jueves, 30 de junio de 2011

En los desiertos del Asia Central

AGADZHAN GUELDEIEVICH BABAIEV, especialista soviético en investigaciones sobre los desiertos, es miembro correspondiente de la Academia de Ciencias de la URSS y miembro activo de la Academia de Ciencias de la República Socialista Soviética de Turkmenistán. De 1960 a 1975 fue director del Instituto de Estudios sobre el Desierto de esta última. Es miembro de la dirección de la revista Aprovechamiento del desierto y ha escrito numerosas obras, una de ellas acerca de la explotación de los oasis de Turkmenistán.

NIKOLAI SERGUEIEVICH ORLOVSKI, climatólogo soviético especialista en agrometeorologia, es director adjunto del Instituto de Estudios sobre el Desierto de la Academia de Ciencias de la República Socialista Soviética de Turkmenistán.


En los desiertos del Asia Central

Cómo ha logrado el hombre regar e industrializar millones de hectáreas de tierras baldías



En la Unión Soviética, los desiertos y semidesiertos ocupan una superficie de 2,5 millones de kilómetros cuadrados, situándose sobre todo en Asia central y en el sur del Kazajstán. La región desértica mide 1.200 km de norte a sur y 2.500 de este a oeste. Las condiciones naturales varían en ella mucho y el subsuelo es muy rico.

Las tierras regadas en esas zonas desérticas representan sólo el 3% (unos 7 millones de hectáreas) de la totalidad de las tierras cultivadas en la URSS y el 61% de las tierras de regadío. Pero es en ellas donde se produce todo el aceite de granos de algodón, un tercio de las fibras vegetales, incluidos el cáñamo y el algodón, 76% de la seda bruta y más del 23% del aceite vegetal del país. Además, existe una reserva de unos 20 millones de hectáreas por si fuera necesario ampliar las superficies de regadío.

Por último, los pastizales de los desiertos producen la totalidad de los astracanes de Karakul, casi un tercio del ganado lanar y el 16% de la lana de la URSS.

Aun más: del desierto se extrae el 34% del gas natural soviético, el 13% de la hulla, la mitad del sulfato de sodio y una tercera parte de los fosfatos. Existen también sales de potasio, sal común, barita y otros minerales.

(Sentados junto a su cosecha, estos koljosianos de Tadjikistan discuten el programa de los próximos cultivos)


Hasta hace poco el desierto servía de pastizal natural. Hace apenas medio siglo la ganadería se cacterizaba en nuestro país por el nomadismo, con sus desplazamientos estacionales en busca de pastizales. Según la estación, los nómadas recorrían enormes extensiones para poder aprovechar los mejores pastos. Hoy la situación ha cambiado radicalmente: los ganaderos nómadas se han sedentarizado y los pastizales están sometidos a un régimen de explotación regular.

Por desgracia, esos pastizales se están deteriorando a causa del aprovechamiento excesivo y de la deforestación. La solución es dejarlos de barbecho durante dos o tres años para que puedan reconstituirse y cubrirse nuevamente de hierba.

En la URSS la valorización de los pastizales de las zonas desérticas toma en consideración todas las consecuencias posibles: sociales, económicas y ecológicas.

Para crear los numerosos pastizales nuevos se recurre a la experiencia secular de los ganaderos nómadas, especialmente expertos en la construcción de pozos. Gracias al empleo de técnicas modernas se han podido perfeccionar los viejos procedimientos consistentes en la recogida y conservación de las aguas de lluvia en zanjas arcillosas excavadas en los campos. Se han mejorado también las técnicas para el desalamiento de las aguas mineralizadas.

Otro rasgo que desde antiguo caracteriza a los desiertos es el riego en la proximidad de las fuentes naturales; nacieron así los oasis que todos los desiertos conocen. Los de Tashkent, Samarcanda, Ferghana, Bujara, etc., situados junto a ríos poco profundos, abarcan enormes superficies.

En los últimos 30 o 40 años, la agricultura de regadío se ha desarrollado a un ritmo muy rápido. Tomemos como ejemplo la estepa de Golodna y el canal de Karakum.

(Se han emprendido obras de gran envergadura como la construcción del canal de Karakum en Turkmenistán, que una vez terminado tendrá 1.400 kilómetros de largo. Obsérvense los trabajos de estabilización del suelo a lo largo de sus orillas)


La estepa de Golodna es un desierto de más de un millón de hectáreas situado en la periferia meridional del desierto de Kisilkum. En 1908 se emprendieron en la región una serie de obras de regadío, pero, como resultado de la escasa permeabilidad del suelo, de la insuficiencia del equipo y del bajo nivel técnico de la agricultura de entonces, las tierras regadas se impregnaron de sal. Sólo hace unos diez años se consiguió mejorar los métodos y crear de nuevo sistemas de regadío complementados con sistemas de avenamiento adecuados.

La valorización de la estepa de Golodna justificó el empleo de un método multidisciplinario: realización de obras hidrotécnicas, de centros de producción y de edificios de viviendas con centros comerciales y acción cultural y creación de las bases de una industria de la construcción.

La antigua estepa es hoy irreconocible. Por doquier la atraviesan autopistas, líneas férreas, canales y tuberías de agua y de gas y líneas eléctricas. Se han creado decenas de explotaciones de algodón, avícolas y vinícolas. Para las nuevas generaciones las tierras ricas y fértiles de la estepa de Golodna son el centro de la más importante industria algodonera del país (en ellas se producen 500.000 toneladas de algodón bruto al año, además de otros muchos productos agrícolas).

El canal de Karakum, auténtico río creado por el hombre, es el más largo del planeta: su longitud total es hoy de 1.000 km y alcanzará los 1.400 cuando esté terminado. El canal une el río Amu Daría con el mar Caspio.

El canal de Karakum desempeña un triple papel. En primer lugar, es un canal de riego. Gracias a él se han podido ya poner en cultivo 300.000 hectáreas de tierra. En ellas se cosecha casi la mitad del algodón de calidad superior del Turkmenistán. La superficie total de las tierras regadas con las aguas del canal alcanzará el millón de hectáreas. En segundo lugar, el canal es una vía de navegación. Por último, en sus aguas viven gran cantidad de peces comestibles, los cuales se alimentan de una vegetación que, de no ser eliminada, obstruiría el canal.

Gracias a éste y a otros muchos canales la fisonomía del desierto de Asia central ha cambiado profundamente. El hombre ha podido penetrar en lo profundo del desierto y regar decenas de millones de hectáreas de tierras baldías.

(Un ejemplo de cultivo en el desierto, mediante la excavación de fosas en una zona arcillosa casi baldía)


El desierto desempeña también otra función, de carácter industrial. Junto a los yacimientos de minerales útiles surgen más y más empresas industriales. Pero tanto los hombres como las fábricas necesitan agua.

El canal de Yasjanski fue uno de los primeros que aportaron el agua dulce subterránea a Nebit-Dag, a Chelekén y a otras ciudades del Turkmenistán occidental. Gracias a la construcción de un sistema de canales en la península de Manguichlak se han podido crear grandes centros industriales en el desierto: extracción del cobre en Dzezkazgan (Kazajstán), pozos petrolíferos en Nebit-Dag y Chelekén (Turkmenistán), extracción del oro en Zeravchán (Uzbekistán). Por su parte, Navoi, también en Uzbekistán, es la ciudad de la química y de la ingeniería eléctrica.

El desalamiento del agua de mar permite aprovisionar en agua a las industrias de las zonas desérticas, donde no existe el agua dulce.

Chevtchenko es la única ciudad de la URSS, y una de las pocas en todo el mundo, que utiliza sólo agua de mar desalada, obtenida gracias a la primera instalación nuclear de desalamiento construida en el mundo. En ella se producen 120.000 metros cúbicos de agua al día. Para aprovisionar a la ciudad se ha instalado una triple red de distribución.

La primera proporciona sólo agua potable, la segunda agua parcialmente purificada para usos industriales y domésticos y para regar árboles, y la tercera agua de mar reservada a las necesidades municipales (limpieza, etc.). Los habitantes de Chevtchenko consumen por cabeza tanta agua como los de las principales ciudades soviéticas: Moscú, Leningrado o Kiev. Además, la ciudad cuenta con diez metros de espacio verde plantado de árboles por habitante.

