lunes, 29 de noviembre de 2010

Los comunistas lideran las elecciones en Moldavia

RIA Novosti.- El Partido Comunista de Moldavia lidera en las elecciones parlamentarias anticipadas, celebradas el domingo pasado, al reunir el 41,2% de los votos tras el 86,7% de los sufragios escrutados, informó hoy el secretario de la Comisión Electoral Central (CEC), Yuri Chokan.

“El Partido Comunista mantiene el liderazgo en los comicios al obtener el 41,2% de los votos con el 86,7% de los sufragios escrutados. Le siguen los liberal demócratas con el 28,1%; los demócratas, con el 13,4% y los liberales, con el 8,5%”, dijo el funcionario a medios de prensa este lunes.

En las elecciones parlamentarias anticipadas participaron 20 partidos políticos y 19 candidatos independientes, el índice de afluencia a las urnas fue del 58,9%, informó anteriormente la CEC.

Según Chokan, los resultados preliminares de las legislativas se darán a conocer en una rueda de prensa que se ofrecerá a las 11.00 horas locales (09.00 GMT).

jueves, 25 de noviembre de 2010

Cercar a Rusia, apuntar a China: el verdadero papel de la OTAN en el esquema estratégico de EEUU


El 19 y el 20 de noviembre, los dirigentes de la OTAN se reúnen en Lisboa en una cumbre sobre el "Concepto estratégico de la OTAN". Entre los asuntos a discutir se halla un rimero de terroríficas "amenazas" –desde la ciberguerra hasta el cambio climático—, así como algunos simpáticos artefactos protectores: armas nucleares y una ciclópea Línea Maginot de alta tecnología supuestamente destinada a interceptar en vuelo a los misiles enemigos. No podrán los dirigentes de la OTAN evitar hablar de la guerra de Afganistán, esa cruzada sin fin que une al mundo civilizado contra el elusivo Viejo de la Montaña, Hassan i Sabah, el jefe de asesinos del siglo XI, cuya última reencarnación es Osama bin Laden. Sin duda se hablará mucho también de "nuestros valores compartidos".

Buena parte de lo que se debatirá son ficciones. Ficciones, eso sí, con precio bien marcado en la etiqueta.

Lo que no está en la agenda de la cumbre sobre el "concepto estratégico" es una discusión seria de cuestiones estratégicas.

En parte porque la OTAN como tal carece de estrategia, y no puede tener estrategia propia. La OTAN es en realidad un instrumento de la estrategia de los EEUU. Su único "concepto estratégico" operativo es el que ponen por obra los EEUU. Pero incluso ése, es un fantasma elusivo. Los dirigentes norteamericanos parecen más inclinados al gesto estupefaciente, a "manifestar determinación", que a definir estrategias.

Uno que presume de definir estrategias es Zbigniew Brzezinski, el patrocinador de los mujahidines afganos cuando estos podían ser de utilidad en la tarea de destrucción de la Unión Soviética. Brzezinski no se mordió la lengua a la hora de formular con claridad el objetivo estratégico de la política exterior norteamericana en su libro de 1993 El gran tablero de ajedrez: "la primacía americana". Allí describía a la OTAN como una de las instituciones al servicio de la perpetuación de la hegemonía norteamericana, también porque "convierte a los EEUU en un participante clave hasta en los asuntos intraeuropeos". En su "web global de instituciones especializadas", que obviamente incluye a la OTAN, los EEUU ejercen el poder a través "negociación continuada, diálogo, difusión y búsqueda de consensos formales, a pesar de que ese poder tare su último origen en una única fuente, a saber: Washington, D.F.".

Tal descripción casa perfectamente con la conferencia de Lisboa sobre el "concepto estratégico de la OTAN". La pasada semana, el secretario general de la OTAN, el danés Anders Fogh Rasmussen, anunció que "estamos bastante cerca de un consenso". Y ese consenso, de acuerdo con el Ney York Times, "secundará probablemente la formulación del propio presidente Barack Obama: trabajar a favor de un mundo no-nuclear manteniendo al mismo tiempo la disuasión nuclear".

Un momentito: ¿qué sentido tiene eso? Ninguno, pero la urdimbre del consenso de la OTAN. Paz a través de la guerra, desarme nuclear a través del armamento nuclear, y sobre todo, defensa de los estados miembros mediante el envío de fuerzas expedicionarias para enojo y enfurecimiento de las poblaciones de países lejanos.

Una estrategia no es un consenso escrito por comités.

El método norteamericano de "negociación continuada, diálogo, difusión y búsqueda de consensos formales" sirve para aplacar cualquier resistencia que pudiera ocasionalmente aparecer. Así, Alemania y Francia se resistieron inicialmente a la pertenencia de Georgia a la OTAN, así como al célebre "escudo antimisiles": veían ambas cosas como provocaciones manifiestas, capaces de desencadenar una carrera armamentista con Rusia y de dañar inútilmente las fructíferas relaciones de Alemania y Francia con Moscú. Pero los EEUU no aceptan un no por respuesta, e insiste en sus exigencias imperativas hasta que cede la resistencia. Una excepción reciente fue la negativa francesa a sumarse a la invasión de Irak, pero la airada reacción de los EEUU llevó a la conservadora clase política francesa a apoyar al pronorteamericano Nicolas Sarkozy.

En busca de "amenazas" y "desafíos"

El verdadero núcleo de lo que pasa por un "concepto estratégico" fue declarado por vez primera y puesto por obra en la primavera de 1999, cuando la OTAN violó el Derecho Internacional, desafió a las Naciones Unidas y pasó por alto su propia carta fundacional lanzando una guerra de agresión fuera de su perímetro defensivo contra Yugoslavia. Eso transformó a la OTAN: de ser una alianza defensiva, pasó a ser una alianza ofensiva. Diez años después, la madrina de esa guerra, Madeleine Albright, fue elegida para presidir un "grupo de expertos" que empleó muchos meses organizando seminarios, consultas y reuniones para preparar la agenda de Lisboa. Prominente en esas reuniones fueron Lord Peter Levene, presidente de Lloyd's en Londres, la aseguradora gigante, y el antiguo presidente del consejo de administración de Royal Dutch Shell, Jeroen van der Veer. Esas figuras de la clase dominante no son precisamente estrategas militares; su participación sirve para garantizar a la comunidad empresarial internacional que se tendrán sus intereses a escala planetaria serán debidamente tenidos en cuenta.

En efecto: a la vista del catálogo de amenazas enumeradas en una conferencia dictada el año pasado por Rasmussen, diríase que la OTAN estaba trabajando para el sector de las aseguradoras. La OTAN, dijo, era necesaria para lidiar con la piratería, la ciberseguridad, el cambio climático, los fenómenos metereológicos extremos –como inundaciones y tormentas catastróficas—, la subida del nivel del mar, los movimientos migratorios a gran escala hacia zonas deshabitadas –a veces, transfronterizas—, la escasez de agua, las sequías, la decreciente producción de alimentos, el calentamiento global, las emisiones de CO2, el reflujo de los hielos árticos –que deja al descubierto recursos hasta ahora inaccesibles—, la eficiencia de los combustibles y la dependencia de fuentes externas, etc., etc.

Del grueso de las amenazas que figuran en la lista no podría, ni por mucho, decirse que reclaman soluciones militares. Desde luego ni los "Estados canalla", ni los "emplazamientos tiránicos", ni los "terroristas internacionales" son responsables del cambio climático; sin embargo, Rasmussen los presenta como desafíos para la OTAN.

Por otro lado, algunos de los resultados de esos escenarios, como los movimientos de población causados por las crecidas del nivel del mar o las sequías, pueden ciertamente verse como potenciales causantes de crisis. El aspecto ominoso de la mencionada lista de amenazas es, precisamente, que todos esos problemas son presentados por la OTAN como problemas necesitados de soluciones militares.

La principal amenaza para la OTAN es su obsolescencia. Y la búsqueda de un "concepto estratégico" no es sino la búsqueda de pretextos para seguir en funcionamiento.

La OTAN, una amenaza para el mundo

Lo cierto es que, mientras anda en busca de amenazas, ella misma se está convirtiendo en una creciente amenaza para el mundo. La amenaza más importante es su contribución al robustecimiento de la tendencia, encabezada por EEUU, a abandonar la diplomacia y las negociaciones a favor de la fuerza militar. Eso se ve por lo magnífico en la inclusión de los fenómenos metereológicos en la lista rasmussiana de las amenazas para la OTAN, cuando lo que deberían ser es un problema reservado a la diplomacia y a las negociaciones internacionales. La agonía de la diplomacia occidental es el problema, un problema cada vez mayor. Los EEUU han determinado el tenor imperante: nosotros somos virtuosos, tenemos el poder, y al resto del mundo no le queda sino obedecer. Se desprecia la diplomacia como debilidad. El Departamento de Estado ha dejado hace mucho de estar en el centro de la política exterior norteamericana. Con su vasta red de bases militares distribuidas por todo el mundo, así como con los agregados militares situados en las embajadas y un sinnúmero de misiones en los países clientes, el Pentágono es incomparablemente más poderoso e influyente en el mundo que el Departamento de Estado. Los últimos Secretarios de Estado, lejos de buscar alternativas diplomáticas a la guerra, han desempeñado un papel activo en punto a defender la guerra en vez de la diplomacia: así Madeleine Albright en los Balcanes, así Colin Powell urdiendo falsos tubos de ensayo en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La política la determinan el Asesor de Seguridad Nacional, varios think tanks financiados privadamente y el Pentágono, con interferencias de un Congreso compuesto él mismo de políticos ávidos de conseguir contratos militares para quienes financian sus campañas.

