si yo hubiese cambiado radicalmente de posición. Pues no. De mis antiguos libros yo no renuncio ni a una sola palabra. Pero yo sigo adelante, y escribo nuevos libros sobre la nueva época. Ahí es donde reside la clave del asunto.

¿Cuál fue el objeto principal de su crítica al proyecto soviético?

Desde mi juventud, viví en determinadas circunstancias que me permitieron conocer la naturaleza real del comunismo, no del comunismo ideológico, marxista, sino del real, el que se construía en la Unión Soviética. Lo viví y lo comprendí desde el principio, y desde mi juventud me encontré en la oposición al comunismo real. Al principio, cuando era joven, sólo me fijaba en sus deficiencias, pero más tarde, a medida que fui madurando, recibiendo educación e investigando de manera más profunda la sociedad soviética, me puse a mí mismo un objetivo: estudiar e investigar esta sociedad de forma científica y aclarar si las insuficiencias del comunismo eran circunstanciales o una consecuencia inevitable del mismo.
En aquel entonces, en la Unión Soviética, la posibilidad de investigar científicamente sobre el comunismo ruso estaba excluida. Decir la verdad, desde un nivel científico, sobre el comunismo, era imposible debido al dominio de la ideología soviética. Y en Occidente el acercamiento científico al comunismo era imposible, allí la situación era la contraria, consideraban al comunismo y a la URSS como el imperio del mal.
Pero desde un punto de vista científico el comunismo no fue ni un bien ni un mal. Fue un sistema social objetivo, en el cual se dieron aspectos positivos y negativos, ambos estrechamente relacionados. Los fenómenos negativos serían inconcebibles sin los positivos y los positivos sin los negativos. Le pongo un ejemplo: en la URSS nunca hubo desempleo, estaba garantizado el trabajo para todos, sin excepciones. Esto fue un logro positivo indiscutible. Pero este logro positivo estuvo relacionado de manera inseparable con otro negativo: todos los adultos con capacidad para trabajar estaban sujetos a su lugar de trabajo, estaban obligados a trabajar. El derecho al trabajo y su garantía significaban al mismo tiempo una situación de semi-servidumbre. Las personas que se negaban a trabajar eran consideradas delincuentes, parásitos. Otro ejemplo: en el sistema comunista de la URSS estaba garantizada la educación gratuita, la atención sanitaria gratuita, la entrega gratuita de vivienda, etc. Desde luego que todos éstos eran logros positivos. Pero al mismo tiempo tenían su parte negativa: un bajo nivel de vida comparado con Occidente, ausencia entre la gente de un interés por el trabajo intensivo, actitud chapucera, embaucamiento, simulación, etc. Es decir, todos aquellos aspectos negativos del comunismo que eran conocidos por todos en el mundo y que fueron sometidos a crítica. Estos aspectos negativos no fueron el resultado de la mala intención, sino que fueron engendrados por la propia naturaleza del comunismo, por sus propios logros positivos.
Yo he investigado por primera vez en el mundo, de una manera científica, la sociedad comunista. He investigado sobre sus leyes objetivas, y hasta el día de hoy mi teoría del comunismo es única. Yo no conozco en el mundo ninguna otra persona que haya hecho algo similar. Y ahora, en la actualidad, no me desdigo de los resultados obtenidos. En los últimos tiempos fueron publicados varios libros míos en este sentido y ahora se prepara para la imprenta un trabajo mayor en el cual expongo mi teoría del comunismo -del sistema social soviético- y del occidentalismo -del sistema social occidental-. Los comparo y examino en qué son coincidentes y en qué se diferencian y cuáles son las perspectivas y tendencias de evolución de uno y otro.

Después de la desaparición de la URSS (o de su destrucción), ¿cómo valora el proyecto soviético?

Tenga en cuenta que yo no soy marxista. No he sido nunca marxista, y no fui nunca comunista en el sentido oficial de la palabra, como lo fueron millones de afiliados al partido. Yo no fui un apologista del sistema soviético, pero tampoco fui su enemigo. En lo que a mí se refiere, he tratado de acercarme a la verdad. Y ahora trato de describir el comunismo de manera sincera. No lo defiendo, no soy su apologista, pero defiendo la verdad sobre él. Esto es especialmente importante porque, en todo el mundo, todo lo que escriben ahora sobre la sociedad soviética, y en general sobre el comunismo, todo es una mentira ideológica, una calumnia ideológica. Y a propósito, pienso lo mismo con respecto a la sociedad occidental. Una comprensión científica de todo lo que ocurre en Occidente, tampoco existe. Allí también domina la ideología y la propaganda. Si ahora denigran al comunismo, si ahora lo cubren de lodo, por el contrario exageran los méritos y cualidades del sistema occidental e ignoran sus insuficiencias. Es muy importante comprender ahora que el sistema comunista para Rusia no fue circunstancial, sino consecuencia del desarrollo natural de aquello que fue Rusia hasta la Revolución. Los componentes fundamentales de la sociedad rusa anterior a la Revolución fueron: un feudalismo moribundo y un naciente, pero muy débil, capitalismo. Habitualmente sólo se tienen en cuenta estos elementos, pero había una tercera fuerza. Era el sistema estatal. La sociedad rusa fue siempre, desde sus orígenes, una sociedad en la que dominó lo estatal. En realidad, el estatalismo fue siempre la base de la sociedad rusa, incluso la base de sistema feudal ruso, ya que el feudalismo ruso nació del funcionariado estatal. Al no estar desarrollado el sistema monetario, a los funcionarios, en realidad, les pagaban con tierras y personas. El sistema económico que se desarrollaba en Rusia, justo antes de la Revolución, se desarrollaba en la medida que existía el Estado. En el sistema comunista también dominaba el mismo estatalismo.
La Revolución de 1917 acabó con el feudalismo y con el capitalismo, pero dio curso libre al estatalismo. Después de la Revolución, el estatalismo se desarrolló de una manera muy fuerte e incluso se convirtió en un "superestatalismo". En realidad, en la URSS, todo lo que llamaban propiedad social era en realidad propiedad estatal, y toda la población soviética se convirtió, de hecho, en empleados del Estado. Es decir, trabajaban para el Estado y recibían de él su salario. La estructura de clases era totalmente diferente a la existente antes de la Revolución y diferente a la existente en Occidente.
En Rusia el sistema comunista se identificó, se unió, de una manera tan sólida con las tradiciones rusas, con el carácter del pueblo ruso, que la quiebra del comunismo ha supuesto al mismo tiempo la quiebra del pueblo, la quiebra de Rusia en general. Tiempo atrás, incluso antes de que apareciera Gorbachov y empezara la Perestroika, en mis libros advertí que el comunismo no era el Paraíso sobre la Tierra, pero que todo lo que viniera a sustituir al comunismo sería todavía peor, es más, que la quiebra del comunismo en Rusia significaría la quiebra de Rusia. En realidad, la Guerra Fría de Occidente contra Rusia fue dirigida no tanto contra el comunismo como contra la propia Rusia. Y así ha ocurrido. Ya entonces introduje la formula: "apuntamos al comunismo y le damos a Rusia". Yo afirmo esto teniendo como base de mi afirmación que en la propia sociedad occidental existen todas las insuficiencias que veíamos en el comunismo. Criticaban el comunismo por su burocratismo y en realidad el sistema burocrático en los países occidentales, por ejemplo en los EEUU, en Alemania, en Francia es mucho más fuerte que lo era en Rusia. Criticaban a la URSS por su economía planificada. Ahora incluso los anticomunistas reconocen que la planificación en la economía occidental es mayor que la que había en la URSS. Además en la URSS los planes se establecían, pero normalmente no se cumplían o no se cumplían de la manera establecida. Pero si toma usted la economía moderna occidental, por ejemplo, la americana o la europea occidental, sin planes no puede existir. Es más, los planes los establecen ya no sólo para cinco años, sino incluso para diez, quince años. Si tomamos la economía moderna occidental, a la cual yo llamo "totalitarismo monetario", vemos que es un sistema gigante, controlado por el sistema financiero, por un supersistema financiero que posiblemente esté planificado para un siglo entero.
En la situación en la que nos encontramos, yo simplemente hago un llamamiento, no sólo a los rusos, sino también a las gentes de Occidente, a mirar profundamente, a reflexionar sobre lo que fue en propiedad el comunismo, mirando a su alrededor, y a darse cuenta de que lo mismo se está produciendo en Occidente. En realidad, en Occidente, la época actual es, no sólo poscomunista, sino que además es posdemocrática, es decir, la época de la democracia liberal se ha acabado y ha llegado la época del totalitarismo, del totalitarismo occidental. Se le puede llamar totalitarismo democrático o democracia totalitaria. Es una nueva época en la que ha ocurrido un cambio grandioso.
Por cierto que la idea del acercamiento entre el comunismo y el sistema occidental la promocionaron los sociólogos occidentales. La teoría aquella de la convergencia. No fueron los comunistas los que la promocionaron. En esta idea había mucho de justo, y en realidad se produjo un acercamiento entre el comunismo y el occidentalismo, como yo llamo al sistema Occidental...