Particular interés presenta la historia de Nebit-Dag. Hasta hace 40 años era sólo una pequeña estación del ferrocarril de Asia central, sin brizna de hierba ni gota de agua. El agua era acarreada en cisternas desde Krasnovodsk. En nuestros días, Nebit-Dag es una de las ciudades mejor urbanizadas del Turkmenistán; es además la capital de la industria petrolífera turkmena. Las calles llenas de árboles hacen olvidar al habitante la árida planicie que la rodea. Sus habitantes beben, como ellos mismos dicen, la mejor agua del desierto: el agua dulce de la capa subterránea de Yasjanski, situada a 120 km al este de Nebit-Dag.

Otros ejemplos de como el desierto se transforma cuando se encuentra agua son Bekdach, centro de extracción de sulfato del Kara-Bogaz y, en el otro extremo del Turkmenistán, la localidad de Jausján, construida al lado de una importante represa, gracias a la cual se ha producido la paradoja de que en medio del desierto haya una industria pesquera.

Una concepción planificada y compleja, unida a la aplicación de los resultados de la ciencia contemporánea, permite prever la evolución de los procesos de desertificación y transformar las rigurosas condiciones del desierto en un medio más estable y más propicio a la vida. El hombre ya no huye del desierto; al contrario, se instala en él y en él trabaja, a veces va a él para descansar o curarse en centros tan conocidos como Bafram-Ali (estación climática), Archman (estación termal), Molla-Kara (baños de lodo), etc. En los diez años últimos la población de las regiones desérticas de la URSS ha pasado de 24,4 millones a 40,4 millones de habitantes.

La lucha contra la desertificación se basa hoy en estudios detallados sobre la acumulación y la progresión de las arenas, la ecología de las plantas que estabilizan las dunas, las condiciones particulares de la repoblación forestal en el desierto, etc.

Durante el último cuarto de siglo se han plantado en el Karakum y en el Kisilkum 720.000 hectáreas de árboles y de arbustos, que sirven para estabilizar las dunas, mejorar los pastos, reconstituir los bosques y crear "pantallas forestales" que protegen la agricultura y la ganadería.

La invasión de los oasis por la arena ha creado enormes dificultades a los cultivadores de algodón de Asia central. Sólo en la República del Turkmenistán la arena amenaza a 500.000 hectáreas de tierra. Gracias a los últimos trabajos del Instituto de Desiertos de la Academia de Ciencias del Turkmenistán-, se ha podido elaborar una técnica agrícola llamada "de las arenas" que permite obtener hasta 900 quintales de sorgo verde y hasta 600 quintales de maíz por hectárea.

Las tierras áridas situadas a proximidad de puntos de agua han podido ser puestas en cultivo, lo que ha permitido transformar a aquellas en huertos y viñedos. Además, se ha logrado disminuir la cantidad de agua de riego necesaria, estabilizar las arenas mediante procedimientos menos costosos y eliminar el peligro de salinización.

Pero la revalorización de los recursos del desierto debe ir acompañada de medidas de protección. En Asia central existen actualmente 11 reservas naturales que abarcan 62.500 hectáreas y donde pueden observarse y estudiarse los ecosistemas en su estado primitivo.

En la URSS la protección de la naturaleza, incluidos los desiertos, es materia que incumbe al Estado. En todas las repúblicas de la Unión existen leyes al respecto.

Está prohibida la caza del leopardo. El hemíono, asno salvaje que es el orgullo de la fauna del Turkmenistán, está también protegido: actualmente hay 1.000 en la reserva de Badjiz y varios centenares más en la isla de Barsa-Kelmes, en el mar de Aral. Una especie en vías de extinción, la saiga (suerte de antílope), ha podido ser salvada, de modo que hoy viven dos millones de ejemplares.

Desde hace tiempo se protege a las aves que pasan la invernada en el sur del mar Caspio. El territorio de la reserva de Krasnovodsk se ha ampliado considerablemente. El canal de Karakum ha creado nuevos lugares para la invernada de las aves. También se ha logrado proteger a las serpientes venenosas reglamentando su captura.

Pero conservar el desierto no quiere decir abandonarlo a sí mismo. En efecto, no es raro que la desertificación se vea fomentada precisamente por las medidas de conservación.

Un estudio atento de esas zonas, apoyado por la naciente "ciencia de los desiertos", puede transformar un medio ambiente inhóspito como el desierto en un lugar propicio a la vida y a las actividades del hombre: campos bien regados, pastizales, industrias mineras y de transformación, centros de descanso y de curación, zonas de excursiones y de turismo... Son muchas las cosas que pueden obtenerse de estas zonas de las que Seidi, un poeta turcomano del siglo XVIII, decía: "Toda tierra es miserable si se la compara con este desierto."


miércoles, 29 de junio de 2011

Revolución agroindustrial en Bulgaria

Por MINKO KAZANYIEV, búlgaro, profesor de la Academia de Agronomía y del Instituto Superior de Economía de Bulgaria. Ha publicado varios libros sobre la política agroindustrial de su país.


Revolución agroindustrial en Bulgaria


(Aldea de Dunavtsi, en el departamento de Vidin, noroeste de Bulgaria. En primer plano, el almacén de la cooperativa y, detrás, las oficinas del complejo agroindustrial)


Antes de la Segunda Guerra Mundial Bulgaria era un país agrícola atrasado. La tierra estaba dividida en 12 millones de parcelas, con lo cual la productividad era baja y la situación socioeconómica deficiente. Los campesinos cultivaban la tierra con arados de madera o simples rastras de hierro, segaban con hoces y trillaban todavía el trigo con el tribulum (trillo), instrumento primitivo construido de tablas con incrustaciones de cuarzo y que animales de tiro arrastraban en círculo sobre la mies.

De 1940 a 1944 el rendimiento medio del trigo fue de 999,5 kg. por hectárea, y el del maíz de 941 kg. Una vaca lechera producía anualmente alrededor de 500 litros como promedio y una oveja 2,5 kg. de lana. Hacia los años 50 las aldeas aún carecían de electricidad, de agua y de instalaciones sanitarias, culturales y sociales.

La reorganización socialista de la agricultura se aplicó en tres direcciones: la colectivización voluntaria de las tierras con la formación paulatina de cooperativas; el equipamiento técnico de esas cooperativas gracias a subvenciones, a créditos a largo plazo concedidos casi sin interés y a la creación de parques estatales de máquinas y tractores; la transformación radical de las características sociales de la vida campesina.

El proceso de creación de cooperativas culminó hacia 1956, cuando la mayoría de las explotaciones individuales se transformaron en granjas cooperativas. Con la cooperativización, una parte de la mano de obra pasó a ser "superflua". Este fenómeno se aceleró cuando los instrumentos primitivos utilizados hasta entonces fueron a dar a los museos. Gracias a la industrialización del país, que ha generado una urbanización creciente, la mano de obra así liberada ha sido aprovechada en la producción.

Más del 65% de la población vive actualmente en las ciudades, en comparación con un 25% en 1944; la población rural activa no supera hoy el 20%.

Durante el decenio 1960-1970 se amplió la reorganización técnica de la agricultura. La urbanización progresó a ritmo veloz. Ese proceso multiforme, guiado por objetivos económicos, políticos y sociales convergentes, ha provocado cambios en el sistema de administración y de gestión del país. Es así como en el marco de 29 departamentos se han constituido 291 conglomerados. Dentro de estas líneas generales las 854 granjas cooperativas unificadas han sido reorganizadas en 290 complejos agrarioindustriales.

Todos los complejos agrarioindustriales de un departamento forman una unión departamental agrario-industrial; el conjunto de esas uniones departamentales constituye la Unión Nacional Agraria e Industrial. La Unión tiene categoría de ministerio, sin que por ello sea financiada por el presupuesto del Estado, y su funcionamiento no excluye los principios tradicionales del sistema cooperativo.