La OTAN está arrastrando a sus aliados europeos por el mismo despeñadero. Así como el Pentágono ha venido a substituir al Departamento de Estado, la propia OTAN es utilizada por los EEUU como un potencial substituto de las Naciones Unidas. La "guerra de Kosovo" en 1999 fue un primer paso importante en esa dirección. La Francia de Sarkozy, tras añadirse al Comando Conjunto de la OTAN, está desbaratando el tradicionalmente competente servicio exterior francés, recortando la representación civil francesa en todo el mundo. El servicio exterior de la Unión Europea que está ahora mismo en proceso de creación por Lady Ashton no tendrán política ni autoridad propias.

Inercia burocrática

A despecho de sus reiteradas apelaciones a los "valores compartidos", lo cierto es que la OTAN se mueve sobre todo por inercia burocrática. La alianza misma no es sino una excrecencia del complejo militar-industrial estadounidense. Durante sesenta años, los aprovisionamientos y los contratos con el Pentágono han sido una fuente esencial de la investigación industrial, de los beneficios, de los puestos de trabajo, de las carreras políticas y aun de la financiación de las universidades. El juego de interrelación entre esos distintos intereses converge en la determinación de una implícita estrategia estadounidense de conquista del mundo:

- Una red global más y más expandida de entre 800 y 1.000 bases militares en suelo extranjero.

- Acuerdos militares bilaterales con Estados clientes que ofrecen entrenamiento al tiempo que obligan a esos Estados a comprar armamento fabricado en EEUU y rediseñar sus fuerzas armadas apartándolas de la defensa nacional para centrarlas en la seguridad interior (es decir, en la represión) y en su posible integración en guerras de agresión encabezadas por los EEUU.

- El uso de esas estrechas relaciones con las fuerzas armadas locales para influir en la política interior de Estados más débiles.

- Interminables ejercicios militares con Estados clientes que suministran al Pentágono un conocimiento exacto del potencial militar de los Estados clientes, los integran en la maquinaria militar estadounidense y alimentan una mentalidad 'preparada para la guerra'.

- Empleo de su red de bases, de sus 'aliados' y de ejercicios militares, a fin de rodear, aislar, intimidar y eventualmente provocar a naciones importantes consideradas rivales potenciales, señaladamente Rusia y China.

La estrategia implícita de los EEUU, inferible de sus acciones, es una conquista militar gradual capaz de asegurar la dominación mundial. Un rasgo original de ese proyecto de conquista del mundo es que, aun siendo extremadamente activo, día tras día, pasa prácticamente desapercibido para la inmensa mayoría de la población del país conquistador y de la de sus aliados más estrechamente subordinados, es decir, los Estados miembros de la OTAN. La indesmayable propaganda sobre las "amenazas terroristas" –los mosquitos del elefante— y otras parecidas diversiones mantienen al grueso de los norteamericanos en una total ignorancia de lo que está en curso, lo que resultan tanto más fácil, cuanto que el pueblo norteamericano es casi único en ignorancia de lo que ocurre en el resto del mundo, y por lo mismo que ignorante, falto de interés y curiosidad. Los EEUU puede bombardear un país más o menos lejano sin que poco más que una ínfima fracción de norteamericanos sepa siquiera situarlo en el mapa.

La tarea principal de los estrategas estadounidenses, cuyas carreras discurren entre think tanks, consejos de administración, empresas consultoras y cargos públicos, consiste más en justificar la existencia de ese ciclópeo mecanismo que en dirigirlo. En buena medida, se dirige a sí propio. Desde el colapso de la "amenaza soviética", los profesionales de la decisión política no han dejado de andar en pos de amenazas potenciales invisibles. La doctrina militar estadounidense tiene por fin el de movilizarse preventivamente contra cualquier rival potencial de la hegemonía mundial estadounidense. Desde el colapso de la Unión Soviética, Rusia es el país que mantiene el arsenal armamentístico después de los EEUU, y China es una potencia económica de rápido crecimiento. Ninguno de los dos países representa una amenaza para los EEUU o para Europa Occidental. Al contrario: ambos están bien dispuestos a concentrarse en negocios pacíficos.

Sin embargo, están cada vez más alarmados por el cercamiento militar y por los provocativos ejercicios militares llevados a cabo por Estados Unidos en la puerta misma de sus casas. La implícita estrategia agresiva puede resultar obscura para muchos norteamericanos, pero los dirigentes de los países que la padecen entienden perfectamente de qué se trata.

El Triángulo Rusia-Irán-Israel

Ahora mismo, el principal "enemigo" explícito es Irán. Washington sostiene que el "escudo antimisiles" que está imponiendo a sus aliados europeos está concebido para defender de Irán a Occidente. Pero los rusos ven con harta claridad que el escudo antimisiles está dirigido contra ellos. Por lo pronto, saben que Irán no tiene tales misiles, ni, de tenerlos, el menor motivo para usarlos contra Occidente. Es perfectamente obvio para todos los analistas informados que, aun si Irán llegara a desarrollar armas y misiles nucleares, sería en concepto de disuasión frente a Israel, la superpotencia nuclear regional que disfruta de vara alta para atacar a los países vecinos. Israel no quiere de ningún modo perder esa libertad de atacar y, como es natural, se opone a la disuasión iraní. Los propagandistas israelíes no cesan en su griterío sobre la amenaza de Irán y han trabajado con denuedo para infectar a la OTAN con su paranoia.

Ha llegado incluso a calificarse a Israel como el "vigésimo noveno miembro de la OTAN global". Los altos funcionarios israelíes han trabajado asiduamente a Madeleine Albright para asegurarse de que los intereses de Israel se incluyan en el "Concepto Estratégico". En el curso del último lustro, Israel y la OTAN han participado en ejercicios navales conjuntos en el Mar Rojo y en el Mediterráneo, y han llevado a cabo también ejercicios militares terrestres conjuntos desde Bruselas hasta Ucrania. El 16 de octubre de 2006 Israel se convirtió en el primer país no europeo en conseguir lo que se conoce como un "Programa de Cooperación Individual" para cooperar con la OTAN en 27 áreas diferentes. Vale la pena observar que Israel es el único país extraeuropeo que los EEUU incluyen en el área de responsabilidad de su Comando Europeo (en vez de en el Comando Central, que cubre el resto del Oriente Medio).

En un seminario sobre las relaciones OTAN-Israel celebrado en Herzliya el 24 de octubre de 2006, la entonces ministro de asuntos exteriores israelí, Tzipi Livni, declaró que "la alianza entre la OTAN e Israel es la única natural (…) Israel y la OTAN comparten una visión estratégica común. En muchos sentidos, Israel está en primera línea de la defensa de nuestro común modo de vida."

No todos los europeos dirían que los asentamientos israelíes en territorio palestino ocupado reflejan "nuestro común modo de vida". Esa es una de las razones, no ofrece duda, de que la unión entre la OTAN e Israel no haya llegado a desembocar en la pertenencia como miembro de pleno derecho de Israel en la OTAN. Especialmente luego del salvaje ataque a Gaza, la entrada de Israel en la OTAN levantaría objeciones en los países europeos. Sin embargo, Israel sigue ofreciéndose a la OTAN, ardientemente apoyado en ese empeño, ni que decir tiene, por sus fieles seguidores en el Congreso estadounidense.

La causa principal de esta creciente simbiosis entre Israel y la OTAN ha sido bien observada por Mearsheimer y Walt: el vigoroso y potente lobby pro-Israel en EEUU. Los lobbies israelíes son también fuertes en Francia, Alemania y el Reino Unido. Han desarrollado con gran celo el tema de Israel como "primera línea" en la defensa de los "valores occidentales" contra el Islam militante. Que el Islam militante no sea en buena medida sino un producto de esa "primera línea", es un hecho que termina por cerrar un perfecto círculo vicioso.

La actitud agresiva de Israel hacia sus vecinos constituye en realidad un grave pasivo para la OTAN, capaz de arrastrarla a guerras decididas por Israel que de ningún modo están en el interés de Europa.

Sin embargo, hay una sutil ventaja estratégica en la conexión israelí de la que los EEUU parecen estar sirviéndose… contra Rusia. Al suscribir la histérica teoría de la "amenaza iraní", los EEUU pueden seguir sosteniendo sin inmutarse que el planeado escudo antimisiles está dirigido contra Irán, no contra Rusia. No puede esperarse que eso convenza a los rusos, pero puede servir para presentar las protestas de éstos como nacidas de la "paranoia" (al menos, a oídos de los fieles de Occidente): ¡por favor!, ¿cómo pueden quejarse, si estamos "reconfigurando" nuestras relaciones con Moscú y hasta invitamos al presidente ruso a nuestra estupenda cumbre sobre el "concepto estratégico"?

Sin embargo, los rusos no pueden ignorar que:

- El escudo antimisiles se construye rodeando a Rusia, que tiene misiles disuasorios.

- Neutralizando los misiles rusos, los EEUU quedan libres para atacar a Rusia, a sabiendas de que Rusia no podrá devolver el golpe.

- Por consiguiente, dígase lo que se quiera, el escudo antimisiles, una vez operativo, serviría para facilitar una eventual agresión a Rusia.

El cercamiento de Rusia

El cercamiento de Rusia continúa en el Mar Negro, en el Báltico y en el Círculo Ártico.