¿En que planos se produjo aquel acercamiento...?

En muchos...

Pero Rusia y Occidente son diferentes en aspectos fundamentales, determinantes. Por ejemplo el modelo antropológico es totalmente diferente. El modelo de hombre soviético, es más, el modelo de hombre ruso, incluso como concepto histórico, es diferente al occidental...

Esto no es del todo así. El comunismo ruso es el occidentalismo en las condiciones de la pobreza rusa, en las condiciones de un desierto social, así se puede hablar de Rusia. El occidentalismo es el comunismo ruso, pero en las condiciones de la excepcional riqueza occidental, en las condiciones de la jungla social occidental.
Si tomamos el "superimperio" económico occidental contemporáneo de ámbito mundial, dentro de él domina una dictadura. La Unión Soviética en su totalidad fue una empresa de ese tipo. Un solo Estado, un sistema ideológico único, un sistema de dirección único. Al principio, cuando el país era todavía pobre, sobre todo en los años posteriores a la Revolución, esto permitió un progreso muy rápido. En los años posteriores a la guerra mundial tuvo lugar un "salto" sin precedentes.
La población aumentó en 100 millones de personas, algo que, por cierto, prefieren ignorar. Las empresas, institutos, escuelas, hospitales, etc., aumentaron en decenas, centenas de veces. Si antes de la guerra, Stalin podía conocer a todos los directores de las empresas por su nombre, en los años de posguerra el número de empresas, sólo en Moscú, llegó a ser más, muchas veces más, que antes en toda Rusia, que en toda la URSS. Hasta la guerra, el número de Cátedras en todos los centros de investigación llegó a ser de unos cientos en total. Pero en los años de la posguerra llegaron a ser decenas de miles.
Es decir, la sociedad soviética se enriqueció, se hizo más compleja y comenzó a evolucionar en dirección a una sociedad del tipo occidental.
Y si no hubiesen aparecido Gorbachov y Yeltsin y no hubiese ocurrido la derrota del sistema soviético, todas las reformas que intentaron realizar en la URSS se hubiesen podido llevar a cabo, además sin catástrofes. Todas las ideas de la Perestroika ya habían sido elaboradas en la URSS por lo menos 10 años antes de la llegada de Gorbachov. Y esto lo manifiesto asumiendo la plena responsabilidad de las palabras que estoy pronunciando. Gorbachov no tuvo nada de original, simplemente se aprovechó de lo que ya había.
¿En qué línea se movía, evolucionaba, la sociedad soviética? Tomemos como ejemplo la ideología. En realidad, la ideología sólo de una forma nominal continuó siendo marxista. La ideología soviética asimiló las ideas fundamentales de la ideología occidental. La idea de concesión de libertad de acción a los directivos de las empresas se consideraba evidente y sólo era cuestión de tiempo el momento en que esto iba a ocurrir. Si nos acercamos a este tema desde un punto de vista sociológico, es decir, si tomamos la evolución de la ideología, la evolución del poder, la evolución del sistema financiero, etc., la sociedad soviética, de una u otra manera, hubiese acabado acercándose a la occidental en todas las esferas de la vida: en la económica, en la ideológica, en la cultural, etc.
Si analizamos, por ejemplo, el fenómeno del bolchevismo, nos encontramos con que en él estaba presente el marxismo, pero también estaban presentes, desde mi punto de vista, aspectos fundamentales de las concepciones solidarias de la cultura tradicional rusa que fueron elaboradas por la literatura, la filosofía y la ciencia rusa durante todo el siglo XIX. El bolchevismo fue precisamente la síntesis, nueva como fenómeno histórico y cultural, e incluso podemos decir que civilizatorio, de las tradiciones solidarias de la cultura rusa más el marxismo, el cual incorporó sus ideas de construcción de una sociedad solidaria pero al mismo tiempo industrial. El marxismo trajo al movimiento revolucionario ruso la idea del industrialismo.

Quizá ha sido la idea del industrialismo presente en el bolchevismo, procedente del marxismo, la que dio lugar a esa aproximación, a ese acercamiento hacia la cultura occidental del que usted habla.

Todo eso es así, pero tiene un carácter secundario. En realidad, si tomamos toda la esfera ideológica de la Unión Soviética antes de la llegada de Gorbachov al poder, ésta ya estaba muy próxima al modelo occidental.

¿Por qué ocurrió esto? Porque los filósofos y científicos rusos asumieron el cuadro del mundo occidental...

No exagere las posibilidades de la filosofía rusa...

¿Y el pueblo ruso asumió estas concepciones occidentales del mundo...?

Sí, incluso el pueblo ruso. En realidad, el modelo ideológico de persona que se esforzaron en imponer al pueblo ruso los bolcheviques y sus antecesores quebró. La población de la URSS se occidentalizó, se contaminó con las ideas de la ideología occidental y como consecuencia el marxismo desapareció de forma indolora, como si no hubiese existido, como si se hubiese evaporado. En los años posteriores a la guerra Rusia se occidentalizó de manera acelerada, incluso desde el punto de vista del modelo de persona.

Usted ha señalado correctamente que, en los años posteriores a la guerra, el pragmatismo se desarrolló de forma acelerada en Rusia. Esto fue un indicativo de la evolución del material humano en Rusia. ¿Este proceso fue imperceptible o fue percibido pero no pudieron detenerlo...?

Hubo resistencia, pero no pudieron detenerlo. Esto se puede apreciar incluso por los libros que se editaron y en cómo se relacionaban con el marxismo. Con el marxismo todos se relacionaban en tono de burla. La ideología prerrevolucionaria rusa no tuvo éxito. ¿La Iglesia ortodoxa? Ahora incluso la iglesia la están imponiendo a la fuerza. Pero también es un fenómeno temporal. Prácticamente Occidente ha irrumpido en el espacio vital de Rusia, en el espacio ideológico de Rusia. Los rusos se han abierto a Occidente. Miles, cientos de miles de personas libremente van y vienen de acá para allá. Resistir ante el ataque de Occidente, desde este punto de vista, es imposible. Ahora en Rusia domina la cultura occidental, el cine occidental, la música occidental, etc. Rusia se occidentaliza.

Puede entonces decirse que la cultura rusa ha sido derrotada...

Sí y no. ¿A qué podemos llamar cultura rusa? Si llamamos cultura rusa al cristianismo ortodoxo, a las matrioshkas, a las cucharas pintadas, a la balalaika, entonces sí. Incluso ahora, los cosacos se pasean con gorras y sables. Por mucho que se esfuercen, en este sentido la cultura rusa, efectivamente, ha quebrado.

Yo no me refiero a eso. Usted comprende perfectamente a que me refiero cuando utilizo el concepto de "cultura rusa"...

Pero Rusia, desde el principio, a pesar de todo, ha sido siempre una potencia europea, y la cultura europea en Rusia siempre ha existido. Pushkin es cultura europea, Lermontov es cultura europea, Chaikovskii es cultura europea, Tolstoi también.

Pero a Tolstoi es difícil encuadrarlo como una manifestación de la cultura europea occidental, aunque en él estén presentes elementos de la cultura europea. Su propia visión del campesinado ruso y sus opiniones sobre la propiedad de la tierra estaban muy alejadas de las concepciones sobre la tierra y el campesinado entonces ya imperantes en Europa occidental. Además, a Tolstoi, la propia cultura europea lo aceptó con dificultad; incluso dos veces le negaron el Premio Nobel.

Esos son fenómenos superficiales. Mi generación creció ya en el periodo soviético, por cierto en los años más soviéticos, en los años 30. En la escuela nos formábamos en el marco de la cultura europeo occidental. Nuestros escritores fueron Balzac, Shakespeare, Dante, etc.. Nuestros pintores fueron los maestros de la pintura occidental: Rafael, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci. Nosotros crecimos en esta cultura. Bueno, es evidente que Rusia era la periferia de Occidente, el límite. Evidentemente tuvo lugar el enfrentamiento entre las manifestaciones tradicionales de la cultura rusa y Occidente. Pero ahora, en principio, hagan lo que hagan, Rusia se occidentaliza en todas las direcciones.