Hoy día ese sistema integra estrechamente en un todo la agricultura búlgara y las diferentes ramas industriales (construcción mecánica, industria química, industria de transformación, etc.) así como las diversas organizaciones científicas. La Academia de Ciencias de Bulgaria, con su red nacional de institutos científicos y de estaciones experimentales, y las escuelas secundarias y superiores de agricultura son miembros de la Unión. Todos los organismos miembros de esta Unión conservan sus derechos como personas jurídicas, disponen de autonomía financiera y de fondos sociales y producción de reserva. El progreso científico y tecnológico, vinculado a las formas colectivas de organización del trabajo, se incorpora así a la agricultura socialista y el trabajo del agricultor se convierte en una forma particular de trabajo industrial.

Máquina vendimiadora en una viña de Bulgaria

La agricultura búlgara ha alcanzado el nivel de rendimiento propio de los países más avanzados. En 1982, por ejemplo, la producción media en kilogramos por hectárea para diversos productos fue la siguiente: trigo, 4.666; maíz, 5.771; tomates, 29.908; remolacha azucarera, 27.284; pimientos, 17.189; patatas, 11.706. Bulgaria produce ya más de una tonelada de cereales por habitante. En la actualidad, el consumo anual por habitante es de 216 kg. de pan, 61,2 kg. de carne, 21 kg. de grasas vegetales y animales, 170 kg. de leche y productos lácteos, 35 kg. de azúcar y productos azucareros, 204 huevos.

La explotación agrícola individual puede alcanzar también buenos volúmenes de producción. Pero lo que caracteriza el desarrollo de la agricultura socialista es la transformación radical de la vida social y cotidiana de los agricultores. Esta transformación se traduce en los siguientes logros: aumento considerable del nivel de vida; modernización completa de la vivienda y del equipamiento doméstico (incorporación de aparatos electrodomésticos, radio, televisión, automóviles); aplicación, tanto para los hombres como para las mujeres y los jóvenes, del principio de a igual trabajo igual remuneración; unificación del régimen de seguridad social y pensiones de los agricultores, los obreros industriales y los empleados (las mujeres comienzan a recibir la jubilación a partir de 55 años y los hombres a partir de 60); gratuidad del servicio médico y de la enseñanza para todos; por último, la arquitectura y la vida comunal cultural y social de todas las aldeas de Bulgaria se han modernizado. Esas aldeas cuentan hoy con bibliotecas públicas, salas de cine y casas de cultura que preservan y enriquecen las tradiciones del arte popular. Las aldeas se comunican con el resto del país a través de una vasta red de carreteras y vías férreas y mediante comunicaciones telefónicas, telegráficas y de radio y por modernos servicios postales.

La imagen de la aldea perdida y aislada del mundo sólo subsiste actualmente en los libros y en los museos. En muy breve tiempo, la Bulgaria socialista ha sabido resolver el antiquísimo antagonismo entre la ciudad y el campo.

martes, 28 de junio de 2011

¿Postperestroika sin la URSS ni el PCUS?

Serguei Kara-Murza


En la historia de siglo y medio del movimiento comunista mundial se produjo una catastrófica ruptura: en la URSS y países europeos "socialistas" ocurrieron las revoluciones que llevaron al poder a regímenes anticomunistas. Estas han sido revoluciones de nuevo género, de la época de la "postmodernidad política". No eran el producto de la lucha de las masas populares, de una explotación exagerada o de una grave crisis económica. Eran "revoluciones desde arriba" ideadas y preparadas por la cúpula de aquel mismo régimen que se pretendía derribar. Las acciones claves "en la plaza" fueron llevadas a cabo con la participación directa de los servicios secretos, en estrecha colaboración con el KGB soviético (son especialmente ilustrativas la "revolución de terciopelo" en Praga y la liquidación de Ceaucescu).

Había en esta revolución en la URSS mentiras fantásticas, traiciones y provocaciones a escala singular, "estética de lo feo" - extraños brotes de repugnante masoquismo político. Pero había un hecho indiscutible: la élite criada en condiciones del "socialismo" se volvió anticomunista y las masas populares la apoyaron (como en Checoslovaquia o Hungría) o mostraron apatía (como en la URSS). Y eso a pesar de que la nueva ideología propuesta por esta élite es al extremo utópica, antisocial y agresiva. La posibilidad de introducirla en la conciencia social es muy baja. Se trata de revoluciones que aprovecharon la ola de anti-ideología y de anti-ideales. Evidentemente, se trata de un fenómeno que por su importancia sobrepasa el marco del movimiento comunista o la confrontación de bloques geopolíticos. Es una manifestación muy aguda de la crisis global de la civilización industrial moderna. La perestroika, los pogroms en Los Angeles y el "hueco de ozono" no son más que síntomas de una misma enfermedad.

Pero dejemos en paz la civilización y hablemos del PCUS. ¿En qué consisten los defectos básicos, tanto filosóficos como políticos, de todo el proyecto? ¿Por qué la corrosión pudo minar el organismo de la URSS tan tácitamente que hasta se desplomó estando, en muchos aspectos, en la cima de su fuerza (la paridad militar con todo el Occidente no es indicador puramente formal)? Sin entender esto, la izquierda europea no tiene perspectivas. Ella sigue usando los mismos ideologemas y el mismo lenguaje al que las almas humanas contestan de modo engañoso. Aquí propongo algunas primeras observaciones para este tema. Es un asunto muy doloroso y hay que acercarse a él con cuidado. Pero hay que hacerlo. En los años de la perestroika los comunistas soviéticos (los que quisieron) han aprendido cosas de importancia fundamental. Para empezar, ordenaremos los hechos y trazaremos la dinámica de los sucesos.

A mediados de 80 el pueblo soviético en su grueso tenía la mentalidad propia de la sociedad tradicional (y no de la sociedad civil, occidental). Es decir, en ella dominaba la orientación a la solidaridad (y no al individualismo), el igualitarismo (y no la estratificación social), el paternalismo y la protección social (y no la guerra de todos contra todos). Esto fue comprobado por los estudios de los sociológicos "demócratas" realizados en 1988-89 (1). Pero a la vez para este momento se habían consolidado tres fuerzas políticas que eran muy diferentes de la masa por sus ideales e intereses. De nuevo se formó y se auto identificó una capa de inteligentsia vinculada genéticamente a los intelectuales rusos de los años 70 del siglo XIX. Su mentalidad representa un híbrido de admiración exagerada hacia Occidente y la idea de progreso con el utopismo arcaico y el radicalismo heredados de la sociedad tradicional - un híbrido desconocido tanto en Occidente como en Asia. Esos intelectuales son como bolcheviques invertidos, de alma pura, que quemaron a sus ídolos y con la misma pasión religiosa empezaron a servir a ídolos nuevos (capitalismo utópico). Los estudios sociológicos demostraron una ruptura asombrosa entre la actitud de los intelectuales y la masa del pueblo.

La segunda fuerza es la parte corrupta del aparato del partido y del estado (nomenclatura) que empezó a sentirse restringida por la ideología oficial y considerar que había llegado el momento oportuno para legalizar su modo de vivir burgués y por medio de las palancas de poder en el curso de la revolución saquear la sociedad a través de la privatización. Es una fuerza cínica y abiertamente antinacional que se presta a la traición tranquilamente. La tercera fuerza es la criminalidad que pactó y entró en simbiosis con la parte corrupta de la nomenclatura. En el curso de la perestroika la criminalidad fue convertida en un poderoso sistema organizado, con fuertes lazos internacionales. Ella constituye la principal base social, financiera y militar de la revolución. Son los dientes y las uñas de la perestroika, sus defensores y combatientes. Son, a la vez, el dueño más probable de Rusia (si la revolución resulta exitosa) y el enemigo mortal de Occidente (tal vez, su sepulturero).

La tecnología de la perestroika fue diseñada en base a la teoría de la revolución de Antonio Gramsci (parece ser un castigo histórico: el brillante invento del gran comunista se vuelve contra los comunistas). Su idea principal es la destrucción del núcleo cultural de la sociedad por los intelectuales. Si esta agresión molecular en la conciencia es efectiva, luego no es difícil cambiar las estructuras políticas y socio-económicas. Para aplicar esta tecnología en la URSS había condiciones favorables. La intelligentsia estaba lista para cumplir el papel de la "quinta columna" y en las manos de la nomenclatura estaba el control total sobre los instrumentos de la "agresión en la conciencia": la prensa, la radio y la TV.