Las autoridades estadounidenses siguen diciendo que Ucrania debe pertenecer a la OTAN. Precisamente esta semana, en una columna en el New York Times, el hijo de Zbigniew, Ian J. Brzezinski prevenía a Obama contra el abandono la "visión" de una Europa "entera, libre y segura", que incluiría una "eventual incorporación de Georgia y Ucrania como miembros de la OTAN y de la Unión Europea". El hecho de que la gran mayoría del pueblo de Ucrania esté contra la entrada en la OTAN carece de importancia. Para el actual mugrón de la noble dinastía de los Brzezinski, lo que cuenta es la minoría. Abandonar esa "visión" montaría tanto como "dejar en la estaca a quienes en Georgia y en Ucrania ven su futuro en Europa. Refuerza las aspiraciones del Kremlin a disponer de una zona de influencia…" La idea de que "el Kremlin" aspira a una "zona de influencia" en Ucrania es absurda considerando los vínculos históricos extremadamente estrechos entre Rusia y Ucrania, cuya capital, Kiev, fue la cuna del estado ruso. Pero la familia Brzezinski procede de Galicia, la parte occidental de Ucrania que en otros tiempos perteneció a Polonia y que es el centro de la minoría antirrusa. La política exterior rusa se ve influida con demasiada frecuencia por estas rivalidades extranjeras de las que la mayor parte de los norteamericanos son totalmente ignorantes.

La indesmayable insistencia de los EEUU en absorber a Ucrania prosigue a pesar del hecho de que implicaría la expulsión de la flota rusa en el Mar Negro de su base en la Península de Crimea, en donde la población es abrumadoramente rusoparlante y prorrusa. Es una receta, segura donde las haya, para la guerra con Rusia.

Entretanto, las autoridades estadounidenses siguen manifestando su apoyo a Georgia, cuyo presidente, entrenado en los EEUU, espera abiertamente lograra el apoyo de la OTAN en su próxima guerra con Rusia. Aparte de maniobras navales provocativas en el Mar Negro, los EEUU, la OTAN y dos Estados (hasta ahora) no miembros de la OTAN como Suecia y Finlandia desarrollan regularmente ejercicios militares de envergadura en el Mar Báltico, prácticamente a la vista de las ciudades rusas de san Petesburgo y Kaliningrado. Esos ejercicios entrañan millares de tropas terrestres, centenares de aeronaves –incluidos cazas F-15 y AWACS—, así como fuerzas navales, incluidos el grupo 12 de portaviones de combate, lanchas de desembarco y buques de guerra de una docena de países.

Tal vez lo más ominoso de todo sea que en la región Ártica los EEUU han venido persistentemente involucrando a Canadá y a los Estados escandinavos (incluida Dinamarca, a través de Groenlandia) en un despliegue militar abiertamente dirigido contra Rusia. El propósito de este despliegue ártico fue manifestado por Fogh Rasmussen cuando, entre las "amenazas" a les que tenía que enfrentarse la OTAN, mencionó el hecho de que "se está retirando el hielo ártico y quedan al descubierto recursos que estaban hasta ahora sepultados por los hielos". Uno esperaría que esos recursos al descubierto ofrecieran más bien una oportunidad de cooperación en su explotación. Pero no es esa la mentalidad oficial de los EEUU.

El pasado mes de octubre, el Almirante estadounidense James G. Stavridis, comandante en jefe de la OTAN en Europa, dijo que el calentamiento global y una carrera por los recursos podrían llevar a un conflicto en el Ártico. El Contraalmirante de vigilancia costera Christopher C. Colvin, a cargo de la línea costera de Alaska, dijo que la actividad naval rusa en el Océano Ártico resultaba "particularmente preocupante" para los EEUU y pidió más instalaciones militares en la región. El Servicio Geológico de EEUU cree que el Ártico contiene cerca de un cuarto de los depósitos mundiales inexplorados de gas y petróleo. Conforme a la Ley de Convención Marítima aprobada por las Naciones Unidas en 1982, un Estado costero tiene derecho disponer como zona económica exclusiva (ZEE) de una franja de 200 millas náuticas y puede reclamar otras 150 si puede probar que el lecho marino es una prolongación de su plataforma continental. Rusia está en curso de probar eso. Luego de presionar al resto del mundo para que adoptara la Convención, el Senado de los EEUU todavía tiene pendiente de ratificación el Tratado. En enero de 2009, la OTAN declaró que el "Alto Norte" constituía un "interés estratégico de la Alianza", y desde entonces, la OTAN ha practicado diversos e importantes juegos de guerra claramente preparatorios de un eventual conflicto con Rusia respecto de los recursos árticos.

Rusia desmanteló con largueza sus defensas en el Ártico luego del colapso de la Unión Soviética y ha urgido repetidamente a compromisos negociadores sobre el control de los recursos. El pasado septiembre, el primer ministro Vladimir Putin hizo un llamamiento a juntar esfuerzos para proteger el frágil ecosistema, atraer inversión foránea, promover tecnologías amigas del medio ambiente y trabajar para resolver las disputas a través del derecho Internacional. Pero los EEUU, como de costumbre, prefieren manejar el asunto por la vía de la fuerza. Eso podría llevar a una nueva carrera armamentista en el Ártico, y aun a choques armados.

A pesar de todos esos movimientos provocativos, y aunque no quepa excluir roces e incidentes aquí y allá, es extremadamente improbable que lo que EEUU ande buscando sea una guerra con Rusia. La política estadounidense parece ser la del cercamiento e intimidación de Rusia hasta que acepte subordinarse a una situación semisatelitar que la neutralice en anticipación de un futuro conflicto con China.

Objetivo: China

La única razón por la que cabe convertir a China en objetivo se asemeja a la proverbial razón ofrecida para edscalar una montaña: está aquí, es grande y los EEUU tienen que estar por doquiera en la cima.

La estrategia para dominar a China es la misma empleada en Rusia. Doctrina bélica clásica: cercar, asediar, ofrecer apoyo más o menos clandestino a los desórdenes internos. Como ejemplos de esa estrategia, valgan los que siguen.

- Los EEUU están robusteciendo provocativamente su presencia militar a lo largo de las riberas del Pacífico en China, ofreciendo "protección contra China" a los países del Este asiático.

- Durante la Guerra Fría, cuando la India conseguía sus armamentos de la Unión Soviética y mantenía una postura de no alineamiento, los EEUU armaron a Pakistán, considerado como su aliado regional principal. Ahora los EEUU están desplazando sus favores hacia la India, a fin de mantener ala India fuera de la órbita de la Organización para la Cooperación de Shangai y fortalecerla como un contrapeso a China

- Los EEUU y sus aliados apoyan cualquier disidencia que pueda debilitar a China, ya se trate del Dalai Lama, los uigures o Liu Xiaobo, el disidente encarcelado.

El Premio Nóbel de la Paz fue concedido a Liu Xiaobo por un comité de legisladores noruegos presidido por Thorbjorn Jagland, el eco noruego de Tony Blair, el antiguo primer ministro y ministro de asuntos exteriores de Noruega, quien ha sido uno de los principales jaleadores de la OTAN en su país. En una conferencia de parlamentarios europeos patrocinada por la OTAN el año pasado, Jagland declaró: "Cuando no somos capaces de frenar la tiranía, arranca la guerra. Por eso es indispensable la OTAN. La OTAN es la única organización militar multilateral arraigada en el Derecho Internacional. Es una organización de la que puede servirse la ONU cuando resulta necesario: para frenar la tiranía, como hicimos en los Balcanes". Lo menos que cabe decir de eso es que es un estupefacientemente osado retorcimiento de los hechos, porque lo que la OTAN hizo al embarcarse en una guerra en los Balcanes fue violar abiertamente el Derecho Internacional y las resoluciones de la ONU. Por lo demás, en los Balcanes había un conflicto étnico, no una "tiranía".

Al anunciar la elección de Liu, el comité noruego del Nóbel, encabezado por Jagland, declaró que "desde hace mucho tiempo creemos que hay una estrecha relación entre los derechos humanos y la paz". La "estrecha relación", por seguir con la lógica de las afirmaciones de Jagland, es que si un Estado extranjero no respeta los derechos humanos de acuerdo con la interpretación que de ellos hace Occidente, entonces puede ser bombardeado como bombardeó la OTAN a la antigua Yugoslavia. Y en efecto, las potencias que más ruido hacen con los "derechos humanos", señaladamente los EEUU y la Gran Bretaña, son precisamente las que más guerras libran por todo el mundo. Las afirmaciones del comité noruego dejan claro que conceder el Premio Nobel de la Paz a Liu –que, dicho sea de pasada, pasó parte de su juventud en Noruega— equivale en realidad a apoyar a la OTAN.

"Democracias" para substituir a las Naciones Unidas

Los miembros europeos de la OTAN añaden relativamente poco al poder militar de los EEUU. Su contribución es sobre todo política. Su presencia mantiene la ilusión de una "Comunidad internacional". La conquista del mundo, perseguida por la inercia burocrática del Pentágono, puede presentarse como la cruzada de las "democracias" del mundo para difundir su orden políticamente ilustrado al resto de un mundo recalcitrante.

Los gobiernos euroatlánticos proclaman su "democracia" como prueba de su derecho absoluto a intervenir en los asuntos del resto del mundo. Fundados en la falacia de que los "derechos humanos son necesarios para la paz", proclaman su derecho a la guerra.

Pero la cuestión crucial es si la "democracia occidental" tiene todavía la fuerza necesaria para desmantelar esta maquinaria de guerra antes de que sea demasiado tarde. [1]

NOTA: [1] Agradezco mucho a Rick Rozoff el constante flujo de información importante que ha venido suministrándome.

Diana Johnstone, miembro del Consejo Editorial de SinPermiso, es autora de Fools' Crusade: Yugoslavia, NATO and Western Delusions [La cruzada de los locos: Yugoslavia, la OTAN y los delirios de Occidente].