¿Cómo valora conceptos como "civilización rusa" o las ideas y conceptos que formularon los euroasiatistas después de la revolución de 1917? Ellos intentaron definir la cultura rusa como un ente específico y singular que aún conteniendo elementos de la cultura europea y del mundo oriental asiático se había conformado, en su proceso histórico, como una cultura singular (o civilización, como la definió Danilevskii, predecesor de los euroasiatistas) a la que dieron el nombre de Eurasia. Estas ideas presuponen un camino específico de evolución para Rusia independiente del camino de evolución seguido por la cultura europea occidental, lo que ellos definieron como un "tercer camino" para Rusia.

Yo considero que, cuando hablan de la civilización rusa, están diciendo un auténtico disparate. ¿Qué cosa es civilización? Todo eso es ideología. Confundían la realidad con los deseos. Nunca hubo una civilización rusa. Existieron diferentes civilizaciones. Existió la civilización europea occidental, le precedió la civilización romana, la mediterránea y otras civilizaciones. La civilización europea occidental empezó a formarse desde la época del Renacimiento, y todavía existe. Ha llegado a ser dominante en el Planeta. En el marco de esta civilización, en uno de sus polos se formó el americanismo y en el otro polo Rusia (sobre esto Alexis de Tocqueville ya escribió en el siglo pasado). Rusia se formó como periferia de la civilización europea occidental. Toda civilización independiente hace sus propios descubrimientos, sus propias aportaciones. La civilización europeo-occidental hizo grandes descubrimientos: una nueva forma de Estado, de economía, de cultura, etc.; millones de descubrimientos. ¿Qué descubrimientos ha hecho Rusia...?

Me parece que, a pesar de todo, la cultura rusa sí ha dado al mundo sus propios y particulares descubrimientos y sus específicas y valiosas aportaciones. Algunas cosas sí que podríamos mencionar, por ejemplo: el Proyecto Soviético, el comunismo...

¡Eso ya es otro tema! Ahora llegaremos a eso. Si tomamos Rusia hasta la Revolución, no se hicieron descubrimientos que ejercieran influencia en el desarrollo mundial de la humanidad. Ninguno. La balalaika, las matrioshkas, eran manifestaciones populares secundarias. Eso no es una civilización. No es un aporte a la civilización. Por primera vez el pueblo ruso tuvo la oportunidad de hacer su aportación en la historia mundial justo después de la Revolución de Octubre. En este sentido, Rusia, efectivamente, hizo un gran descubrimiento. Descubrió un camino específico de evolución, el comunista, diferente del occidental. Y este descubrimiento tuvo una gran influencia en todo el planeta. Después de la Revolución, en el marco del sistema soviético, se hicieron grandes descubrimientos en la cultura, usted lo sabe perfectamente: cine, pintura, las vanguardias rusas, la influencia que ejercieron sobre la cultura mundial. Esto ya es otro asunto.
Se hizo un intento de formar, crear, una civilización específica. Una civilización no surge de un solo país, sino cuando muchos países, muchos pueblos, establecen una relación de intercambio unos con otros. En este sentido, la civilización rusa que comenzaba ejerció su influencia sobre toda la Humanidad. Prácticamente medio mundo acabó pintado de color rojo: los países de Europa oriental, Cuba, China, incluso algunos países de Occidente. Eso es otro asunto. Pero este intento de Rusia -de desarrollar su específica civilización- fue abortado, cortado, y ya no tiene oportunidades de abrirse camino porque (según mi teoría) la época de las civilizaciones ha pasado.
Una civilización la forman un grupo de pueblos que se intercambian y se influyen unos a otros, pero que no están organizados en un todo único al igual que en una sociedad. No ha habido un Estado que haya dirigido a todo el mundo occidental. Sólo ahora el mundo occidental se ha organizado en un todo único, y esto significa que ha llegado el final de la época de las civilizaciones. Ahora el mundo occidental se organiza como una supersociedad global, con un único sistema de poder y de dirección. Las fronteras nacionales están siendo liquidadas y están apareciendo sistemas económicos supranacionales. Esto significa que ha aparecido una supercivilización, la supercivilización occidental. Rusia no tiene ninguna oportunidad de competir con ella. Rusia, de hecho, se ha convertido ahora en una zona de colonización para la moderna supercivilización occidental. ¿Cuánto tiempo todavía existirá de manera formal? Es difícil predecirlo. Pero de hecho hace tiempo que ha perdido su papel de segunda superpotencia y no tiene ninguna oportunidad de elevarse hasta su antiguo nivel.

¿Cómo valoraría el Proyecto Soviético en el contexto de la historia rusa, como una continuación de la misma o como una etapa nueva que no guarda relación con el pasado?

Como una continuación de la historia rusa. La aparición del sistema soviético fue una casualidad histórica. Simplemente, a los rusos se les presentó una oportunidad histórica irrepetible de desarrollar su propia supercivilización. No solamente una civilización, sino una supercivilización. La Unión Soviética se formó no sólo como una sociedad, sino como una supersociedad. En esto hubo una gran innovación por parte de Rusia. Sobre esta base los países de Europa oriental, como resultado de la victoria de la Unión Soviética en la guerra, fueron incorporados a esta órbita. Añadamos a ellos Mongolia, China, Corea, Cuba, etc. Ya sabe la amenaza que esto significó para el mundo occidental. Empezó la Guerra Fría, aunque todavía no estaba claro cual iba a ser la marcha de la misma. Pero como resultado, el intento soviético de imponer su línea de evolución quebró. Ésta ha sido la más grande de las victorias del mundo occidental en su historia. Esta victoria ha determinado, desde mi punto de vista, la evolución de la Humanidad para muchos, muchos siglos, si es que no ha sido para toda la eternidad.

¿Cuál fue la influencia del Proyecto Soviético sobre Occidente y sobre el resto del mundo?

El significado fue enorme. Positivo y negativo. Pero en lo fundamental positivo, aunque yo no utilizo, en general, ese tipo de valoraciones. Toda la evolución del mundo occidental, aunque sobre esto se esfuerzan en no hablar, experimentó la influencia de la URSS. Todo el sistema estatal se construyó en los países occidentales según el modelo soviético. Haga memoria, ¿acaso hace mucho tiempo que Suecia era una sociedad socialista? La Alemania de posguerra fue un Estado socialmente organizado, semisocialista, y en muchos aspectos socialista.
Ahora renuncian a todo esto, pero fue así. Todo el estatalismo americano se formó bajo la influencia del Estado soviético. Si usted comienza a escarbar, ve cómo organizaron el ejército, la ideología, la cultura... descubrirá que la influencia soviética fue enorme. El sistema de planificación fue criticado, y sin embargo ellos mismos lo asumieron. Todo esto fue descubierto en Rusia. Y no sólo esto. Hay algo a lo que yo ahora quisiera prestar atención: la existencia del bloque soviético y la división del mundo en dos polos, uno con América a la cabeza, y el otro con la URSS fue la salvación de Europa occidental. En Europa occidental tenían miedo de que el comunismo ruso iba a llegar y los iba a conquistar, pero ese miedo no estaba justificado. En los años 76-78 dije que la URSS no tenía fuerza, no ya para dominar el mundo, sino incluso para conquistar Europa occidental. Era fácil hacer la cuenta. Ahora, después de la derrota de la URSS, Europa occidental se encuentra sin defensa frente al americanismo. Y todo lo que ahora está ocurriendo en Europa occidental es su conquista por el americanismo; es la muerte de la civilización europeo-occidental.
Aquí, en Rusia, tienen la costumbre de mezclarlo todo, pero es necesario diferenciar severamente la cultura europeo occidental: Italia, España, Francia, etc., y la supercivilización occidental, es decir, todo lo que procede de América. Ahora, en realidad, se ha formado una supersociedad global supranacional. Se está produciendo la destrucción de las fronteras nacionales de Europa occidental, la destrucción de las economías nacionales, de las culturas nacionales. Se está produciendo una clara y abierta americanización, o globalización, de Europa occidental. Y no hay nadie que pueda defender a Europa occidental. El cine americano domina, la literatura americana domina. Es difícil decir en qué acabará todo esto.
Pienso que a los países de Europa occidental, como consecuencia de la americanización, les espera lo mismo que ha pasado en Rusia. En Italia ha sido publicado un libro mío sobre este tema. Por este motivo recorrí toda Italia y vi cómo los italianos ya sienten de qué manera la americanización les tiene cogidos por el cuello. Ya ve usted, así está construido el mundo, no hay mal sin el bien, de la misma manera que no hay bien sin el mal. La americanización que se está produciendo en Europa occidental era impensable cuando existía la URSS. La guerra que ha tenido lugar en Serbia en realidad no ha sido una guerra contra el comunismo, en Serbia no había ningún tipo de comunismo, sino una guerra dirigida contra Europa occidental. Los amos de la sociedad global sintieron y percibieron el aumento del antiamericanismo y de la resistencia a la globalización en Europa occidental.