La destrucción previa de los sostenes culturales del hombre soviético (preparación artillera antes del ataque contra las estructuras económicas) duró cuatro años. Se realizaba con excepcional sadismo: se ridiculizaban y se cubrían de fango las imágenes y los símbolos ya no del comunismo sino de la historia milenaria de Rusia. Era preciso minar no la ideología sino la conciencia y el autorrespeto del hombre como persona, destruir el mismo tejido de las relaciones humanas normales. Hablando con propiedad, este proyecto de genocidio cultural puede ser calificado como de crimen, tomando en cuenta los sufrimientos espirituales que experimentaron y siguen experimentando decenas de millones de personas. Ahora los autores y ejecutores de este "programa cultural" buscan frenéticamente plazas en las universidades americanas. A excepción de algunos, ya no se atreven a quedarse en el país cualesquiera que sea el final.

En 1988 "la imagen del socialismo" ya ha sido desacreditada suficientemente mientras que la "imagen del paraíso capitalista", fue mitificada (sobre todo en la mente de la juventud). Se inició la segunda etapa, la destrucción de la economía, el Ejército Soviético y el sistema político de la URSS. Esto se realizó a través del aparato del PCUS entrenado en la obediencia incondicional (incluso a cumplir la orden de autodestrucción) (2). El mecanismo de descomposición de la economía fue puesto en marcha por medio de una serie de leyes (la Ley de la empresa, la de cooperativas, de arriendo, etc.) que desmantelaron el sistema de planificación, dispararon la inflación y entregaron la economía al saqueo de la mafia. Los recursos del país empezaron a exportarse criminalmente (una tonelada de petróleo por 2 dólares siendo su precio internacional, unos 90). Por una serie de provocaciones sangrientas y "torpezas" de Moscú fue iniciado el proceso en cadena de los conflictos nacionales. Con las provocaciones (Tbilisi, 1988) fue minado también el sostén psicológico del ejército. Esta etapa que también duró 4 años demuestra la alta cualificación de los "arquitectos de la perestroika" y su buen conocimiento de los puntos débiles en los arquetipos del inconsciente colectivo del pueblo soviético (la sacralización del poder supremo, la confianza ciega en la intelligentsia y la palabra impresa, etc.).

En 1991 el proceso alcanzó el climax (la disolución de la URSS y la prohibición del PCUS). Según creen los "demócratas", es el desenlace del drama pero ya está claro que no es más que el desenlace del primer acto - la perestroika. El drama está por venir. Hoy vivimos el inicio del segundo acto, del que hablaremos con más detalle. El final de la perestroika lo constituyó una provocación brillantemente organizada, el llamado "golpe de Estado" de agosto de 1991 (antes hubo un buen ensayo en Vilnius). Con sangre derramada muy ahorrativamente (tres víctimas) se logró un efecto político formidable y los "demócratas" alcanzaron, al menos en apariencia, el poder absoluto. Posteriormente, los sucesos se hicieron vertiginosos. A la vez empezó el desembriagamento de las masas.

Tras el agosto de 1991 rigen las "leyes revolucionarias", es decir, la completa arbitrariedad. Después de la disolución anticonstitucional (y contra el referéndum) de la URSS, comenzó la erosión de la Federación Rusa. El gobierno de Eltsin compuesto por economistas tecnócratas radicales (entusiastas del monetarismo) puso en marcha la mortal "reforma", antes ensayada con éxito en Polonia (allí la producción había caído en un 40 por ciento y el potencial industrial ha sido invalidado por muchos años). Hasta qué punto están paralizadas y desmoralizadas las estructuras constitucionales se ve en el hecho de que el gobierno ni siquiera presentó al parlamento el programa de la reforma: los informes se enviaban solo al FMI (Fondo Monetario Internacional). El diálogo social ni siquiera fue sugerido, se niega la simple información (las declaraciones ideológicas son tan incoherentes que ya no pretenden tener un mínimo de lógica). La prensa de oposición (ya casi sin aliento) llama el régimen "gobierno provisional de ocupación" lo que se percibe no como metáfora sino como título oficial y natural. Muchos intelectuales de la perestroika se apresuran a blanquear su reputación, atacando duramente la reforma.

El punto de inflexión fue la "liberalización de los precios" en enero de 1992 (el concepto de liberalización no es válido ya que el estado sigue siendo el patrono principal y a la vez el único vendedor de mercancías; en enero ocurrió la disminución múltiple del salario y las pensiones hecha por el patrono monopolista de manera autoritaria que no tiene nada que ver con el mercado). Después de 50 años de igualitarismo en la formación de los precios que hacía los bienes vitales básicos (productos alimenticios, vivienda, transporte y cultura) igualmente accesibles para todos los grupos sociales, cerca del 85-90 por ciento de población está tirada detrás del umbral de pobreza. Los productos básicos como patatas o mantequilla se hicieron 60 veces más caros, la leche y carne, de 50 a 100 veces (el salario medio subió 2-3 veces). En un solo mes las compras en términos naturales cayeron 7 veces (la gente todavía consume los productos acumulados "en el socialismo"). Empeoró bruscamente la estructura de la alimentación (se come mucho pan que sigue siendo la comida más barata aunque el precio subió 50 veces). Disminuyó la natalidad y empezó la reducción absoluta de la población de Rusia. Un choque brutal sufren los rusos al no poder comprar el ataúd, la sepultura en saco de plástico significa el derrumbe de los pilares culturales.

Con aceleración se realiza la destrucción del potencial productivo creado por el pueblo con enormes sacrificios. El ministro de industria pronostica la caída de la producción en un 50 por ciento. Se liquida, prácticamente, la ciencia soviética: el estado deja de financiar miles de institutos de investigación sabiendo de la ausencia absoluta de fuentes de apoyo alternativas (3). El análisis de todos estos procesos lleva a pensar que la idea final de la perestroika y la reforma posterior no era la "construcción del capitalismo" como modo de vida de la sociedad e incluso ni el saqueo del país. El único propósito racional de todas estas acciones podía ser solo la destrucción total de la potencia soviética como una fuerte y específica civilización que escapaba el control de Occidente. El propósito es razonable solamente en una perspectiva muy corta, en realidad, es irracional, ya que el propio Occidente tendrá que cambiar su tipo de civilización que ha entrado en contradicción irreparable con los límites naturales. Sin hablar de los peligros que implica para Occidente la destrucción de la URSS.

¿Qué situación se presentó en la URSS al principio del "segundo acto"? Es notorio el cambio brusco en el lenguaje de la gente en las colas después de la liberalización de los precios en enero de 1992. Sucedió la ruptura radical entre las masas y el estado que "había engañado al pueblo" y perdido su legitimidad. La cola ya no se divide, como en diciembre, en "demócratas" y "conservadores". Ahora ella es "NOSOTROS" y el régimen, "ELLOS". La sociedad sufre el estrés, y en tal estado se despojan las capas "culturales" de conducta y actúan los arquetipos profundos del subconsciente nacional. Así, se hace cada vez más evidente que estos arquetipos son contrarios al proyecto de los "demócratas" (independientemente del anticomunismo superficial de alguna gente). Los intelectuales con la mente "occidentalizada" se alegran de que casi no haya protestas sociales. Ellos no entienden que es un signo temerario e indica que se reducen rápidamente las posibilidades del pacto social (4).

En plan de experimento (y provocación) las autoridades emplearon la violencia, las amenazas y los insultos contra los descontentos. En enero el presidente del Movimiento de Reformas Democráticas el alcalde de Moscú G.Popov dijo que en caso de "revueltas hambrientas" no hubiera puesto ningún límite en la violencia: "Considero posible y necesario aplicar en este caso la fuerza y aplicarla lo más rápido posible. Es mejor emplear la policía sin armas que armada. Es mejor emplear la policía armada que mandar tropas. Es mejor mandar tropas que emplear la artillería, la aviación... Así que desde este punto de vista la cuestión es sencilla". En realidad, esto es el fracaso de todo el proyecto liberal - la amenaza de utilizar la artillería y aviación contra las ciudades donde haya protestas. Comprende muy bien el señor Popov que los aviones de guerra y los cañones no van a cazar a los activistas sindicales, para este género de armas el objetivo es la ciudad, es la población indiscriminada. Esto quiere decir que la "democracia" establecida como resultado de la perestroika incluye en el arsenal de sus medios políticos admisibles el asesinato de grandes masas de población civil con empleo de técnicas de la guerra moderna. En este sentido se da un gran paso adelante en comparación con todos los regímenes totalitarios conocidos. Hasta ahora los regímenes sangrientos se arrastraban contra su deseo a la guerra de exterminio contra la población (5).