Traducción para www.sinpermiso.info: María Julia Bertomeu

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Fuegos de artificio y munición real


Más allá de la cuestión de quién habría disparado primero, el conflicto norcoreano nos muestra un escenario en el que los intereses extranjeros (EEUU y China, sobre todo) tienen mucho que decir, y de hecho lo dicen, aunque sea de forma indirecta.

Txente REKONDO Gabinete vasco de Análisis Internacional (GAIN)

El autor va más allá de los análisis reduccionistas y maniqueos tan en boga a la hora de analizar la cuestión coreana y desgrana el contexto en el que se ha dado este último repunte de la crisis. Contexto marcado por constantes maniobras militares de Corea del Sur y su aliado estadounidense y un nuevo movimiento en la pugna nuclear de Corea del Norte, en pleno proceso político sucesorio.

Desde hace meses, se están sucediendo acontecimientos que de una u otra manera condicionan cualquier salida negociada al conflicto que mantienen las dos Coreas. Así, en marzo, un buque de guerra surcoreano, Cheonan, se hundió en las disputadas aguas del mar Amarillo, sucediéndose las versiones enfrentadas sobre la autoría del incidente (para el sur, se trataría de un ataque militar del norte, mientras que Pyongyang afirma que pudo tratarse de una antigua mina o de un accidente técnico).

Más allá de las versiones, la tensión ha ido en aumento, a lo que ha contribuido el nuevo presidente surcoreano, Lee Myung-bak, quien desde que se hizo con el poder en 2008 ha tomado medidas que han deteriorado aun más las ya de por sí delicadas relaciones intercoreanas.

La anunciada sucesión en la dirección de Corea del Norte es otro factor a tener en cuenta. La transferencia de poderes en marcha, con la figura de Kim Jong-un en alza, ha disparado las interpretaciones sobre eventuales luchas de poder internas, sobre la desafección hacia la dirección política, las fracturas entre los militares o la incapacidad del joven Kim Jong-un para dirigir el país en el futuro. Sin embargo, análisis más sosegados de quienes conocen mejor aquel país echan por tierra esas teorías, rechazando de plano la lucha sucesoria y las grietas en el sistema norcoreano.

Es más, esas mismas fuentes señalan que tambié n ocurrió algo parecido en 1994 cuando Kim Jong-il asumió el poder, y todas las predicciones negativas se mostraron luego fallidas. Además, es casi seguro que este tipo de movimientos se producen cuando están cerrados todos los flecos, tanto en Corea del Norte como en cualquier otro lugar del mundo.

Las maniobras militares, que desde Pyongyang son vistas como una provocación, también han podido influir. Tras el incidente del Cheonan, EEUU y Corea del Sur se han prodigado en «las muestras de fuerza hacia Corea del Norte». Seúl ha llevado a cabo en las últimas semanas las maniobras anuales «Hoguk», movilizando a más de 70.000 soldados, lo que ha provocado la ira de Pyongyang.

Algunos han querido ver en este último enfrentamiento una maniobra del futuro dirigente norcoreano para asentar su poder en la estructura política y militar de su país. Pero es demasiado pronto para saber si nos encontramos ante otra predicción errónea.

También hay que observar el factor nuclear. Desde hace tiempo, la capacidad nuclear de Corea del Norte trae de cabeza a Washington y a sus aliados, que una vez más dan muestras de su doble rasero con embargos, amenazas, bloqueos y sanciones. En esa guerra de posiciones, dirigentes estadounidenses lanzaron hace días la amenaza de rearmar con armamento nuclear el sur de la península, y desde Seúl se produjeron declaraciones ambiguas en ese sentido.

La respuesta no tardó en llegar, y Pyongyang mostró al mundo, a través de un científico norteamericano, las modernas instalaciones de una planta de enriquecimiento de uranio. EEUU, por su parte, anunció que esa realidad hacía imposible un retorno a las negociaciones, al tiempo que su enviado especial en materia nuclear, Stephen Bosworth, visitaba Seúl, Tokio y Beijing para intentar cerrar un círculo sobre Pyongyang.

Más allá de quién haya disparado primero, la península coreana nos muestra un conflictivo escenario, donde los intereses extranjeros (EEUU y China, fundamentalmente) tienen mucho que decir. Las maniobras y declaraciones norteamericanas y los viajes a Beijing del actual dirigente norcoreano son claros ejemplos de ello.

A día de hoy, Corea del Sur ha suspendido la ayuda alimentaria que prestaba al norte, así como los lazos comerciales que se estaban forjando, y también ha incrementado su campaña propagandística contra el sistema norcoreano. EEUU sigue apostando por la presión y las medidas represivas contra Pyongyang. Por su parte, los dirigentes norcoreanos han apostado por retomar las negociaciones que aborden todos estos puntos problemáticos y abran las puertas a una solución definitiva del llamado «conflicto coreano».

Un primer paso sería que las relaciones entre ambas Coreas retomaran la problemática de las familias separadas, los lazos comerciales, y el desarme progresivo. Al tiempo que los actores extranjeros deberían afrontar la resolución del conflicto en clave positiva y no en función de determinados intereses estratégicos y geopolíticos.

GARA

Corea del Sur lanza advertencias

RIA Novosti.-El presidente de Corea del Sur, Lee Myung-bak, dispuso atacar la base norcoreana si aparecen indicios de una nueva provocación, informó hoy la agencia noticiosa surcoreana Yonhap.

Lee Myung-bak ordenó tomar “medidas de respuesta múltiples” contra Corea del Norte como reacción al ataque de artillería a la isla surcoreana de Yeonpyeong, en el mar Amarillo, declaró el portavoz del máximo líder surcoreano Kim Hee-jung.

Este martes, en la península de Corea ocurrió el mayor incidente armado del último medio siglo. Según información procedente de Seúl, Corea del Norte realizó unas descargas de artillería contra la isla de Yeonpyeong. Dos soldados surcoreanos murieron, 17 militares y tres civiles recibieron heridas.

Las Fuerzas Armadas de Corea del Sur fueron alertadas en máximo grado
a raíz de ese ataque.

Según la agencia Reuters, unas cazas F-16 de la Fuerza Aérea de Corea del Sur emprendieron vuelo rumbo a Yeonpyeong. El Gobierno del país se reunió con urgencia en un búnker especial de la residencia presidencial “Casa Azul”.

Los militares surcoreanos calificaron de muy seria esa provocación y exigieron poner fin a acciones semejantes.

La Unión Europea, Gran Bretaña y EEUU condenaron ese acto de Corea del Norte y la exhortaron a obrar con moderación.

Rusia a su vez instó a cesar el intercambio de golpes y a tomar medidas para normalizar la situación. El canciller ruso Serguei Lavrov declaró que la situación encierra “un colosal peligro que debe evitarse utilizando todos los recursos disponibles”.

El primer ministro del Japón, Naoto Kan, ordenó a su Gabinete reunir más información sobre el incidente y estar preparados para imprevistos.

Los incidentes armados ocurrían en el Mar Amarillo también en el pasado, porque Pyongyang no reconoce la llamada línea divisoria septentrional, que fue trazada en ese mar de modo unilateral por EEUU tras la guerra de Corea de 1950-1953.

En 2007, los Gobiernos de ambos Estados acordaron transformar las aguas litigiosas en una zona común de paz y cooperación. Pero el nuevo Gabinete de Ministros de Seúl, que empezó a funcionar en 2008, rechazó la política de acercamiento con Corea del Norte y anuló los convenios firmados durante el mandato de la anterior administración.

martes, 23 de noviembre de 2010

Comunista moldavo es secuestrado y torturado por la oposición

Más información en el blog Un vallekano en Rumanía.

Situación grave en el paralelo 38

Una maniobra militar surcoreana desata un enfrentamiento militar

Esta mañana saltó la noticia de que Corea del Norte había bombardeado una isla de Corea del Sur, con pérdida de la vida de un soldado y daño en bienes civiles. La alarma de la noticia no se correspondía con la tibieza de la respuesta del país agredido y de sus países aliados, entre los que se encuentra EEUU.

El relato de los hechos es el siguiente, según fuentes de la propia Corea del Sur. El ejército surcoreano lleva a cabo maniobras anuales durante nueve días en la frontera con su vecino del norte, en aguas cuya soberanía es disputada y donde ya hubo incidentes similares anteriores. Hoy Corea del Sur realizó ejercicios militares con fuego real en la frontera en disputa de ambos territorios. Corea del Norte envió un fax advirtiendo de que no iba a permitir esas maniobras militares por considerarlas un riesgo para su nación. A pesar del aviso recibido, las tropas de Corea del Sur iniciaron las maniobras e iniciaron los disparos artilleros con fuego real, lo que se se tomó como una amenaza por parte del ejército de Corea del Norte que contestó con fuego artillero contra las tropas sucoreanas. Éstas a su vez, lanzaron un contraataque con misiles contra territorio norcoreano.

Como consecuencia de la refriega un soldado ha muerto y al menos 14 resultaron heridos, cuatro de ellos de gravedad, según informa la agencia Reuters. Pero no se informa de daños de civiles, probablemente debido a que las autoridades de Corea del Sur, previendo las consecuencias de las maniobras, procedieron a evacuar a la población civil. Tampoco se conocen los daños o víctimas que pudiera haber en Corea del Norte.

En este contexto se entiende las declaraciones del presidente surcoreano, Lee Myung-Bak, ha llamado a la calma : "Debemos manejar con cuidado la situación para prevenir la escalada de violencia".