Usted utiliza el concepto "globalización", ¿en qué medida este concepto se diferencia del concepto "imperialismo", o es simplemente un eufemismo?

La cuestión reside en que todos los conceptos sociológicos: capitalismo, imperialismo, etc., han perdido su sentido. En realidad, el imperialismo en el sentido marxista no existe en el mundo occidental desde hace ya mucho tiempo. Los marxistas hablan, por ejemplo, de la ambición por el superbeneficio. Yo puedo demostrar que la fuerza motora de la economía moderna occidental es otra. Para la mayoría de las empresas privadas, no es el superbeneficio, sino la supervivencia para poder pagar créditos a los bancos, etc. Es decir, el beneficio mínimo, y no el máximo. Si tomamos las empresas económicas gigantes, ellas tampoco funcionan según las leyes del mercado. Lo explico con un ejemplo: los americanos compraron Manhatan por unos cuantos cajones de whisky. ¿Acaso eso fue una operación económica? Claro que no. Si los países occidentales llevan a los países no occidentales sólo productos, y obtienen de allí otras cosas, esto no significa que se esté produciendo un intercambio económico, ese intercambio no se realiza según las leyes económicas. Ese intercambio se produce solamente porque el mundo occidental dispone de unas fuerzas armadas que superan a todas las fuerzas armadas del mundo. Si en algún sitio alguien comienza a protestar, se le golpea militarmente con la rapidez de un rayo. Pocas son ahora en el mundo las operaciones económicas que se realizan según las leyes económicas (las leyes del capitalismo). Ahora bien, ¿por qué leyes se realizan? Eso de momento todavía está muy mal estudiado.

Yo me refiero a otra cosa. Durante su corta historia, el pensamiento socialista y comunista ha creado su propio lenguaje, el cual le ha permitido tener su propio modelo de aprehensión y explicación del mundo. Tomemos el caso del concepto "globalización". Lenin, al escribir su trabajo sobre el imperialismo como la última fase del capitalismo, formuló el concepto de "imperialismo", el cual en su propia definición llevaba implícita una concepción de las relaciones de explotación y dominación entre los países capitalistas y los países por éstos dominados. Por el contrario, "globalización" es un concepto reciente en el cual es difícil apreciar los conflictos que todavía existen entre los países del primer y tercer mundo. Este concepto no encierra en su definición todas las contradicciones entre los países capitalistas y los política y económicamente dominados por el capitalismo.

Las concepciones leninistas han perdido su sentido y todo sus conceptos también han perdido su sentido.

Supongamos que es así. ¿Cuáles son entonces los conceptos que hay que utilizar? Al asumir el lenguaje del "enemigo", ¿no pierde la izquierda la capacidad de tener una explicación propia del mundo y con ello la posibilidad teórica de ofrecer un modelo social alternativo?


Yo diferencio entre occidentalización y globalización. ¿Qué es la occidentalización? Es la imposición a los pueblos no occidentales del sistema social de los países occidentales; por ejemplo, en Rusia se está produciendo una occidentalización, forzada por cierto. ¿Qué significa esto? Significa que en Rusia se esfuerzan en imponer un sistema social que sirve a los intereses de los países occidentales, sobre todo a los de EEUU, y para la supersociedad que sobre esto se alza. Eso es la occidentalización. Y ahora, ¿qué es la globalización?. Es necesario fijar con exactitud la estructura del mundo contemporáneo. Esta estructura era totalmente desconocida para Lenin. La estructura es la siguiente: se ha producido la integración del mundo occidental. Los países occidentales por primera vez en la historia se han integrado. Hasta este momento tuvieron lugar la Primera Guerra Mundial y la Segunda Guerra Mundial en el interior del propio mundo occidental. Ahora, semejantes guerras están excluidas. Existen decenas de miles de organizaciones, empresas, instituciones que unen al mundo occidental en una entidad única. Y sobre los países occidentales se ha desarrollado una supersociedad específica, que incluye a más de 50 millones de personas, y que en un futuro estará compuesta por unos 200-300 millones de personas. Esta supersociedad está también compuesta por las decenas de miles de empresas, instituciones, organizaciones que unen el mundo occidental y que han extendido sus tentáculos por todo el mundo. El mundo tiene ahora la siguiente estructura: una supersociedad global de los países occidentales, un mundo occidental que se integra, controlado por esta supersociedad. El mundo occidental se globaliza, es decir, se convierte en una entidad única. En segundo lugar, esta supersociedad global trata de imponer un dominio mundial, unir a la humanidad en una entidad total, pero en las condiciones que ella desea.
A todo este proceso yo lo llamo "globalización". El medio utilizado para conseguir la globalización es la occidentalización. Utilizar en relación con este proceso los viejos conceptos leninistas de capitalismo, imperialismo, colonización en su antiguo sentido, es absurdo. Nos encontramos en otro proceso totalmente diferente. Ahora bien, para la supersociedad global no es imprescindible organizar guerras como forma de repartir el mundo (como lo fueron la Primera o la Segunda Guerra Mundial), se hace todo de forma más sencilla. A Rusia la han derrotado y sometido sin un sólo disparo. En el siglo XXI, algo similar a lo que han hecho con la URSS lo harán con China. Ya ha comenzado la guerra fría contra China. Este proceso se prolongará. Todas las ideas leninistas tenían como fundamento la teoría social y económica del marxismo. Esta es una teoría no científica, es una teoría ideológica. Tenía sentido en el siglo XIX y al principio del XX, pero a partir de la segunda mitad de nuestro siglo todo esto ha perdido su sentido.

En este caso no me refiero a la vigencia o falta de vigencia de los conceptos leninistas. Me refiero a la capacidad que tuvo en su momento la izquierda para crear su propio lenguaje con el que expresar, formular, su propia concepción del mundo, y la ausencia de ese lenguaje en la actualidad. Si los viejos conceptos ya no sirven, serán necesarios otros. Sin embargo, la izquierda, en vez de crearlos se limita a asumir e imitar un lenguaje que no es el suyo y con el que no puede expresar su propia concepción del mundo actual, contemporáneo... claro, en el supuesto de que tal concepción exista... Bueno, quisiera que volviéramos al proyecto soviético. Me interesa saber como valora usted el estalinismo y la propia figura de Stalin.

Desde la infancia fui antiestalinista, fui miembro de un grupo terrorista dispuesto a matar a Stalin, fui arrestado, etc., etc. Hasta la muerte de Stalin fui antiestalinista e hice propaganda antiestalinista clandestina. Pero después, con los años, en especial después de la muerte de Stalin, estudié esta época y llegué a la conclusión de que Stalin es, según mi punto de vista, el político más importante del siglo XX, y puede que uno de los más importantes de todo el milenio.
Todo lo que fue hecho por él, en mi opinión, demuestra que como político fue más importante que Lenin. Es necesario tener en cuenta las condiciones históricas en las que vivía Rusia: guerras interminables, pobreza, desórdenes, difíciles condiciones climáticas, el material humano (nadie quiere tener en cuenta el material humano). Todo lo que en Rusia se ha construido, lo ha sido con un material humano muy malo.
Por ejemplo, los rusos, el pueblo fundamental de la URSS, es un pueblo con un bajo nivel de autoorganización, sin el palo es imposible organizarlo, ni antes ni ahora. Es un pueblo inclinado al servilismo, a la traición, envidioso, que se inclina ante todo lo extranjero, etc. Esto es un hecho.
Con este material humano, fundar un Estado tan fuerte, la segunda superpotencia en el planeta, es un caso único en la historia. Hitler también llevó adelante un gran asunto, también fue un político colosal, pero fue un criminal. Ser un genio no significa ser al mismo tiempo una buena persona. Napoleón también fue un genio, pero también un criminal.
Stalin, como hombre político, se encuentra por encima de ellos y a mucha distancia. La historia soviética, aún siendo muy corta, ha jugado un papel fundamental en la historia de la humanidad. Gracias a la URSS fue derrotado el fascismo, el nacional-socialismo alemán, el militarismo japonés.
Sin la URSS esto hubiese sido imposible. Si no hubiese existido la URSS, los alemanes, de manera natural, podrían haberse convertido en los dueños de la situación en el planeta para largo tiempo, lo cual hubiese sido muchas veces peor que el estalinismo. En este sentido, el protagonismo histórico de Stalin y del estalinismo es enorme.
El mundo occidental ha llegado a ser líder en el planeta, en gran medida gracias a Stalin y al estalinismo. Stalin limpió el camino, dando lugar a la aparición de fenómenos que el mundo occidental después ha asumido: la planificación económica, la organización totalitaria de grandes sistemas, los medios de influencia sobre las masas, y muchas otras cosas; incluso en su forma negativa, creando una superpotencia estimuló la consolidación de Occidente.
No se puede infravalorar ahora el protagonismo de Stalin. En la propaganda contemporánea occidental se dedican a menospreciar la figura de Stalin. Lo resumen todo en las represiones. Pero, en primer lugar, las represiones, en lo fundamental, estuvieron justificadas, tenían sus causas; segundo, aquello fue un fenómeno secundario en la historia soviética real. Yo viví todo este periodo, y para nosotros eso se encontraba en la periferia de nuestra vida, era secundario, no era eso lo que determinaba nuestra vida, sino la creación positiva que abarcó a un gran pueblo, y prácticamente a todo el planeta.