Importante punto de ruptura lo constituyó el 23 de febrero, el Día del Ejército Soviético. Las autoridades cortaron el paso al centro de Moscú a la manifestación tradicional que iba a poner coronas a la Tumba del Soldado Desconocido, y la policía dio una paliza cruel a la columna más avanzada de los manifestantes, en su mayoría veteranos de la segunda guerra mundial, ya ancianos (6). A los ojos de gran parte de la gente el poder en seguida perdió su legitimidad y el desplazamiento hacia la guerra civil se hizo más probable. Es notorio que inmediatamente cobró una importancia clave la región donde a las acciones bélicas esta arrastrada la población rusa (junto con otras) - los territorios de Moldavia de la orilla izquierda de Dniestr que se han negado a la separación de la URSS y a su inclusión en Rumanía y se han proclamado República Moldava de Dniestr. Aquí ha surgido un enclave donde los intereses de los trabajadores se defienden con armas en la mano.

La estructura de la guerra civil que está madurando en Rusia y hacia la que la está empujando el régimen anticomunista, es muy compleja (es un tema especial). Hasta qué punto es profunda la incomprensión por parte de los liberales de los procesos lo dice el hecho de que la privatización que ellos están empezando rompe la paz nacional lograda después de la guerra civil de 1918-1922 precisamente en base a la nacionalización de las empresas. La burguesía dejó de resistir al entregar la propiedad a la nación y no a los revolucionarios más listos. En la privatización actual quienes más robados se sienten son precisamente los descendientes de los empresarios rusos (ante el asombro de los "demócratas" que esperaban aplausos). Y en las manifestaciones antigubernamentales se izan juntas la bandera roja y la monárquica.

¿Cuál es el espectro de las fuerzas políticas organizadas? Criado por el PCUS Eltsin prohibió el partido comunista, un partido de oposición adscrito legalmente. Lo ha hecho no solo violando la Constitución y la Ley, usurpando la función del poder judicial, sino también con una especial mofa, en el día del aniversario de la Revolución de Octubre (si se tratara de una "difícil decisión" de un presidente "sin partido", podría hacer eso una semana antes o después de la fiesta). Desde el punto de vista político, esta prohibición no solo no era necesaria sino dañina. Por su tipo, el PCUS desde hace tiempo no era un partido de lucha sino un partido de apoyo al régimen. Al cambiar éste, el PCUS desaparecería solo, cumpliendo hasta su muerte la función del tampón que absorbe el radicalismo de cualquier género (7). En cambio, ahora a partir de los 16 millones de comunistas "prohibidos" van a formarse varios "partidos de lucha" de tipo mucho más duro. La situación catastrófica de los trabajadores va a producir cada vez más partidarios de estas organizaciones (8). Tales partidos ya existen, por ejemplo, el Partido comunista obrero de Rusia.

Sin embargo, parece que no ser en los partidos del tipo europeo los que van a jugar el papel principal en la lucha de los trabajadores de la URSS (al menos en la primera etapa) sino los movimientos con una base ideológica más amplia. Han aparecido varios movimientos "organizados", por ejemplo, "Rusia de trabajadores", "Frente unido de trabajadores", "Sobor [Congreso] ruso", como también movimientos sindicales "independientes". La causa consiste, ante todo, en que la sociedad atraviesa una etapa de reflexión y revisión de los valores, conceptos y lemas básicos. La vieja corteza verbal esta desacreditada y el significado de los principios acostumbrados se ha perdido o es confuso. Y no se trata de la coyuntura. La razón de la crisis consiste en que el marxismo, siendo una de las ideologías del industrialismo, contiene las mismas contradicciones que el liberalismo: la idea del progreso y la eficacia económica (productividad) choca contra las restricciones naturales. El marxismo basado en la ciencia mecanicista de la Edad Moderna, debe hallar la sintonización con el nuevo cuadro del mundo, con el nuevo tipo de la racionalidad - con el pensamiento ecológico. El proyecto socialista en la URSS entró en un callejón sin salida porque los marxistas vulgares pusieron ante la sociedad los mismos objetivos que los liberales de Occidente, empezaron a medir el éxito con los mismos criterios cuyos recursos están agotados en principio. Además, esta competencia estaba de antemano perdida, ya que el capitalismo tenía una enorme fuente de recursos (el "tercer mundo") a la que no dejaron acceder a la URSS. Y la debilidad principal de la oposición actual radica en que ella no encuentra en sí fuerzas para romper definitivamente con la ideología viciosa de consumismo y eficacia. En este terreno el juego de los "demócratas" siempre es más fuerte: ellos prometen el consumismo al menos a una fracción de la sociedad e invitan a todos a probar su suerte.

En realidad, el mismo problema fundamental está ante todas las fuerzas de izquierda en el mundo. Y es preciso bajar de los clichés ideológicos al nivel de los conceptos de existencia humana. Hablar no del capitalismo o socialismo sino del pan, el oxígeno, el fratricidio y la supervivencia de la Humanidad. La opción ya tenemos que hacerla con respecto a estos conceptos. Hasta hoy, ante tal opción está la gente en África, Brasil, Yugoslavia o Rusia, pero mañana todo esto llegará también a la parte próspera de Europa. En la URSS actualmente millones de personas piensan intensivamente sobre todo ello y ya se han hecho los primeros pasos importantes en comprender - la grave crisis espiritual no pasó en vano. Los enanos intelectuales de la nueva nomenclatura ya no pueden impedir este proceso. El "blitz-krieg" según el esquema del Fondo monetario internacional fracasó como había fracasado hace 50 años el blitz-krieg de Hitler. Se logró, sin embargo, destruir el país mucho más profundamente que lo hizo Hitler, aunque todavía no definitivamente. Lo principal es no dejar que nos arrastren en el embudo de fratricidio. Esto sería una tragedia para el mundo entero. Y ya es hora que la izquierda de Europa, los comunistas en primer término, ayuden, aunque muy poco, a sus compañeros rusos. Nosotros podemos al menos compartir nuestra experiencia amarga.

Esta consiste ante todo en que no se debe sustituir la reflexión sobre los problemas básicos de la existencia por la repetición de las consignas ideológicas. Esto le quita al partido de izquierda la capacidad a entender el estado real del alma de la nación. Creo que fue un error importante de todo el movimiento comunista el partir del modelo europocentrista del hombre. El 80 por ciento de la población de la Tierra (incluida buena parte de europeos) no se corresponden con este modelo. En el momento crítico ellos se despojan de la cáscara fraseológica tal como ha sucedido en la URSS.

Es amargo ver la reacción de la izquierda europea ante la crisis en la URSS. En todos estos años no hubo intentos de ayudar a superar esta crisis (ni un solo comunista o socialista eminente escribió ningún artículo importante en la prensa soviética, ellos ni siquiera se prestaron a escuchar diferentes puntos de vista en el PCUS). Fue oficialmente admitido el punto de vista formulado por Reagan y Bush: Gorbachev es un demócrata progresista contra el que luchan los conservadores estalinistas. Cuando este "demócrata" realizó con éxito su proyecto, fue anunciado el "derrumbe del socialismo". Y lo más sorprendente es que muchos desde la izquierda hablaban de este derrumbe con alegría e incluso con goce maligno. ¡­Ellos se sintieron engañados! Los rusos les dieron un bonito juguete ideológico y éste reventó. Algunos incluso empezaron a rechazar el nombre de comunista. ¿Por qué? Por el stalinismo (¡ay! ¿Сómo íbamos a saber?). Imagínense a un católico que hoy llamase a disolver la Iglesia por los excesos de la inquisición - sería considerado loco por todo el mundo.