Sin duda alguna, para prevenir la escalada de violencia lo más efectivo habría sido la suspensión de las maniobras militares que han desencadenado el suceso.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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El Gobierno de Pyongyang asegura que el Ejército de Corea del Sur ha sido el primero en disparar y que durante el intercambio de artillería que se ha registrado en la zona fronteriza del Mar Amarillo, disputada por ambos países, Seúl ha lanzado "decenas de proyectiles". Dos soldados surcoreanos han muerto y varios militares y civiles han resultado heridos.

http://www.gara.net/azkenak/11/233844/es/El-Gobierno-Pyongyang-afirma-que-Seul-ha-disparado-primero

lunes, 22 de noviembre de 2010

La OTAN, gendarme mundial

Muchas personas sienten náuseas al escuchar el nombre de esa organización.

El viernes 19 de noviembre de 2010 en Lisboa, Portugal, los 28 miembros de esa belicosa institución, engendrada por Estados Unidos, decidieron crear lo que con cinismo califican de “la nueva OTAN”.

Esta surgió después de la Segunda Guerra Mundial como instrumento de la Guerra Fría desatada por el imperialismo contra la Unión Soviética, el país que pagó con decenas de millones de vidas y una colosal destrucción la victoria sobre el nazismo.

Contra la URSS, Estados Unidos movilizó, junto a una parte sana de la población europea, a la extrema derecha y toda la escoria nazifascista de Europa, llena de odio y dispuesta a sacar lasca de los errores cometidos por los propios dirigentes de la URSS, tras la muerte de Lenin.

El pueblo soviético, con enormes sacrificios, fue capaz de mantener la paridad nuclear y apoyar la lucha de liberación nacional de numerosos pueblos contra los esfuerzos de los Estados europeos por mantener el sistema colonial impuesto por la fuerza a lo largo de siglos; Estados que se aliaron en la posguerra al imperio yanki, quien asumió el mando de la contrarrevolución en el mundo.

En solo 10 días ―menos de dos semanas―, la opinión mundial ha recibido tres grandes e inolvidables lecciones: G-20, APEC y OTAN, en Seúl, Yokohama y Lisboa, de modo que todas las personas honestas que sepan leer y escribir, y cuyas mentes no hayan sido mutiladas por los reflejos condicionados del aparato mediático del imperialismo, puedan tener una idea real de los problemas que afectan hoy a la humanidad.

En Lisboa no se pronunció una palabra capaz de transmitir esperanzas a miles de millones de personas que sufren pobreza, subdesarrollo, insuficiencia de alimentos, vivienda, salud, educación y empleo.

Por el contrario, el engreído personaje que figura como jefe de la mafia militar de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen declaró, en tono de fiurercito nazi, que el “nuevo concepto estratégico” era para “actuar en cualquier lugar del mundo”. No en balde el gobierno de Turquía estuvo a punto de vetar su nombramiento cuando Fogh Rasmussen ―un neoliberal danés― como Primer Ministro de Dinamarca, usando el pretexto de la libertad de prensa, defendió en abril de 2009 a los autores de graves ofensas al profeta Mahoma, una figura respetada por todos los creyentes musulmanes.

No pocos en el mundo recuerdan las estrechas relaciones de cooperación entre el Gobierno de Dinamarca y los “invasores” nazis durante la Segunda Guerra Mundial.

La OTAN, ave de rapiña empollada en las faldas del imperio yanki, dotada incluso de armas nucleares tácticas que pueden ser hasta varias veces más destructivas que la que hizo desaparecer la ciudad de Hiroshima, está comprometida por Estados Unidos en la guerra genocida de Afganistán, más compleja todavía que la aventura de Kosovo y la guerra contra Serbia, donde masacraron la ciudad de Belgrado y estuvieron a punto de sufrir un desastre si el gobierno de aquel país se hubiese mantenido firme, en vez de confiar en las instituciones de justicia europea en La Haya.

La ingloriosa declaración de Lisboa, en uno de sus puntos afirma de forma vaga y abstracta:

“Apoyo a la estabilidad regional, los valores democráticos, la seguridad y la integración en el espacio euroatlántico en los Balcanes.”

“La misión en Kosovo se orienta a una presencia menor y más flexible.”

¿Ahora?

Tampoco Rusia lo podrá olvidar tan fácilmente: el hecho real es que cuando Yeltsin desintegró la URSS, Estados Unidos avanzó las fronteras de la OTAN y sus bases de ataque nuclear al corazón de Rusia desde Europa y Asia.

Esas nuevas instalaciones militares amenazaban también a la República Popular China y a otros países asiáticos.

Cuando aquello ocurrió en 1991, cientos de SS-19, SS-20 y otras poderosas armas soviéticas podían alcanzar en cuestión de minutos las bases militares de Estados Unidos y la OTAN en Europa. Ningún Secretario General de la OTAN se habría atrevido a hablar con la arrogancia de Rasmussen.

El primer acuerdo sobre limitación de armas nucleares fue suscrito en fecha tan temprana como el 26 de mayo de 1972, entre el presidente de Estados Unidos Richard Nixon y el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética Leonid Brezhnev, con el objetivo de limitar el número de misiles antibalísticos (Tratado ABM) y defender ciertos puntos contra misiles con carga nuclear.

Brezhnev y Carter firmaron en Viena nuevos acuerdos conocidos como SALT II en 1979, pero el Senado de Estados Unidos se negó a ratificar dichos acuerdos.

El nuevo rearme promovido por Reagan, con la Iniciativa de Defensa Estratégica, puso fin a los acuerdos SALT.

El gasoducto de Siberia había sido volado ya por la CIA.

Un nuevo acuerdo, en cambio, fue suscrito en 1991 entre Bush padre y Gorbachov, cinco meses antes del colapso de la URSS. Al producirse tal acontecimiento, el campo socialista ya no existía. Los países que el Ejército Rojo había liberado de la ocupación nazi no fueron capaces siquiera de mantener la independencia. Gobiernos derechistas que accedieron al poder se pasaron con armas y bagajes a la OTAN, y cayeron en manos de Estados Unidos. El de la RDA, que bajo la dirección de Erich Honecker había realizado un gran esfuerzo, no pudo vencer la ofensiva ideológica y consumista lanzada desde la misma capital ocupada por las tropas occidentales.

Como dueño virtual del mundo, Estados Unidos incrementó su política aventurera y guerrerista.

Debido a un proceso bien manipulado, la URSS se desintegró. El golpe de gracia lo asestó Boris Yeltsin el 8 de diciembre de 1991 cuando, en su condición de presidente de la Federación Rusa, declaró que la Unión Soviética había dejado de existir. El día 25 de ese mismo mes y año, la bandera roja de la hoz y el martillo fue arriada del Kremlin.

Un tercer acuerdo sobre armas estratégicas fue firmado entonces entre George H. W. Bush y Boris Yeltsin, el 3 de enero de 1993, que prohibía el uso de los Misiles Balísticos Intercontinentales (ICBM por sus siglas en inglés) de cabezas múltiples. Fue ratificado por el Senado de Estados Unidos el 26 de enero de 1993, con un margen de votos de 87 a 4.

Rusia heredaba la ciencia y la tecnología de la URSS ―que a pesar de la guerra y los enormes sacrificios fue capaz de equiparar su poder con el inmenso y rico imperio yanki―, la victoria contra el fascismo, las tradiciones, la cultura, y las glorias del pueblo ruso.

La guerra de Serbia, un pueblo eslavo, había hincado duramente su colmillo en la seguridad del pueblo ruso, algo que no podía darse el lujo de ignorar ningún gobierno.

La Duma rusa ―indignada por la primera guerra de Iraq y la de Kosovo en la que la OTAN masacró al pueblo serbio―, se negó a ratificar el START II y no firmó dicho acuerdo hasta el año 2000, y en ese caso, para tratar de salvar el tratado ABM que a los yankis para esa fecha no les interesaba mantener.

Estados Unidos trata de utilizar sus enormes recursos mediáticos para mantener, engañar y confundir a la opinión pública mundial.

El Gobierno de ese país atraviesa una etapa difícil como consecuencia de sus aventuras bélicas. En la guerra de Afganistán están comprometidos los países de la OTAN sin excepción alguna, y varios otros del mundo, a cuyos pueblos resulta odiosa y repugnante la carnicería donde están envueltos en mayor o menor grado países ricos e industrializados como Japón y Australia, y otros del Tercer Mundo.

¿Cuál es la esencia del acuerdo aprobado en abril de este año por Estados Unidos y Rusia? Ambas partes se comprometen a reducir el número de ojivas nucleares estratégicas a 1 550. De las ojivas nucleares de Francia, Reino Unido e Israel, todas capaces de golpear a Rusia, no se dice una palabra. De las armas nucleares tácticas, algunas de ellas con mucho más poder que la que hizo desaparecer la ciudad de Hiroshima, tampoco. No se menciona la capacidad destructiva y letal de numerosas armas convencionales, las radioeléctricas y otros sistemas de armamentos a los cuales Estados Unidos dedica su creciente presupuesto militar, superior a los de todas las demás naciones del mundo juntas. Ambos gobiernos conocen, y tal vez otros muchos de los que allí se reunieron, que una tercera guerra mundial sería la última. ¿Qué tipo de ilusiones se pueden hacer los miembros de la OTAN? ¿Cuál es la tranquilidad que de esa reunión se deriva para la humanidad? ¿Qué beneficio para los países del Tercer Mundo, e incluso para la economía internacional, es posible esperar?