¿Puede ser que, a pesar de todo, Occidente tuviera conciencia del significado de Stalin y por ese motivo los principales golpes contra Rusia, empezaron precisamente con los ataques sobre Stalin?

Eso es cierto. Stalin dio motivos rentables para ser utilizados como propaganda. Este asunto es mucho más serio de lo que parece. Toda la evolución social de la humanidad en nuestro siglo está muy mal estudiada. En un 90% está falsificada. Todo lo que ocurrió después de la Segunda Guerra Mundial hasta el día de hoy, en cierta medida, se considera prohibido para el estudio científico. Pienso que sólo en el siglo que viene se tendrá la posibilidad de hacer una valoración objetiva de todo lo que fue la historia soviética, sobre todo de la época del estalinismo.

Son varios los intentos de definir la naturaleza de la sociedad soviética. Hay autores que hablan de una sociedad comunista. Otros, sin embargo, dicen que no hubo tal sociedad comunista. Otros hablan de capitalismo de Estado. Y otros hablan que la sociedad soviética era una sociedad tradicional donde estaban ausentes las principales instituciones de la sociedad civil. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Todas estas valoraciones carecen de sentido. Toda la terminología se ha convertido en confusa. Si tomamos, por ejemplo, el concepto de "capitalismo", existen más de 100 definiciones. Del concepto "democracia", más de 80 definiciones; del concepto "comunismo" más de 150. Todas estas palabras no tienen sentido. Son necesarios nuevos conceptos científicos. Sí yo introduzco estos conceptos, les doy una definición exacta. Dicen que el sistema social soviético no fue auténtico comunismo, entonces yo pregunto, ¿cuál fue o es el auténtico? Si se ha dado en algún sitio, ¡muéstrenlo! Citan a Marx. Vea usted lo que sucede: las palabras de Marx son el comunismo correcto, y todo lo que en realidad ha ocurrido, eso no es correcto. ¿Entonces las palabras las utilizamos para designar cosas reales o al contrario? Desde este punto de vista, el capitalismo es incorrecto. Y el feudalismo también es incorrecto. Todas estas reflexiones están construidas sobre la base de un pensamiento diletante y pequeñoburgués. Aquí no hay conceptos científicos.
Actuaremos como debe hacerse en la ciencia. En la URSS posterior a la Revolución se configuró un sistema social que se diferenciaba del sistema social que había en Occidente. Eso es un hecho. Estudiamos este sistema. Cómo lo vamos a llamar, es otra cuestión. En la mayoría de los casos lo llamarían comunismo o socialismo. Al sistema social occidental lo han llamado y lo llaman hasta el día de hoy capitalismo, a pesar de que nadie sabe, de una manera inteligente, qué es el capitalismo. El objetivo de la ciencia es estudiar todo lo que existe en la realidad, utilizando para ello los conceptos correspondientes.
En mis libros yo he dado una descripción de este sistema social real de la Unión Soviética. Es un sistema muy complicado y multifacético. Si se desea, en él se puede encontrar lo que se quiera. Se le puede comparar con Occidente y decir que también es capitalismo, sólo que estatal.
Se le puede comparar con el sistema anterior a la Revolución y decir que era lo mismo, sólo que en lugar del Zar había un Secretario General, y que en lugar de la policía existía una milicia. Este tipo de comparaciones son todas parciales. La ciencia está obligada a estudiar todo este fenómeno al completo, en toda su multitud de categorías.
Mi método es el siguiente: yo doy una definición provisional y orientativa, para que la gente sepa que se está hablando. Fue liquidada la propiedad privada sobre los medios de producción, los cuales fueron socializados y convertidos en propiedad del Estado. Fue liquidada la clase social de propietarios privados (capitalistas, terratenientes, etc.).
Fue realizada la colectivización de la agricultura. La gente no podía ni comprar ni vender la tierra, no podía ni comprar ni vender las fábricas. Fue instituido un único sistema de poder y dirección que atravesaba a toda la sociedad. Fue instituido un único sistema económico planificado. Fue instituida una ideología estatal única. Todas las personas en este sistema, a diferencia de sociedades como la feudal o la capitalista, se clasifican por otros criterios.
Si tomamos como ejemplo una empresa, vemos que no hay dueño, desde el director hasta la limpiadora son todos empleados del Estado, todos son asalariados. Entre ellos se diferencian por otros rasgos: se dividen en jefes y subordinados. Se establece una jerarquía de dirección, digamos que con 10 o 15 niveles. Es decir, esta sociedad tiene su propia estructura, su propio sistema de poder, su propio sistema económico, su propia ideología, su propia estructura de población, sus propios principios de redistribución.
Yo describo este sistema, y como lo llamen después es un asunto secundario. Destacando el objeto de estudio mediante el sistema anteriormente utilizado, después realizo un análisis sistemático del mismo con los métodos de la ciencia. Desde este punto de vista también he estudiado la sociedad occidental, de la que por cierto también he escrito bastantes libros.
Desde el principio, manifiesto que llamar a la sociedad occidental capitalista y democrática no tiene sentido. En ella hay elementos del capitalismo y hay elementos de la democracia, pero estos son fenómenos secundarios, hay algo más serio que determina todo el cuadro de la sociedad en su totalidad. Yo introduzco otro término, no "capitalismo", sino "occidentalismo". Qué significa el "occidentalismo" lo explico con la exposición de la teoría construida según las reglas de la ciencia y no con las normas de la ideología.

¿Cómo valora usted la Perestroika? Antes dijo que Occidente ha podido destruir el Proyecto soviético. Pero puede ser que el propio Proyecto soviético se destruyera a sí mismo desde el interior. ¿Cómo valora usted la Perestroika y la Reforma de Yeltsin?