La verdad incómoda consiste en que muchos europeos de izquierda realmente buscaban en el socialismo ruso un fetiche, un juguete ideológico. Ellos admiraban lo que no merecía admiración, repetían tras la propaganda oficial soviética mentiras sobre la URSS, veían a los portadores del socialismo en aquella nomenclatura con la que hacían brindis en las reuniones y los balnearios. Ellos no conocían (o temían conocer) a aquellos quienes realmente construían el socialismo, incluso maldiciendo la "ideología socialista". Rechazaban la oportunidad de conocer y transmitir los tesoros espirituales del pueblo soviético que realmente podrían dar un nuevo impulso a la ideología de izquierda. Y durante siete años ellos ayudaban a sus "camaradas progresistas" de la nomenclatura a destruir estos tesoros y torturar espiritualmente a los portadores de la idea socialista.

¿No es hora de revisar toda esta política y aclarar "quien es quien"? Efectivamente, la izquierda europea podría ayudar a sus propios pueblos solo en caso de ser realista, si transmiten a la vida nacional no las estampas ideológicas diseñadas en los "trust cerebrales" del gobierno mundial, sino el fruto de las reflexiones y las experiencias de los pueblos.


1) Aquí usamos la palabra "demócrata" en aquel sentido convencional que ésta adquirió en la URSS, o sea, luchador activo contra el régimen comunista (ahora "en la calle" demócrata es casi una mala palabra). Los sociólogos "demócratas" hablan de la "mentalidad totalitaria" de los soviéticos con odio pero no pueden sino confirmar este hecho.

2) Los plenos del Comité Central incluso en 1991, cuando ya nadie dudaba de que Gorbachev conducía el partido a la liquidación, no se atrevían a desplazarlo del puesto de Secretario General.

3) La misma destrucción de un sistema científico de tal dimensiones es un fenómeno sin precedentes en la Historia. Surge un nuevo, desconocido tipo social, el científico parado y marginado. Su conducta y medios de venganza social previsibles le quitan el sueño al Occidente próspero. Pero la élite occidental sigue la política de avestruz.

4) Después de mi conferencia en España un economista dijo que la conducta del pueblo soviético le parece irracional. Es así, pero desde el punto de vista de la racionalidad europea. Qué le vamos a hacer, los estereotipos de las etnias de Rusia euroasiática son distintos. Su reacción es "no lineal": largo periodo de paciencia y apatía aparente termina en una explosión inexplicablemente fuerte. Es posible que muchos mueran sin luchar por la "ayuda social" pero es difícil prever la respuesta final. Como dijo un científico, muchos en Rusia piensan no en vender más cara su mano de obra sino en vender más cara su vida. A la superficie suben los instintos de guerrero y no de comerciante.

5) Mientras el Ejército Soviético no estaba completamente destruido y sustituido por el profesional, las represiones en masa contra la población son imposibles. Ahora con el dinero del poder local y los empresarios se crean las organizaciones paramilitares para la "defensa de la democracia" (por ejemplo, los destacamentos "Agosto 91"). Ya no se habla del "estado de derecho". Pero es un proyecto utópico ya que en respuesta van a surgir la "guardia obrera" y la tendencia a los soviets (consejos) de tipo bolchevique.

6) Un indicador muy preocupante del cambio de la situación política del que se alegran los "demócratas" (por la falta de imaginación) consiste en el hecho de que este ataque bochornoso casi no produjo indignación. Frente a los viejos estaban casi 20 mil mozos y ellos eran ya una fuerza ajena. Ella golpeaba no a los compatriotas sino al enemigo de clase. El régimen declaró la guerra y advirtió que tratar de realizar las amenazas de Popov a "soltar la artillería y aviación".

7) El propósito pragmático inmediato era, sin embargo, la apropiación de gran patrimonio del PCUS (edificios, instituciones de enseñanza, editoriales, casas de descanso, etc.). Hoy la ex-nomenclatura vuelve a acostarse en las mismas camas queridas en los mismos balnearios que antes.

8) De modo extraño, el anticomunismo insolente de la prensa ayudó a la rehabilitación de Stalin en la conciencia de la masa ("en la calle" se puede oír tal razonamiento: "si Trotsky y Bujarin maquinaban una décima parte de lo que hacen los "demócratas" hoy, es muy comprensible la actitud de Stalin").

lunes, 27 de junio de 2011

Los demócratas griegos enseñan la pata militar


El número dos del gobierno griego, Theodoros Pangalos, se suelta la melena represora afirmando que "si dejáramos el euro, habría que poner tanques para defender a los bancos".

Que se indigne quien tenga a bien indignarse al estilo Hessel, pero que se sepa que estos "demócratas" tiran de tanques cuando ven peligrar su negocio, es decir, el capitalismo.

Este "demócrata" que amenaza con defender a los bancos con los tanques en la calle se atreve a decir lo siguiente:

"Hay gente que me odia porque soy gordo. Otros porque soy viejo. Algunos me odian porque pertenecen a partidos o grupos comunistas o anarquistas contra los que arremeto porque no respetan la democracia y la libertad. Los de la extrema derecha me odian porque soy una persona muy moderada y porque no comparto su paranoia de que hay una conspiración contra Grecia. Pero la mayoría me odia por decir la verdad."

Tiene razón cuando dice que es gordo y viejo, y quien lo dude que mire la foto, pero eso no es un problema, no pasa nada por ser gordo, viejo o calvo, hay excelentes personas gordas, viejas o calvas. El problema de este señor, lo de señor por decir algo, es que es un burgués, es decir, un reaccionario. El problema de este señor es que se atreve a tachar a los comunistas de no ser demócratas y detestar la libertad, y al mismo tiempo amenaza con tanques a la población. Es uno de esos "demócratas" de la mejor democracia que se puede comprar con dinero, es decir, un administrador de esas fincas burguesas que algunos llaman democracias liberales.

Pero este buen reaccionario no se paró ahí. Primero amenaza con sacar al ejército a la calle. Después se caga encima de la oposición comunista. Y por último se mea sobre todo el pueblo griego afirmando que el déficit:

"es fruto de pagar los sueldos de los funcionarios y las pensiones de los jubilados. ¿Y quiere saber por qué se ha gastado tanto dinero en pagar sueldos de funcionarios y pensiones? Porque el sistema político durante años ha funcionado así: se contrataba a gente en el sector público a cambio de su voto. Pero es que la gente vendía su voto, así que ellos también son responsables. Somos todos responsables."

Esto es lo que tenemos entre manos. Espero que los griegos apuesten por el partido comunista y se dejen de gilipolleces del colorín de última hora.

domingo, 26 de junio de 2011

Antonov

A N: estas dos letras con que se designan diversos tipos de aviones soviéticos de las líneas aéreas internas e internacionales simbolizan la labor que desde hace muchos años realiza Oleg Konstantinovich Antonov, el ingeniero que ha diseñado y construido toda una serie de aparatos que van desde el pequeño aeroplano de la Cruz Roja hasta el enorme avión de 80 toneladas. Miembro de la Academia de Ciencias de Ucrania, Héroe del Trabajo Soviético y Premio Lenin, Antonov dirige desde 1946 la Oficina de Investigación y Desarrollo Aeronáuticos. En el texto que publicamos a continuación, tomado de su libro de memorias Recomenzar diez veces, el autor evoca complacido la época -1932- en que se iniciaba como constructor de planeadores.

Antonov y su hijo

Heme aquí en la cabina, sentado frente a los mandos de mi planeador, esta cara criatura mía, que vibra y zumba a causa de las sacudidas del cable elástico cuerda de caucho trenzada que el personal de tierra ha extendido para el lanzamiento del aparato. Todo en él ha sido minuciosamente pensado, todo ha sido calculado al milímetro. Cada clavo y cada tornillo están en el sitio debido; cada remache se ha realizado en el ojal correspondiente; cada palanca ha sido cortada, forjada y soldada convenientemente. Ahí la tienen ustedes, esta máquina extraordinaria y, al mismo tiempo, tan simple que es un planeador.

Tan simple, en efecto, que en la Rusia medieval o en la Grecia clásica o, aún antes, en la India de la antigüedad, existían ya los artesanos y los materiales necesarios para construir un planeador capaz de volar centenares de kilómetros y de mantenerse en el aire durante horas enteras. Faltaba sólo un pequeño detalle: el cómo. La humanidad iba a necesitar dos o tres mil años para resolver un problema aparentemente sencillo: ensamblar convenientemente trozos de madera y de tela y unos cuantos elementos de metal para construir lo que hoy conocemos con el modesto nombre de planeador.