No pueden siquiera ofrecer la esperanza de que la crisis económica mundial sea superada, ni cuánto duraría esa mejoría. La deuda pública total de Estados Unidos, no solo la del gobierno central, sino del resto de las instituciones públicas y privadas de ese país, se eleva ya a una cifra que iguala el PIB mundial del 2009, que ascendía a 58 millones de millones de dólares. ¿Se han preguntado acaso los reunidos en Lisboa de dónde salieron esos fabulosos recursos? Sencillamente, de la economía de todos los demás pueblos del mundo, a los que Estados Unidos entregó papeles convertidos en divisas que a lo largo de 40 años, unilateralmente, dejaron de tener respaldo en oro y ahora el valor de ese metal es 40 veces superior. Ese país aún dispone de poder de veto en el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. ¿Por qué no se discutió eso en Portugal?

La esperanza de extraer de Afganistán las tropas de Estados Unidos, de la OTAN y sus aliados, es idílica. Tendrán que abandonar ese país antes de que derrotados entreguen el poder a la resistencia afgana. Los propios aliados de Estados Unidos empiezan a reconocer ya que podrían transcurrir decenas de años antes de finalizar esa guerra, ¿estará dispuesta la OTAN a permanecer allí ese tiempo? ¿Lo permitirán los propios ciudadanos de cada uno de los gobiernos allí reunidos? No olvidar que un país de gran población, Pakistán, comparte una frontera de origen colonial con Afganistán y un porcentaje no desdeñable de sus habitantes.

No critico a Medvedev, hace muy bien en tratar de limitar el número de ojivas nucleares que apuntan contra su país. Barack Obama no puede inventar justificación alguna. Sería risible imaginar que ese colosal y costoso despliegue del escudo nuclear antimisil es para proteger a Europa y a Rusia de los cohetes iraníes, procedentes de un país que no posee siquiera un artefacto nuclear táctico. Eso ni en un librito de historietas para niños se puede afirmar.

Obama admitió ya que su promesa de retirar los soldados norteamericanos de Afganistán podría dilatarse, y los impuestos a los contribuyentes más ricos suspenderse en lo inmediato. Después del Premio Nobel habría que concederle el premio al “mayor encantador de serpientes” que haya existido nunca.

Tomando en cuenta la autobiografía de W. Bush, convertida ya en “Best Sellers”, que algún redactor inteligente elaboró para él, ¿por qué no le hicieron el honor de invitarlo a Lisboa? Con seguridad que la extrema derecha, el “Tea Party” de Europa, estaría feliz.

Fidel Castro Ruz

domingo, 21 de noviembre de 2010

Al señor Chávez


Comandante, ¿qué hace su gobierno entregando guerrilleros comunistas al Estado genocida de Colombia? ¿Qué hace un revolucionario como usted enviando a tres guerrilleros a las mazmorras de la oligarquía colombiana donde a buen seguro serán sometidos a torturas y vejaciones? ¿Por qué ni siquiera se menciona por parte de sus agencias de información que se trataba de tres guerrilleros cuando toda la prensa lo hacía constar? Y si es falso, ¿por qué no lo desmiente? ¿Puede un revolucionario entregar revolucionarios al enemigo? ¿Puede acaso justificar estos actos de alguna forma para que los demás podamos comprenderlo? ¿O va a pisotear sus propias palabras en las que dejaba claro el carácter de parte combatiente de las guerrillas colombianas? ¿Es cierto que el gobierno venezolano va a entregar a la oligarquía colombiana a todo guerrillero que caiga en sus manos tal y como el ministro Tarek manifestó?

Hoy le he visto en un mercadillo socialista navideño. Realmente me hizo mucha ilusión escuchar a esas tres chicas con las que hablaba. Eran ateas. Usted insistía en hablarles de Jesucristo y su carácter revolucionario, pero ellas se empeñaban en hablar de Lenin y de la contradicción capital-trabajo. Eran chicas llenas de energía, bonitas, revolucionarias. Me fui feliz pensando que algo debe estar haciéndose bien en Venezuela cuando unas mujeres jóvenes tan llenas de vida y optimismo tienen las cosas tan claras.



sábado, 20 de noviembre de 2010

La OTAN es un lobo con piel de cordero

¿Para qué habría Rusia de ingresar en la Alianza del Atlántico Norte?

Con una crisis global como telón de fondo, en la que Rusia se ha visto mucho más afectada que los países punteros del mundo, en la política del gobierno de nuestro país asoman nuevos y peligrosos fenómenos. Me estoy refiriendo a los planes para seguir vendiendo empresas estratégicas, privatizando la educación, la salud, la cultura, y buscar el ingreso acelerado en la Organización Mundial de Comercio.

Últimamente se han vuelto a reavivar las conversaciones, que ya parecían olvidadas, sobre el ingreso de Rusia en la OTAN. Los expertos y periodistas pro gubernamentales se esfuerzan por demostrar lo imprescindible de ese paso. El presidente del consejo del Instituto de Desarrollo contemporáneo (“INSOR”, por sus siglas en ruso), el señor Jurgens, en el foro internacional celebrado en Yaroslav el pasado septiembre, se encargó de hacer pública la idea de que Rusia se vea arrastrada a ingresar en la OTAN. Teniendo en cuenta que es el propio Medvédev el presidente del Consejo supervisor del “INSOR”, ¿no significa acaso que el señor Jurgens ha recibido el visto bueno por parte de la administración del jefe del estado, para hacer pública esa iniciativa,?

El propio presidente de la Federación de Rusia tiene previsto tomar parte en la cumbre de la OTAN a celebrar en Lisboa los día 19 y 20 de noviembre. En el transcurso de su reciente encuentro con el Secretario General de la Alianza, A.Rasmussen, Medvédev declaró, que el encuentro de Lisboa no solo significará “un impulso fresco a las relaciones entre Rusia y la OTAN, sino que conllevará la modernización de sus relaciones mutuas”.

No hay nada nuevo en esos “frescos impulsos”. De todos es sabido, que fue Gorbachov y sus “valores humanistas”, quienes abrieron la senda del acercamiento a Occidente desde una postura de capitulación. Ese coqueteo con los EE.UU. y sus aliados acabó mal para nuestro país. Sin embargo parece que los gobernantes de Rusia no han extraído ninguna lección de aquello.

Yeltsin se mostró conforme con esa primera ola expansionista de la OTAN hacia nuestras fronteras, respaldó la agresión de la OTAN en Yugoslavia, nuestro único aliado en Europa. Sin embargo, al final de la etapa de Yeltsin en el gobierno, quedó claro que sus “socios” se la estaban dando con queso.

Un Yeltsin enfurecido aprobó entonces la famosa marcha de la compañía de infantería móvil sobre Pristina, capital de Kósovo. No le dio para más. Pronto Putin comenzaría todo desde el principio.

Uno de los primeros pasos del nuevo presidente, sería la salvaguardia de la ratificación por parte de la Duma del tristemente célebre acuerdo START II (tratado de Reducción de Armas Estratégicas), que podía suponer la pérdida de nuestros misiles de largo alcance. Solo la negativa por parte del Congreso de los EE.UU. a aprobar dicho acuerdo, salvó las fuerzas nucleares estratégicas rusas. Seguidamente, el gobierno ruso mostró su acuerdo tácito para que se diese la segunda oleada de expansión de la OTAN, esta vez en territorio de las Repúblicas Bálticas. Al poco tiempo, con la excusa de la participación en la coalición antiterrorista internacional, el señor Putin facilitó la aparición de bases de la OTAN en Asia central. Al mismo tiempo se desmantelaban dos bases de vital importancia para Rusia, en Cuba y en Vietnam.

Sin embargo después de seis años de incansables esfuerzos por reforzar las relaciones con la OTAN, el señor Putin, descubrió de repente, que Occidente por su parte no tiene pensado hacer ninguna concesión, y que continúa esgrimiendo nuevas exigencias, amenazando con llevar ante el Tribunal internacional al gobierno de la Federación de Rusia por la guerra en Chechenia. Por eso en febrero de 2007, el presidente ruso pronunció su famoso discurso de Munich contra la OTAN, donde se reflejaba su profunda indignación por la astucia de sus “socios”.

Ahora vuelven a empujar violentamente al presidente Medvédev a seguir por ese camino. La víspera del encuentro de la OTAN en Lisboa, se han adoptado una serie de importantes pasos preparatorios. Moscú ha aprobado el endurecimiento de sanciones contra Irán y ha renunciado al contrato para suministrar a Teherán sistemas de defensa antiaérea. A esto han seguido unos improcedentes ataques contra Corea del Norte. Se ha tensionado sin motivo alguno las relaciones con Bielorrusia. Se ha hecho un gran regalo a uno de los más fieles aliados de EE.UU. en la OTAN, como es Noruega, que ha recibido un enorme espacio en el mar de Varents, cuando nuestro país nunca había reconocido derechos de ningún país sobre el mismo.

Ahora, parece que se preparan para llevar las relaciones de Rusia con la OTAN a un nuevo nivel, como paso previo para el ingreso de nuestro país en este agresivo bloque.

OTAN: de gendarme europeo a mundial.

Recordemos que la OTAN se creó el 4 de abril de 1949 con el fin de proteger Europa de las “hordas rojas” procedentes del Este. aunque ya entonces uno de los líderes de la OTAN reconociese que el objetivo real del bloque era: «to keep América in, Germany down and Russia out» (“ mantener a EE.UU. en Europa, a Alemania en posición de sometimiento y a Rusia fuera de Europa”).

Parecería lógico que tras el derrumbe de la URSS, el sentido de la pervivencia de la OTAN hubiese desaparecido. Sin embargo, la alianza no solo se mantiene, sino que se expande e incrementa su potencial. El verdadero motivo de su existencia quedó muy claro con la criminal agresión contra nuestra aliada Yugoslavia, y con las intervenciones en Iraq y Afganistán. Quedó claro que la OTAN continúa siendo un instrumento al servicio de las ambiciones globales de los EE.UU. y de sus aliados. Más aún, en opinión de los expertos occidentales ese papel no deja de crecer.