Corría la Guerra Fría, una verdadera guerra. La primera guerra de este nuevo tipo en la historia. Una guerra mucho más grandiosa que la Segunda Guerra Mundial. Los principales enemigos fueron, por un lado el campo soviético con la URSS a la cabeza, y por otro lado el campo occidental, con los EE.UU. a la cabeza.
El mundo occidental superaba al mundo soviético, muchas veces, en aspectos económicos, políticos, culturales, etc., incluso en población. En Occidente había casi mil millones de personas mientras que en el campo soviético había poco más de 300 millones. Occidente superaba económicamente a la URSS en más de 50 veces. Lo sorprendente no fue que la URSS resultara derrotada, sino que se mantuviera durante tanto tiempo.
La propia Unión Soviética cayó en crisis. Pero no una crisis económica del tipo occidental, sino de otro tipo. Comenzó como crisis ideológica y después se extendió por todo el sistema de poder. Fue una crisis del sistema estatal, del sistema de dirección de la sociedad. Esta crisis del sistema de dirección se extendió después a la economía. La crisis no se extendió desde abajo hacia arriba, sino desde arriba hacia abajo.
La crisis maduró en la propia estructura de la población. Se produjo una estratificación de la sociedad en clases, estratificación que antes había permanecido oculta o muy débilmente desarrollada. Aparecieron clases privilegiadas y clases bajas. En las clases privilegiadas se encontraba la nomenclatura del partido y la nomenclatura estatal. Muchas de estas personas tenían un alto nivel de vida.
La crisis ideológica se manifestó sobre todo en las clases altas, las cuales ya para este tiempo estaban totalmente contaminadas de la ideología occidental. En el interior de la URSS, gracias a los esfuerzos de Occidente, se produjo una total estratificación ideológica. Occidente consiguió imponer su sistema de valores con mucho éxito. Occidente creó en la Unión Soviética su "quinta columna". Fue creado el movimiento disidente, la emigración. La quinta columna se introdujo incluso en la dirección del Partido y en la elite ideológica. Estos factores internos estuvieron estrechamente relacionados con la existencia de la Guerra Fría, cuyas armas fundamentales fueron precisamente la influencia sobre la conciencia, sobre la psique, sobre la moral de la gente. Occidente consiguió inclinar a las capas altas de la sociedad soviética, en especial a la dirección superior, por el camino de la traición; esas capas a su vez arrastraron en su actividad traidora a amplias capas de la población.
La llegada de Gorbachov al poder (1985), más tarde los sucesos de agosto (1991) y los acontecimientos de octubre junto al Soviet Supremo de Rusia (1993), fueron operaciones de sabotaje de Occidente. Quisiera destacar que el sistema social soviético no se derrumbó como consecuencia de problemas internos o como consecuencia de causas internas de carácter natural. Fue destruido como consecuencia de una operación militar de Occidente. Realmente fue una grandiosa operación de sabotaje de alcance global. El mundo occidental demostró una colosal superioridad intelectual, económica y de organización ante el mundo comunista.
Los historiadores estudiarán durante siglos esta operación. En ella fueron invertidos no miles de dólares, sino trillones, y se prolongó durante más de 50 años. Ya en 1946 fueron formulados los principios de la Guerra Fría, y la lucha se prolongó sin interrupciones casi medio siglo. En 1985 Gorbachov fue promovido al puesto de Secretario General. Ya en aquellos momentos él era un hombre de Occidente.
En relación con esto, Thatcher jugó un papel decisivo. Ella condujo a Gorbachov, y fue ella quien dirigió esta operación de destrucción de la URSS. Ella, Thatcher, y no los americanos. Fue su gran hazaña histórica. Se produjo la coincidencia de muchos factores: crisis en la URSS, estratificación de clases de la sociedad soviética, dificultades económicas, el potente ataque de Occidente. En Occidente, en aquellos años, se produjo un despegue colosal, un progreso científico-técnico fabuloso, se produjo la integración del mundo occidental. Por primera vez Occidente llegó a ser un todo único, organizado en los años precedentes. Todos estos factores juntos dieron el resultado conocido.

¿Cuáles son las fuentes de la ideología de la Perestroika?

En la alta dirección soviética hubo personas que comprendieron perfectamente las dificultades que se avecinaban y comprendieron que eran necesarias ciertas reformas. Una persona de este talante fue Andropov, a quien yo considero la persona más inteligente de las últimas direcciones soviéticas. Las ideas de "perestroika", es decir de realizar reformas, estaban siempre presentes. Era necesaria la modernización de la industria. En la época de Stalin fue siempre fundamental la cantidad de millones de toneladas de hierro fundido y acero producidas. Ahora la industria ha cambiado de forma radical. En Occidente podemos verlo, por ejemplo durante la crisis en Alemania, cuando sectores completos de la producción industrial fueron desmantelados por innecesarios. Era imprescindible la reconstrucción de la industria.
Este proceso, repito, nació en el interior. En el exterior estaba el enemigo, que se esforzaba en destruir el bloque soviético y la Unión Soviética. Lo cual era normal, ya que había una guerra entre competidores. Era un hecho que la URSS pretendía la hegemonía mundial. Para Occidente, la esfera de su influencia mundial se reducía y reducía. Bajo las narices de EEUU aparecieron Cuba y Nicaragua. En Chile se desarrollaron los acontecimientos en la dirección que todos conocemos. China, África, Angola... El comunismo atacaba. En los círculos superiores de poder e intelectuales del mundo occidental; naturalmente, se tomaron medidas, y reflexionaron sobre cómo actuar ya antes de la llegada al poder de Gorbachov. Después, le empujaron hacia las alturas.
El plan fue el siguiente: imponer a las reformas que estaban madurando en la Unión Soviética una determinada dirección que las condujeran a la catástrofe. Con las fuerzas que empleó en la Guerra Fría, Occidente consiguió manipular de tal forma la situación en el sistema ideológico soviético y de poder que en su cumbre resultaron colocadas las personas deseadas por Occidente, las cuales tomaron, de hecho, el camino de la traición.
Las necesidades y el tipo de reformas maduraron en el interior de la URSS, pero la forma en que fueron llevadas a cabo fue impuesta desde el exterior, introducida en la cabeza de los representantes de las elites gobernantes e ideológicas. Por cierto, que la propaganda occidental durante mucho tiempo, decenas de años, "trabajó" la conciencia de la clase gobernante soviética, y llegado el momento ésta se comportó tal y como le fue indicado. Y como resultado acaeció la crisis de los años 80.

Después de la crisis de Praga en el año 1968, y sobre todo ya en los setenta, los comunistas de Europa occidental, los que más tarde se denominaron eurocomunistas, criticaron de manera abierta a la Unión Soviética. El proceso de elaboración de lo que se llamó eurocomunismo fue acompañado de un alejamiento radical de la URSS. La crítica principal fue la ausencia de las instituciones de la sociedad civil en la sociedad soviética. De aliados de la URSS, los partidos eurocomunistas se convirtieron prácticamente en enemigos. ¿Cómo valora usted aquel proceso y qué influencia cree que tuvo sobre el Proyecto soviético?

Los comunistas europeos, los eurocomunistas, prácticamente traicionaron al comunismo clásico. De nombre siguieron siendo comunistas, pero en la realidad los comunistas se transformaron en partidos parlamentarios de izquierdas. Quizá no merezca la pena discutir sobre las palabras, los eurocomunistas puede que siguieran siendo comunistas, pero desde luego ya no era un comunismo revolucionario.
En la estrategia de la Guerra Fría por parte de Occidente, desde los primeros momentos fue formulada la idea del cisma del movimiento comunista. Este cisma fue conseguido. Existieron causas internas, pero, y esto quiero subrayarlo, este cisma fue el resultado de la activa influencia de los estrategas de la Guerra Fría. Primero se produjo el cisma entre el comunismo yugoslavo y el soviético. Segundo, se produjo el cisma entre el comunismo europeo-occidental y el soviético. Fue un cisma programado con antelación.
El siguiente paso se produjo en el seno del propio comunismo europeo-occidental. En resumen, en la segunda mitad del siglo se produjo una crisis general del movimiento comunista. En la práctica, el llamado eurocomunismo significó la renuncia de la ideas y métodos del comunismo europeo-occidental clásico. También consiguieron sembrar el cisma entre el comunismo soviético y el chino, de tal manera que hasta la fecha no se ha conseguido restablecer buenas relaciones entre China y Rusia.

¿Considera usted que las ideas eurocomunistas tuvieron una gran influencia sobre aquellos que intentaron llevar a cabo las reformas que iban implícitas en la Perestroika? Me refiero a las personas que, de manera sincera, participaron en este proyecto, no a los que puedan ser considerados como traidores.

Por supuesto. En el cisma del comunismo, en su propia quiebra, jugó un papel fundamental no sólo la Guerra Fría y los esfuerzos conscientes por parte de los amos del mundo occidental, sino que funcionó además otro factor, al cual casi nadie presta atención. Muchas ideas del comunismo fueron, de hecho, llevadas a la práctica por los partidos occidentales no comunistas.
De la experiencia de la URSS, la gente tomó conciencia de que era imposible llevar a la práctica en su totalidad las ideas del marxismo (la desaparición del Estado, la desaparición del dinero, que todos recibieran según sus necesidades, etc.). Pero al mismo tiempo, todas aquellas ideas realizables que había en el marxismo fueron, de una u otra manera, realizadas en los países de Europa occidental. Por ejemplo, si tomamos países como Suiza, Suecia, etc. partidos no comunistas llevaron a la práctica ideas del comunismo. Los comunistas vinieron a estar de sobra...

Usted dijo antes que en la sociedad soviética la influencia de Occidente fue muy fuerte. ¿Por qué entonces todas estas reformas han conducido a tal situación de catástrofe, cuando precisamente se estaban llevando a cabo las ideas del mundo liberal occidental? ¿Es posible que la cultura y la sociedad rusa no puedan digerir este modelo de reformas?