El piloto de un planeador por definición, carece de motor adquiere una experiencia del vuelo planeado que comienza con las primeras sacudidas del cable elástico para continuar planeando siempre, siempre hacia el suelo, aun cuando el aparato se eleve gracias a una corriente ascendente de aire.

La regla de oro que el piloto debe aprender a respetar es "mantener la velocidad". No hay motor y, por tanto, tracción de la hélice; imposible tirar de lar manecilla del gas ni ganar altitud tirando hacia atrás de la palanca de mando. Lo único que queda es planear hacia adelante y hacia abajo, siempre, sin distraerse, sin perder velocidad, para no caer. Un buen piloto logrará hacer un medio rizo, incluso un rizo completo, si se halla a una altitud suficiente. Pero si está, digamos, a 50 o 100 metros de altura, mejor es que no lo intente.

En el minuto en que uno siente o tiene la ligera sospecha de que está disminuyendo la velocidad de planeo, la mano se apoya automáticamente en la palanca de mando.

En una cabina abierta se siente la velocidad en todo el cuerpo: en el rostro, en las cejas, en los oídos. La indican además la inclinación del planeador, la presión de la palanca, el ruido de los montantes, el silbido de la corriente de aire, la vibración de la cabina. Adelante y hacia abajo siempre, adelante y hacia abajo.

Pero hoy el instructor de vuelo me lleva a realizar con él unas cuantas acrobacias aéreas en un avión normal, para "mejorar mi destreza".

El motor del avión es de pequeña potencia. El instructor y yo subimos a la cabina. No hay paracaídas. En 1932 el salto en paracaídas comenzaba apenas a ser un deporte popular. Tanto en un planeador como en un avión pequeño se volaba sin paracaídas. ¿Para qué podía servir? Incluso el cinturón de seguridad estaba mal visto.

Tomamos, pues, asiento en el avión como si lo hiciéramos en el banco de un parque. El aparato rueda un poco sobre la pista y antes de que nos demos cuenta estamos ya en el aire.

Bosquecillos de color esmeralda, manchas amarillas de la hierba seca, cuadrángulos y rectángulos de campos bañados por el sol pasan como relámpagos bajo las alas verdes de nuestro biplano.

Comienzo algunos virajes en vertical. El capó del avión va puntuando el horizonte. Me instalo firmemente en mi asiento. Y aparecen en sucesión una bahía, una cadena de acantilados color lila, la estepa, montañas, el mar, girando todo en un remolino resplandeciente e irisado. La presión de los alerones se acentúa sobre la palanca, que debo sujetar con ambas manos.

Salimos del viraje. El avión, obediente como un perro amaestrado, sigue ahora un vuelo horizontal. Altitud: 800 metros.

-Bien. Ahora un rizo grita el instructor. ¡En picado!

Empujo la palanca hacia adelante. El avión se inclina verticalmente, cada vez más, y aceleramos... 120, 140, 160 kilómetros por hora.

-Tira de la palanca

Obedezco. Me apoyo lo más fuertemente que puedo contra el respaldo de mi asiento. El morro del avión se eleva, el horizonte viene a nuestro encuentro y luego desaparece bajo el aparato.

-Tira aun más grita el instructor.

Mientras nos elevamos disminuye la velocidad y henos aquí con las ruedas hacia arriba. El ruido del motor disminuye : el instructor ha reducido el gas al mínimo. Picamos y volvemos a subir. Desde atrás surge el horizonte, bañado en la luz del mar. Mi compañero tira de la manecilla del gas. ¡Ya era hora!

-¡Otra vez!

Y hago un nuevo rizo a la Nestérov [1].

-Y ahora volemos boca abajo.

Nuevamente tomamos impulso. Dirijo el avión hacia el horizonte, la palanca de mando completamente hacia atrás, empujando a fondo el pedal izquierdo del timón de fondo. El aparato, se inclina hacia la izquierda y me siento brutalmente empujado contra el respaldo, el avión gira en redondo y ahora vuela con las ruedas hacia arriba. Pero entonces puede más el irrefrenable reflejo condicionado del piloto de planeador. Mi mano, respondiendo a un impulso irresistible, pone la palanca en punto neutro. Tengo entonces la sensación de que me lanzaran de mi asiento y... En ese instante, la única parte del avión de la que tengo conciencia, lo único que me une a él, es el puño forrado con cuerdas de la palanca de mando. Pero, en ese mismo segundo, la palanca, como movida por un resorte, vuelve hacia mí, y nuevamente me hundo en mi asiento.

Es el instructor quien, al accionar su propia palanca, ha rectificado la trayectoria curva del vuelo que yo había roto, restableciendo así la fuerza centrípeta que nos mantenía en nuestro asiento.

Y era justo el momento. Una distracción de una fracción de segundo y nuestro pequeño y sumiso biplano nos habría lanzado fuera, dejándonos flotando en el aire, sin paracaídas, a unos pocos centenares de metros sobre una ladera rocosa, pensando en lo útiles que pueden ser, después de todo, los cinturones de seguridad.

AN-22. Foto tomada en el yacimiento de gas de Medvezhie, en el Norte soviético


Nota:

[1] Piotr N. Nestérov (1887-1914), ingeniero y aviador ruso a quien se deben numerosos trabajos destinados a aumentar la capacidad de maniobra del avión. Adelantado de la acrobacia aérea, realizó por primera vez en 1913 el llamado "rizo a la Nestérov”.

sábado, 25 de junio de 2011

La igualdad: condición necesaria para la libertad


"La potencia del M-15 de mayo es ahora infinitamente superior. El estado de masa del colectivo, aunque todavía no tenga conciencia de ello, tiende a la revolución política de la libertad y no a una imposible revolución social de la igualdad." Antonio García Trevijano



Nuestra falta de libertad, como trabajadores, se sitúa principalmente en el plano de las relaciones entre clases, y no simplemente, como muchos derechistas sostienen, en un cambio de estructuras, y menos como lo plantean, es decir, sin terminar con la odiosa imposición de una clase sobre otra.

El capitalismo nació gracias a una expropiación previa, brutal y sangrienta, que dejó a los individuos sin forma alguna de sostenerse por sí mismos. Este paso previo, imprescindible para los capitalistas, tuvo como consecuencia la eliminación de las viejas ataduras feudales, punto que se celebra con gran alboroto, pero otras cadenas surgieron, y no menos onerosas que las anteriores.

Así lo dice Marx:

"Con ello, el movimiento histórico que transforma a los productores en asalariados aparece por una parte como la liberación de los mismos respecto de la servidumbre y de la coerción gremial, y es éste el único aspecto que existe para nuestros historiadores burgueses. Pero por otra parte esos recién liberados sólo se convierten en vendedores de sí mismos después de haber sido despojados de todos sus medios de producción, así como de todas las garantías que para su existencia les ofrecían las viejas instituciones feudales. La historia de esta expropiación de los trabajadores ha sido grabada en los anales de la humanidad con trazos de sangre y fuego."

El propio origen del capitalismo necesitó de un saqueo original que, como dice Marx, pasará a "los anales de la humanidad con trazos de sangre y fuego". Todo esto tiene su importancia, porque ataca precisamente al mito fundador del capitalismo: eso de que los guapos, los laboriosos y los listos prosperaron, mientras que los feos, los vagos y los tontos no tuvieron más remedio que subordinarse a los primeros, claro está, con justicia, al fin y al cabo todos tuvieron las mismas oportunidades de prosperar. Pero como sabemos, no fue así como surgieron los asalariados. No fue así como hombres, mujeres y niños se dispusieron libre y alegremente a trabajar hasta 14 horas al día por un salario de subsistencia. Hubo por detrás un puño de hierro que les obligó a someterse.

Aunque Hollywood se empeña -por la cuenta que les trae- en seguir con el cuento chino, o yanqui más bien, del sueño americano, que no es otra cosa que ese mito fundacional del que hablamos en el párrafo anterior pero con música y efectos especiales, y es que para que ese cuento se lo trague hasta el último pobre diablo de este planeta se necesitan millones dólares. A partir de ahí el terreno es mucho más favorable para todo tipo de bandoleros y embaucadores.