Ocurre que el balance de fuerzas en le mundo está cambiando rápidamente. Cuando en 1999 los miembros de la Alianza aprobaron con entusiasmo su nueva concepción estratégica, que transformaba a la OTAN de una alianza defensiva, europea, en un bloque ofensivo con un campo de actuación a nivel mundial, no se preveía que fuese a haber resistencia alguna. Rusia seguía entre las ruinas de sus “reformas” y el potencial económico y político de Rusia no se había manifestado en su totalidad.

Hoy día, como ha demostrado la crisis, la zona de influencia de la oligarquía mundial, que se apoya en los EE.UU. y en Europa, se va estrechando. Bajo la influencia de la China comunista, los países de Asia, que hasta hace nada eran meros proveedores de recursos y mano de obra barata para Europa y los EE.UU., se están convirtiendo en factores clave de la política mundial. Procesos análogos encontramos en América Latina. Los países del continente negro, agrupados en la Unión Africana anticolonial, están dejando de ser un campo ilimitado para el saqueo por parte de las multinacionales. Oriente Próximo y en general todo el mundo islámico se encuentran en situación de férrea confrontación con Occidente.

La lucha por el liderazgo se recrudece, mientras la crisis económica debilita aún más al sistema capitalista. La oligarquía internacional agrupa a las personas más ricas del planeta, a más de 500 de las transnacionales más importantes, que poseen un capital de 16 billones de dólares, y que producen más de la 25% de la producción industrial.

Esta “élite” no está dispuesta a perder la hegemonía sobre el planeta, lograda tras siglos de guerras de conquista. De ahí esta nueva serie de conflictos armados, la agresividad en relación a Irán y la RD de Corea del Norte, y la presión creciente sobre China.

Occidente aspira a una mayor consolidación de fuerzas en nombre de su dominio. Y si en los 90 todavía se debatía el sentido de la existencia de la OTAN, hoy la oligarquía, preocupada por la variación en la balanza de fuerzas en el mundo, pone todas sus energías en consolidarlo como gendarme.

Se fijan como tarea desplegar un sistema de control total sobre toda la superficie terrestre y marina, pudiendo golpear cualquier punto del orbe. La OTAN se convierte en un organismo supranacional, que intenta acabar con el sistema del derecho internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial, aplastando bajo su peso a la ONU.

Ya en 1993 Z. Brzezinski, en su libro “Fuera de control”, declaró abiertamente que “si América desea controlar el mundo, y es obvio que lo desea, debe establecer su supremacía sobre Eurasia, especialmente sobre su “periferia occidental (Unión Europea), su corazón (Rusia)y sobre Oriente Próximo y Asia Central y sus reservas de petróleo”. Y esta es la valoración de otro conocido periodista usamericano G. Kaminski: “Nuestros militares no combaten por la libertad. Es una lucha por los beneficios de las trasnacionales...El ejército existe, para conquistar y saquear países y pueblos”.

En el encuentro de Lisboa sus participantes habrán de aprobar una nueva concepción estratégica para la OTAN, que sustituirá a la anterior, aprobada en mayo de 1999, en la que el bloque se arrogaba el derecho de intervenir a escala global. En la nueva concepción se propone reafirmar, que la OTAN continuará su expansión hacia el Este, conservará sus armas nucleares en Europa y creará un sistema europeo de Defensa Antimisiles, que inevitablemente irá dirigido contra Rusia.

El capital oligárquico, sabedor de la amenaza para su hegemonía que parte de Asia, América Latina y Oriente Próximo, intenta contraatacar. Mientras, sus recursos continúan mermando.


Están involucrando a Rusia en la guerra de Afganistán

¿Qué es lo que más preocupa a la OTAN? que para sus expediciones coloniales les hace falta más “carne de cañón”. La OTAN está buscando aliados de una manera febril. Actualmente en Afganistán hay 150 mil militares de 47 países. Ya han llevado allí a muchas de las antiguas repúblicas soviéticas: Estonia cuenta con 160 militares, Letonia con 170, Lituania con 245, Azerbaiyán con 90, Armenia pone 40, Ucrania 15, Georgia participa con 925.

De nuestros antiguos aliados del Pacto de Varsovia han exigido un aporte mayor. Así por ejemplo, Polonia mantiene en Afganistán a 2630 soldados y oficiales, Rumanía a 1750, Hungría a 360, Bulgaria a 540, la República Checa a 500 y Eslovaquia a 300 de sus militares. Incluso Mongolia se ha visto obligada a enviar allí casi 200 soldados. ¿Acaso alguien puede dudar de que vayan a exigir de Rusia un “digno” aporte en la “lucha por la democracia” en Afganistán?

¿Qué significa el artículo 5 de los estatutos de la OTAN? Significa que todos los miembros de la coalición deben intervenir en defensa de cualquier estado, miembro de la alianza, que se vea atacado. El carácter del ataque no se especifica. La “amenaza terrorista” que tanto avivan en Occidente podría acomodarse perfectamente en esa premisa. Aquellos que alientan el ingreso de Rusia en la OTAN, deben entender, que Rusia se vería obligada a defender los intereses colectivos de la alianza. Y no solo en Afganistán...

Por lo visto, en “Washington”, no sin razón, consideran intolerable, que el gobierno de Rusia siga hasta la fecha declinando su “deber sagrado”, como cualquier socio de los EE.UU. de luchar por los intereses usamericanos. En Washington se alzan las voces pidiendo la intervención en Irán. Cada vez van a necesitar más y más“carne de cañón”.

La opinión pública occidental rechaza claramente más aventuras militares en Oriente Medio, teniendo en cuenta que esos “nobles” objetivos de “lucha contra el terrorismo internacional” se vuelven cada vez más sombríos, mientras los gastos y el reguero de ataúdes procedentes de Afganistán no paran de crecer.

Por eso para los líderes de la OTAN es de vital importancia hacer ver que esta guerra cuenta con amplio respaldo internacional. Es la típica argucia tan habitual de los usamericanos; cargar sobre sus aliados una parte de la responsabilidad de sus aventuras coloniales. Pasó lo mismo en los 50 en Corea, en los 60 en Vietnam, y lo mismo pasa ahora en Afganistán.

El secretario General de la OTAN habla ya abiertamente del envío a aquel país de helicópteros rusos, mientras que en el encuentro que tuvo lugar en el Pentágono hace unos meses, el ministro de defensa de los EE.UU. sacó a relucir ante el señor Serdiukov la cuestión del envío a Afganistán de tropas de desembarco aéreo y de cuerpos de las tropas de élite. No hemos escuchado hasta la fecha una rotunda negativa por parte rusa ante proposiciones similares.

Lo que si sabemos, es que en el transcurso del viaje del Jefe del Estado Mayor Makarov, a la sede central de la Alianza en Bruselas, a principios de este año, se restablecieron por completo las relaciones militares entre Rusia y la OTAN, y se firmaron una serie de acuerdos para llevar a cabo maniobras militares conjuntas de forma regular, con el fin de entrenar la compatibilidad de las tropas y su interrelación, el intercambio de oficiales en las academias militares, y otro tipo de iniciativas, encaminadas a integrar las FF.AA. de la Federación Rusa en las estructuras de la OTAN.

Los estrategas occidentales estarían de acuerdo en aceptar el ingreso de Rusia en la alianza únicamente como un miembro más, dejando claro que el amo solo es uno: los EE.UU.

Rusia debe pasar de ser un peligroso rival, al que hay que mantener fuera de Europa, a convertirse en un obediente vasallo. Es decir, la fórmula varía. Ahora el sentido de la OTAN pasa por: “mantener a los EE.UU. en Europa y a Alemania y Rusia en una posición de sumisión”.


Las consecuencias del ingreso de Rusia en la OTAN

En caso de que nuestro país ingresase en la OTAN, nuestra independencia en política exterior se vería seriamente afectada. Se verá obligada a coordinar sus acciones con el mando de la OTAN, o por decirlo de modo más simple, tendrá que pedir permiso antes que adoptar cualquier iniciativa en política exterior. Recibiríamos un “enemigo común”. Todos debemos de ser conscientes, de que en caso de que Rusia entre a formar parte de la OTAN, nuestras fronteras meridionales y orientales pueden convertirse en zona de alta tensión primero, y posteriormente en campo de batalla.

Al igual que el resto de miembros de la Alianza, Rusia deberá enfrentarse al hecho de verse “amistosamente ocupada”, con la aparición en nuestro territorio de sus bases militares y sus fuerzas de intervención rápida y con el libre tránsito por el territorio ruso de su armamento y medios técnicos. Como resultado de esa transformación Rusia estaría modificando su propia esencia geopolítica euroasiática: Por todo ello, el ingreso de Rusia en la OTAN se convertiría en el prólogo de su autodestrucción.

Para la economía de Rusia ese paso significaría la completa devastación de nuestro Complejo Militar Industrial (CMI), el cual desde hace tiempo se ha convertido en fuente de los más altos logros científico-técnicos, de las más altas formas de organización del trabajo. Es inevitable que nos obliguen a amoldarnos al estándar de la OTAN, a tener que comprar armamento de fabricación extranjera. Es un proceso que ya está en marcha. Se han comprado fusiles de fabricación británica, aviones no tripulados de fabricación israelí, blindados italianos, y se prepara “el contrato del siglo”: la compra para la marina rusa de portahelicópteros absolutamente innecesarios. Según cálculos del general Ivashov, en los próximos años no menos del 30% del armamento que adquiera Rusia tendrá como procedencia a los países de la Alianza e Israel.