Por supuesto. Este ya es otro asunto. En primer lugar, en la URSS, en Rusia, nos han impuesto unas ideas de Occidente que no se corresponden con el mundo occidental real, sino con una representación ideológica del mismo. Lo que están haciendo ahora en Rusia no existe en el mundo occidental. La sociedad occidental se formó en el transcurso de los siglos.
Tomemos como ejemplo la propiedad privada y la actividad empresarial privada. En los países occidentales, junto con la actividad empresarial privada existe un sistema económico paralelo en el cual ésta no puede ser aplicada.
Tomemos el caso de un gran aeropuerto. Usted necesita volar desde España a Moscú. Supongamos que la compañía de aviación ha sido privatizada o ha cambiado de dueño. Usted no se da cuenta de eso. Lo mismo que si privatizan una fábrica de aviones o una carretera. Usted tampoco se dará cuenta.
En Alemania se produjo una campaña de privatizaciones. Privatizaron el Servicio Postal. Da igual. Usted escribe una carta, la deposita en el buzón y la carta llega a su destino. ¿Cómo nota usted la privatización? De la siguiente manera: cuando el servicio de correos era estatal en él trabajaba una cantidad determinada de empleados. Lo privatizaron: despidieron a 50.000 personas. Los sellos y timbres postales tenían un precio determinado, después de la privatización son más caros. Sólo en eso nota usted la privatización. En Rusia han impuesto un sistema en el cual ladrones y bandidos han robado todo lo que era propiedad de Estado.
En una conversación de Gorbachov con un líder político francés, el último le recordó a Gorbachov ciertas palabras de Rousseau: "si usted tiene necesidad de construir una nueva casa, no destruya la vieja. Construya primero la nueva. La vieja puede ser que todavía la necesite". Este político aconsejó a Gorbachov que no destruyera el sistema económico construido sobre la propiedad estatal y que diera la posibilidad a la economía privada de desarrollarse sin destruir todo aquello que daba de comer al país. Un consejo correcto.
Los reformadores rusos actuaron justo al contrario: robaron la propiedad estatal y destruyeron la mitad, cuando no la mayor parte, de la economía que funcionaba normalmente, sin construir nada nuevo.

Y para el futuro, ¿qué escenarios considera posibles?

¿En el futuro...? Hay una ley social: si se destruye el sistema social pero se conserva el material humano y las condiciones de su existencia, en el lugar del sistema destruido se forma uno nuevo que en muchos parámetros se encuentra cercano al anterior. En Rusia no se ha establecido un sistema social occidental, sino un híbrido con componentes del mundo occidental y del sistema soviético. Del sistema soviético se conserva mucho. Ahora se observa una fuerte tendencia hacia la sovietización.
Muchos de los elementos del sistema soviético que habían sido destruidos, se restablecen con otros nombres y otras formas. Se está formando un híbrido, mezcla de los restos del destruido sistema soviético y de un sistema occidental mal comprendido y mal asimilado. El resultado es un monstruo, un Quasimodo político-social. Existe, es una realidad, y cambiarlo es especialmente difícil, sobre todo teniendo en cuenta que este monstruo deforme se ajusta a los intereses de Washington.
En realidad, la situación en Rusia esta manipulada por la supersociedad global. Le interesa conservar este sistema para no permitir el renacimiento de Rusia. El renacimiento de Rusia no se va a producir. En las condiciones actuales es imposible que Rusia vuelva a ser de nuevo una superpotencia. Continuará produciéndose su desintegración. De ahí procede la tendencia hacia el separatismo, hacia la independencia de las regiones con respecto al centro.
En realidad el poder central no dirige el país. Las regiones tienen mucha independencia, se relacionan entre ellas sin tener en cuenta al centro, incluso con el extranjero mantienen relaciones sin tener en cuenta al poder central. Es difícil pronosticar como puede ser superado todo esto. En los próximos decenios esta tendencia se mantendrá. Puede que un poco mejor, puede que un poco peor. La situación que usted observa ahora no es circunstancial ni temporal. Es una situación muy seria y que además va para largo.
Es más, ahora comienza el enfrentamiento entre el mundo occidental y el comunismo asiático. En este conflicto a Rusia le han preparado el papel de bastión del anticomunismo en el enfrentamiento con China. Occidente mantendrá a Rusia en las condiciones que sean rentables para la realización de esta importante misión en el siglo XXI. A Rusia la mantendrán en un nivel determinado que permitirá que la población no muera de hambre y que no haya demasiada inconformidad que pueda conducir hacia una insurrección.

¿Qué papel tendrán los comunistas en este proceso? ¿Cuál es el papel que jugarán los comunistas, no sólo en Rusia, sino en todo el mundo?

Pienso que en las formas en las que el comunismo ha existido hasta ahora, ya ha jugado su papel histórico, y restablecerlo en sus formas precedentes es imposible. Si tomamos como ejemplo el Partido Comunista de la Federación de Rusia, a la cabeza del cual se encuentra Ziuganov, vemos que este partido ya es un partido parlamentario, y no está excluido que pueda renunciar incluso a su nombre. Se convertirán en algo similar al eurocomunismo. Los comunistas ortodoxos, como el partido de Tiulkin, son un anacronismo y no tienen ninguna perspectiva de futuro.
El marxismo clásico, el comunismo clásico que tenía su soporte en el proletariado, en los trabajadores, ya sólo es un logro de la historia. Incluso la clase obrera ha dejado de ser una de las clases más importantes de la sociedad. En su relación porcentual ha dejado de ser mayoritaria y por su estructura ha llegado a ser diferente. Si nos encontramos con una manifestación organizada por los sindicatos y preguntamos a las personas que participan en ella, difícilmente encontraremos proletarios en el sentido tradicional de la palabra.
Encontraremos ingenieros, mecánicos, ejecutivos, etc. Los sindicatos son mayoritarios, por ejemplo, en las fábricas de automóviles. Pero si observamos con detenimiento la estructura social de las personas que trabajan en ella, proletarios, en el antiguo sentido de la palabra, no encontramos.
Ahora está teniendo lugar en el mundo (en el mundo occidental y en Rusia, en la medida que Rusia ya está incluida en la órbita del mundo occidental) una reestructuración, no sólo mundial sino también en el interior de cada país. El papel dominante lo tiene la clase media, clase que está compuesta por gente con un alto nivel de vida, gente con un futuro garantizado, etc. Es la clase más activa de la población.
Esta clase no está interesada en un sistema comunista. No obstante, las ideas comunistas influyen en la organización social del occidentalismo. Según mi teoría, el comunismo y el occidentalismo son polos de un mismo sistema. En el interior del comunismo hay elementos y componentes del sistema occidental y del comunista, y en el sistema occidental encontramos componentes y tendencias comunistas y no comunistas.
Si observamos el sistema de poder de los países occidentales, encontramos que en él hay una parte democrática y una parte no democrática. La parte democrática es insignificante, tanto por la cantidad de gente que la ocupa como por su protagonismo. Pero, sin embargo, se encuentra en la superficie y hace mucho ruido. La parte no democrática, la no elegible, la que es designada, es más poderosa que la democrática y se mantiene inmutable. Por ejemplo, en el sistema estatal de los EE.UU. están empleados el 19% o el 20% de los trabajadores. Sólo el Gobierno federal emplea a más de 16 millones de personas. ¿De toda esta cantidad de personas, son muchos los elegibles?
Cuando llega un nuevo presidente, ¿cuál es la cantidad de empleados en el aparato de poder que cambia? Muchas estructuras estatales, como los servicios secretos, la CIA y otros, son organizaciones no elegibles. ¿Quién los cambia a ellos? Ellos mismos son los dueños. Ellos son quienes deciden quién será presidente, gobernador, diputado, etc. El propio presidente es una marioneta del FIM y de otros bancos internacionales, él no es la persona más poderosa del planeta, él mismo, sin la autorización de ellos no puede llevar acabo ninguna operación realmente seria. En definitiva, la época de las revoluciones sociales ha pasado y la época de la gran influencia histórica del comunismo también ha pasado.

¿Incluso en el plano científico e ideológico?