Al mismo tiempo, la práctica paralización de la fabricación de aviones del tipo Tu-204 e Il-96, no solo implica que pasemos a depender por completo de Occidente en el transporte aéreo de pasajeros, sino que pronto seremos incapaces de fabricar aviones de transporte militares. Y en caso de conflicto, nos quedaríamos sin piezas de repuesto y sin capacidad para reparar los aviones de pasajeros, que siempre han sido una reserva móvil.

En este esquema ese encuadra a la perfección la catastrófica “reforma” de las Fuerzas Armadas. Esta está asociada con el nombre del señor Serdiukov. Pero parece que su actividad cuenta con el respaldo del gobierno del país. No faltan las amargas experiencias de esas “reformas”. Los que en su día fueron ejércitos fuertes de los antiguos países pertenecientes al Pacto de Varsovia ― Polonia, Checoslovaquia,Hungría, Bulgaria, Rumanía ― hoy no son más que “contingentes”, incapaces por completo de defender su país y a su población, pero convertidos en fuente de mercenarios para las guerras coloniales de los EE.UU.

Un destino parecido ha corrido el que fuera poderoso ejército popular de Yugoslavia. Tras el golpe de estado de octubre del 2000, en que las fuerzas prooccidentales se hicieron con el poder, la serie de “reformas” a la que se ha visto sometido el ejército yugoslavo, le han convertido en una triste sombra de aquella fuerza real, que hasta no hace mucho estaba en plena disposición para repeler una incursión terrestre de la OTAN.

El gobierno ruso hasta tal punto ha desmantelado el CMI que recibiera en herencia de la URSS, que hemos perdido la capacidad para producir en la cantidad necesaria no solo armamento moderno, sino en general cualquier clase de armamento de fabricación propia. Y el que hasta no hace tanto era un ejército temible para los enemigos de la patria, está ahora desmoralizado y desarmado por los “reformadores”, habiendo perdido en la práctica la capacidad para defender a Rusia.

La reorganización de la estructura de las Fuerzas Armadas, su traspaso a un sistema de brigadas, la compra de armas en el extranjero, las maniobras conjuntas en suelo de los EE.UU y Europa, la negativa a formar nuevos cadetes en las academias militares, todo esto no es otra cosa que la preparación forzosa del módulo militar para el “ensamblaje” de los restos del ejército y la marina rusos con las fuerzas expedicionarias de los EE.UU. y la OTAN.

Todo esto solo significa una cosa: Rusia pierde de forma voluntaria el estatus de potencia mundial puntera para acabar sometida a las fuerzas más agresivas. ¿Acaso nuestro pueblo vencedor merece algo así?

¿Se puede confiar en la amistad de la OTAN?

Los hechos son tercos. Y lo que nos dicen es que de forma continuada y gradual se viene preparando la intervención de la OTAN en Rusia. En número de efectivos en el teatro de operaciones militares europeo, la OTAN nos supera en 10 o 12 veces. Solo en Europa, la OTAN cuenta con 36 divisiones, 120 brigadas, 11 mil tanques, 23 mil piezas de artillería, 4.500 aviones de combate. ¿Para qué necesitan ese potencial militar? ¿Para la lucha contra el terrorismo internacional, al que venden como principal justificación para la existencia de la OTAN?

Mientras , según afirman los especialistas,en el curso del 70% de todas las maniobras militares, operaciones conjuntas, ejercicios y simulacros de la OTAN, lo que se practica son las cuestiones relacionadas con la etapa inicial de guerra total, la conquista del espacio aéreo, la puesta en marcha de operaciones ofensivas.

Hoy, la alianza no tiene otro oponente contra el que pueda poner en práctica operaciones de ese nivel, que no sea Rusia. Así que podemos afirmar sin miedo a equivocarnos, que la OTAN nos quiere ocupar.

Las tropas del bloque se multiplican por todas partes. Están ejecutando un cerco estratégico a Rusia, creando un cinturón de estados enemistados con Rusia. Las bases de los EE.UU aparecen en Polonia, Bulgaria y Rumanía, en las costas del Mar Negro. Ya entregamos el control del Báltico a la OTAN. Allí se han modernizado las bases militares navales y los aeródromos militares, son hoy capaces de albergar más de 200 aviones al mismo tiempo, incluidos bombarderos equipados con bombas nucleares. Desde Estonia a Leningrado apenas hay 200 km. La aviación de la OTAN puede lanzar misiles sin necesidad de ingresar en nuestro espacio aéreo.

Ucrania y Moldavia llevan tiempo a las puertas de ingresar en la OTAN. A Georgia ya la tienen por completo en el bolsillo. Azerbaiyán también de un modo progresivo tiende hacia la Alianza. En Tayikistán y Kirguistán ya tienen bases militares. Los nuevos miembros de la Alianza, incluidas las Repúblicas Bálticas, no tieneN la limitación para poder acoger en su territorio armamento nuclear, ni están supeditados a las limitaciones que establece el Tratado de las Fuerzas armadas Convencionales en Europa, lo que les permite crear agrupaciones militares de choque en su territorio.

No cesan los intentos para hacerse con el control de nuestra flota del norte, la mayor agrupación de fuerzas navales nucleares, con las que cuenta Rusia. La OTAN utiliza sus estaciones de seguimiento de Noruega y las repúblicas Bálticas, las estaciones de control radioeléctrico en Spitzbergen. Las balizas acústicas, los satélites y aviones espías “Orión” siguen cada movimiento de nuestros submarinos nucleares. Se está incrementando la actividad de la aviación de reconocimiento de la OTAN a lo largo de nuestras fronteras.

¿Qué se esconde tras ese deseo de ver a Rusia como integrante de la OTAN?

La élite rusa lleva tiempo intentando integrarse en la oligarquía mundial. Pero le han dado a entender que la única vía para pertenecer al “club”, es pasando por la organización militar de la OTAN. Es como decir, para empezar tenéis que luchar por nosotros, que se vierta sangre de vuestros conciudadanos en nombre de los valores occidentales, y luego, puede ser que nos planteemos aceptaros en el “club”.

Ese “inesperado” interés por ingresar en el bloque, no es más que una confirmación más de la unidad de clase de la élite de Rusia y de los países miembros de la OTAN. El actual equipo de gobierno, más que de la modernización de Rusia, se está ocupando de su “westernización”.

Y los preparativos para esa “westernización” hace tiempo que están en marcha. La élite prooccidental de la Federación Rusa vive afirmando continuamente que Rusia no tiene enemigos. A excepción de las míticos “terroristas internacionales”. Los responsables de nuestra política exterior se niegan obstinadamente a ver lo evidente, que los objetivos históricos de Occidente no han variado y nos siguen viendo únicamente como una fuente de recursos naturales baratos y un mercado para sus excedentes estadizos.

El desfile de las columnas de soldados de la OTAN en la Plaza Roja el sagrado día de la Victoria , este 9 de mayo, vino a demostrar a las claras, como andan buscando la “confluencia de nuestras almas”. Intentan inculcarnos, que un pueblo que fue el primero en poder mandar a uno de sus hijos, como Yuri Gagarin, al espacio, solo es capaz de recoger las migajas de las mesas occidentales. La revancha que preparan de este liberalismo desbocado, por la que pretenden privatizar más de 900 empresas, incluyendo algunas estratégicas, significa que con tal de saciar su ansia de beneficios y sus intereses egoístas, poco les importa ofrecer en sacrificio la seguridad nacional.

Por cierto que la élite gobernante rusa se muestra de los más inconsecuente. Se declara con tono duro contraria a que se acepte como miembros de la Alianza a Ucrania y Georgia, mientras en Moscú declaran de repente la intención de ingresar en ese bloque. En la doctrina militar de Rusia, ese bloque es señalado en calidad de nuestro principal adversario. ¿Vamos a integrarnos en la organización de nuestro principal oponente?

Evidentemente, de acuerdo con la legislación vigente, es al presidente de la Federación de Rusia , al que le compete definir la política exterior del país. Al mismo tiempo, los dirigentes del país no deberían olvidar el apartado de la Constitución que reza que la soberanía reside en el pueblo. Parece que una variación drástica del curso histórico del país exige el beneplácito del pueblo. El mecanismo para obtenerlo es bien conocido: el referéndum.

Si el actual gobierno ruso siente su infalibilidad, que someta entonces el ingreso en la OTAN a referéndum. Lo más probable es que no lo haga. Porque sabe perfectamente que la memoria histórica del pueblo guarda fielmente en su conciencia, las anteriores “visitas” a Rusia de nuestros vecinos europeos, ya sea en forma de intervención polaca de la “Época de las Revueltas” (inicio del s. XVII. N de la T), como invasión napoleónica o con las huestes de Hitler y sus legiones SS, que representan hoy a casi todos los países de la OTAN.

Rusia ya pagó por su seguridad con millones de vidas en la Segunda Guerra Mundial, liberando a Europa del fascismo. Para reforzar la seguridad de Rusia, no hay que pedirles que nos dejen entrar en la OTAN, sino desarrollar nuestra industria, educación y ciencia. Tenemos que restablecer nuestras Fuerzas Armadas. Debemos reconstituir un círculo de amigos y aliados encarnados en los países miembros de la Organización de Cooperación de Shangái y de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva. Pero antes que nada debemos lograr la creación de la Unión de Rusia, Bielorrusia y Ucrania, que aunase el potencial de los tres pueblos eslavos. Esa es la mayor garantía de nuestra seguridad. Así ha sido en el transcurso de muchos siglos de vida en un estado común. Y así será en adelante.

Autor: Ziugánov

Traductor: Josafat S. Comín

Tomado de Rebelion.org

Fuente: http://gazeta-pravda.ru/content/view/6249/34/