Sí. En la ideología comunista hay cosas que no pueden ser realizadas en principio. Por ejemplo: una sociedad sin dinero no puede existir, el dinero no es sólo riqueza, es también un medio de dirección, un medio de contabilidad; el Estado sin poder no puede existir, incluso el hombre de las cavernas no pudo vivir sin el poder, siempre había alguien a la cabeza; tampoco es posible satisfacer las necesidades de todo el mundo.
Pero hay una parte realizable que, por cierto, llevan a la práctica otros partidos mucho mejor que los comunistas. Por ejemplo, cuando Marx escribió: de cada cual según sus posibilidades, a cada cual según sus necesidades, en todo el planeta había menos de mil millones de personas. Ahora, en el mundo, más de mil millones de personas viven según sus necesidades, es decir, de forma comunista.
Tienen garantizada la alimentación, el vestido, la atención sanitaria... Lo tienen todo. Pero para que estos mil millones puedan vivir según sus necesidades, es necesario que existan tres mil millones de personas que viven mal. Es una ley social.
Evidentemente, el comunismo quedará en calidad de corriente ideológica. En Rusia se formarán algunos partidos-sectas comunistas. En Alemania hay comunistas-maoístas, comunistas-estalinistas. En Rusia aparecen estalinistas. Esto siempre hubo y habrá, pero el gran protagonismo histórico del pasado ya no lo volverán a tener.

¿Quién asumirá la elaboración de los nuevos e imprescindibles conceptos sobre la solidaridad, sobre las alternativas a la globalización mundial, sobre las representaciones teóricas de una nueva sociedad, etc.? ¿Quién asumirá entonces, desde un punto de vista teórico, el papel de "intelectual orgánico" (según expresión de Gramsci)?

El bloque comunista, y la URSS como gran potencia han sido derrotados. América ha quedado como la única superpotencia. Pero esto no significa que haya quedado completamente sola y además monolítica. Se producirá la escisión, el cisma, la división y polarización, pero ya en otra dimensión. Incluso en las pequeñas dimensiones actúa la ley de la diferenciación y la polarización. Si dos grupos luchan entre sí, y uno de ellos gana, en este grupo vencedor se producirá una división ideológica en dos campos. Estas divisiones siempre se producen. Se puede constatar ya, en Europa occidental, un sentimiento antiamericano muy fuerte contra la globalización, contra la americanización. Además, aquellos que están contra los americanos no son comunistas. Ahora, en Checoslovaquia o en Hungría, los campesinos detienen y destruyen el trigo y los productos agrícolas que llegan desde Occidente. Aquí tengo un periódico en el que se dice que en Polonia, donde nunca hubo koljoz y donde siempre hubo un campesinado unipersonal o familiar, se manifiesta ahora una fuerte atracción hacia las formas comunistas de organización de la agricultura. ¿Por qué? Porque les está asfixiando el mercado común europeo. De nuevo se produce el cisma, aunque por ahora sólo estamos en un periodo de transición. Todavía no está claro cuales son las fuerzas que se están formando, pero se está reconfigurando la comunidad europea. Este proceso no es tan sencillo, y yo no creo que los americanos se conformen con el hecho de una Europa unida. La Europa unida será dentro de un tiempo un gran competidor para los EE.UU. Europa luchará en los mercados mundiales por su preeminencia. Yo creo que en el siglo XXI habrá suficiente ajetreo con el comunismo asiático, en especial con China. En la India ya son más de mil millones de habitantes, y en la India también está madurando una necesidad de liberación con respecto a la dominación occidental. Quedan también América Latina, el mundo árabe, y eso no es todavía el final. En la misma Europa occidental aumentarán las tendencias antiamericanas. Cuál es la forma ideológica que tomarán, es todavía difícil de pronosticar. Pero pensar que los comunistas van a liderar este movimiento, yo lo dudo.

No sé en cuánto estará usted de acuerdo, pero me parece que no hay todavía una respuesta teórica al proceso de globalización, no sólo a la globalización económica, sino incluso a la ideológica.

Estoy totalmente de acuerdo con usted. No hay respuesta teórica. A excepción de mis trabajos, yo no conozco nada más. Y qué puede hacer una sola persona. Hacen falta instituciones muy serias, con cientos de miles de trabajadores, hacen falta investigaciones serias. Elaborar una alternativa a la globalización no es algo tan sencillo, y no sólo porque se necesite inteligencia. En la globalización están ahora ocupadas las mejores fuerzas intelectuales del planeta. Ellos han contratado a estas fuerzas y las han puesto a su servicio. No sólo desde este punto de vista, sino también desde aquel otro que supone que la globalización tiene fundamentos objetivos. La globalización no es simplemente un proceso que han inventado unos malvados, sino que el propio mundo occidental se encuentra ante la perspectiva de ser o no ser, y el asunto va de la propia existencia de la civilización occidental.
Si el mundo occidental no se integra, si no lucha por el dominio mundial, él mismo será derrotado. El asunto no puede ser planteado como si gente malvada hubiese inventado una mala línea de evolución. El asunto está planteado de tal manera que la gente buena, la gente inteligente está obligada a actuar y comportarse como si fuesen malvados. Incluso para organizar a un centenar de personas hace falta un gran esfuerzo. En el planeta hay, en la actualidad, seis mil millones de personas, y se supone que en el próximo siglo aumentará hasta los diez mil millones (de lo que yo por cierto dudo, seis mil millones es más que suficiente). El planeta está superpoblado desde el punto de vista de la teoría de la organización y de la dirección. Existen cientos de millones de grupos, organizaciones, instituciones, compañías, empresas. La gente lleva a cabo trillones de operaciones y contactos. Es decir, el mundo ha llegado a ser tan difícil que sin organización, sin una organización violenta, dictatorial y totalitaria no puede subsistir. Morirá. La pregunta sólo consiste en saber si el tipo de organización que hoy se está configurando será capaz de proteger al mundo de la muerte.
En relación con esto, yo no soy pesimista, y pienso que será capaz. Pero salvar al mundo de la destrucción no significa de ninguna manera facilitar a los seis mil millones de habitantes del planeta una buena alimentación y buen vestido. Esto significa que se podrán crear condiciones de existencia para que una parte, posiblemente no muy significativa, aproximadamente unos 400 o 500 millones de personas pueda quedarse, pueda vivir y crear y continuar la evolución de la humanidad. La historia de la humanidad no es precisamente la historia de una institución filantrópica donde se preocupan por todos al mismo tiempo.
La historia de la humanidad es una guerra por la supervivencia, sobre todo teniendo en cuenta que el planeta está estropeado hasta tal punto que restablecerlo, detener este proceso de evolución, es imposible. Si se detiene el progreso en la forma que ahora tiene, es decir, inmediatamente se reduce el número de automóviles, todos los vuelos, las pruebas atómicas, serían necesarios más de quinientos años para restablecer las condiciones naturales normales en el planeta, y en estos 500 años, sin todos estos logros, la gente se enfrentaría de tal manera que unos a otros se cortarían la garganta y, en general, sería imposible vivir. No es necesario hacerse ilusiones de que la gente es buena y de que todos quieren el bien. El hombre es una creación bastante repugnante, capaz de todo. El hombre ha llegado a ser hombre en el sentido moderno de la palabra, gracias a que la gente se ha puesto límites a sí misma. Sin la invención del Estado, de la moral, de la religión y de otros medios e instituciones el hombre no hubiese llegado a ser lo que ahora es. La tragedia de la humanidad consiste en lo inevitable e ineludible de este curso de la evolución. En esto reside nuestro problema.

Y una última pregunta: ¿podemos afirmar que la ideología, mejor dicho, las ideas comunistas han muerto definitivamente?

No, no lo creo. En primer lugar yo diferencio entre el comunismo premarxista y el comunismo posmarxista. El comunismo marxista, la ideología comunista en su variante marxista ha jugado su papel y yo creo que no tiene posibilidades en el futuro. Pero las ideas comunistas en general, en su sentido fundamental, se conservarán y, de una u otra manera, renacerán en el futuro. Yo tengo en cuenta las ideas de Tomás Moro, Campanella, etc. Desde este punto de vista yo mismo me considero comunista, pero comunista idealista, romántico, no en el sentido marxista de la palabra. Ahora estoy trabajando sobre este tema y he terminado un libro que pronto saldrá al público. En este libro llego a la conclusión de que las grandes ideas del comunismo no han muerto, que, de una u otra forma, renacerán, pero ¿cuál será la forma futura que tendrán? Desde mi punto de vista, estas ideas podrán aparecer sobre la base de un estudio científico y objetivo del comunismo real, del comunismo que tuvo lugar en la Unión Soviética, no del comunismo abstracto, imposible, sino del que existió en la realidad. Y yo pienso que a la humanidad todavía le queda que luchar en el próximo siglo por aquellos logros positivos que se pudieron observar en la URSS. Trabajo precisamente sobre este tema, sobre cómo formular la experiencia positiva de la Unión Soviética. Precisamente la experiencia positiva en el sentido de la línea de evolución comunista de la humanidad.

(1) Este libro ya ha sido publicado con el título: En el camino hacia la supersociedad