Bien, pues ya tenemos a un montón de individuos que se ven en la necesidad de ir al mercado laboral a mendigar empleo. Esta necesidad, arrancada a palos, la burguesía pretende enmascararla como libre albedrío. Pretenden hacer creer que un contrato de trabajo -cuando lo hay- se firma entre dos personas libres que por voluntad propia se comprometen. Si aceptamos esta premisa burguesa la libertad se basaría en una igualdad de oportunidades primera que es completamente falsa (mito Hollywoodiense). Si suponemos, como afirmó Dragó hace pocos días, que la libertad y la igualdad caminan por separado, porque la desigualdad es condición necesaria para la libertad, pero que esa desigualdad no parte de una igualdad de oportunidades anterior como diría el mito, sino de dios, el karma (como afirma Dragó) o el látigo del explotador, entonces la cosa está más clara, o al menos debería estarlo.

Pero la única posibilidad que tenemos los desposeídos de ser libres es precisamente luchando por esa igualdad social que tanto detestan, y ahora veremos la razón, los burgueses y sus mariachis.

Si la Brunete mediática se pasa día y noche afirmando que la igualdad social es imposible, contraproducente e incluso injusta al ser fruto de una limpia competición en igualdad de condiciones, es ni más ni menos porque necesitan de la desigualdad para sostener su negocio. ¿Por qué habrían de someterse unos individuos a otros si no fuera porque unos poseen los medios de producción mientras que otros se ven privados de ellos? Sobre cómo unos y no otros se hicieron con esos medios ya hemos hablado y Marx lo explica perfectamente bien. Aunque la burguesía sigue con su "cuento yanqui", a veces hasta el patetismo, como la CEOE que acaba de publicar un estudio en el que se afirma que la inversión en educación no merece la pena porque el éxito está en los genes. Es decir, volvemos a su mito fundacional, aunque ahora se sirva de reduccionismos biológicos de última generación, por cierto, muy bien publicitados. Los listos genéticos pues, triunfan, y los tontos genéticos fracasan, luego los tontos serán los subordinados de los listos, eso lo dicen los genes por boca de la patronal. Pero no me queda claro cómo un listo genético pobre puede pagar la factura de la universidad, aunque a eso responderán que un listo siempre encontrará la forma de pagarla o que un listo nunca será pobre, acto seguido se van a cobrar el cheque que la burguesía les proporcionó por su basura de informe y se lo gastarán en pagar la universidad privada a sus hijos, que probablemente serán tan zotes como sus padres pero no les faltarán estudios prestigiosos con los que impresionar a las pijas caza "promesas" del club de golf.

No se me olvidará nunca una tertulia de Telemadrid en la que se trataba el tema de la renta básica. La periodista Isabel San Sebastián afirmaba indignada que si todos tuviesen una renta nadie trabajaría. Efectivamente, los explotadores nos someten gracias a que fuimos expropiados y por lo mismo lanzados al mercado laboral en busca de un salario para poder sobrevivir. La gente no iría a trabajar en beneficio de un explotador si pudiese evitarlo, y ellos lo saben muy bien. Piensen por un momento en la posibilidad de que todo trabajador recibiese por el hecho de nacer una renta de, pongamos, 800 euros. ¿Quién aceptaría trabajos precarizados por ese mismo salario o incluso menos tal y como se hace hoy? Nadie. Se verían obligados a subir los salarios para encontrar trabajadores, o quizás a inundar el mercado laboral de trabajadores ilegales sin derecho a la renta básica. Pero en cualquier caso la posición de superioridad del capitalista se vería en parte afectada y su proceso de explotación sería seriamente alterado. Por eso jamás aceptarán una medida semejante. El burgués necesita de esa relación de dependencia, de la desigualdad. Su libertad de explotación está en juego y con ella su dominio social.

Decía antes que la burguesía sabe muy bien de qué va el tema, serán lo que se quiera, pero defienden su negocio con uñas y dientes desde hace siglos. Pero, ¿y los trabajadores?

Como hace mucho tiempo del saqueo original, uno no se entera si no le da por leer historia, y no toda historia, como decíamos antes, hay muchos dólares para mantener a bandoleros y embaucadores, incluso en grandes universidades con hierba por las paredes. Por lo mismo se nace sin saber con quién se juega uno los cuartos, sin saber el tamaño de la estafa social en que vivimos. Pero es así desde hace unas décadas -en lo que se refiere al llamado primer mundo-, cuando los trabajadores -y principalmente gracias a la brutal presión que ejercieron los Estados socialistas- obligaron a la burguesía a repartir una parte de sus beneficios y a construir eso que se ha dado en llamar Estado del bienestar. Efectivamente, ese "reparto" ha creado una especie de ficción ciudadana primermundista, en la que esas relaciones de subordinación de las que estamos hablando han quedado relativamente ocultadas, una ficción por la cual hasta el último empleado se podía pensar igual en derechos que el banquero más rico.

Claro que esa ficción ciudadana se está derrumbando al tiempo que los propios Estados del bienestar. Se ve muy claramente cómo el principio que rige nuestras sociedades, el capital, se impone a todo: parlamentos, leyes, familias... se ve cómo todo aquello que hacía al último empleado creerse igual que el primer banquero (sanidad pública, pensiones, leyes laborales protectoras, educación pública, el propio empleo...) se está esfumando por orden de "nuestros iguales" capitalistas para satisfacer sus propias necesidades, y lo llevan acabo por encima de lo que sea. Ante esta realidad los hay que se indignan. Muchos de ellos pensando que la situación social depende, por ejemplo, de una mala gestión política, de la corrupción o de una ley electoral mal escrita. Y probablemente piensan eso porque hay mucha gente muy interesada en que piensen así, como por ejemplo el propio Trevijano. Es decir, en que las relaciones de clase y sus conflictos pasen desapercibidos, o se entiendan como una cuestión menor o inevitable.

No podemos hacernos los locos a la hora de estudiar las democracias capitalistas. No podemos obviar las clases sociales y la lucha que se establece entre ellas si lo que queremos es comprender la razón por la cual, por ejemplo, Zapatero se vio obligado a tirar a la basura el programa político que los "ciudadanos" habían votado. No podemos comprender que cinco millones de trabajadores están en paro si no entendemos que son personas expropiadas que dependen de vender su pellejo para poder sobrevivir y que están por lo tanto subordinadas a otra clase social que sí tiene medios de subsistencia. ¿Qué clase de libertad cabe aquí? Quizás la de consumo, mientras no se pierda el empleo y el salario alcance, ya me dirán qué libertad hay en el mercado pletórico cuando caminas por él sin un euro en el bolsillo. ¿Qué clase de ley o estructura o forma de gobierno puede resistir "en democracia" bajo esta organización capitalista? Ninguna. La lógica del capital se impone sobre todas ellas tarde o temprano.

De ahí que los burgueses estén muy interesados en escamotear las clases sociales de sus análisis. Seguida de cerca de otra impostura, esa que dice que lo político y lo económico son distintos planos, cuando la economía solo puede entenderse desde la economía política. De hecho la economía es economía política. Eso de que la masa "tiende a la revolución política de la libertad y no a una imposible revolución social de la igualdad", como dice Trevijano en la cita que da inicio a esta entrada, es un buen ejemplo de ello.

Qué hacer ante este panorama. Ya hemos visto lo que hacen la burguesía y sus mayordomos, normalmente matar, mentir y sembrar la confusión. Aunque también hay burgueses "buenos", algunos se hacen filántropos con el dinero que previamente han logrado explotando y especulando. Otros, pocos, comprenden perfectamente la magnitud del problema e intentan buscar soluciones. Se me ocurre Marvin Harris. En su libro La cultura norteamericana contemporánea -un libro que recomiendo vivamente- lleva a cabo un excelente análisis antropológico de la decadencia capitalista en la sociedad yanqui (y un desastroso análisis del comunismo), si bien la solución que propone consiste en convertir a todos en pequeños propietarios, una especie de mercado capitalista perfecto donde se hacen colectas para el asilo de los ancianos y de vez en cuando barbacoas vecinales, es decir, un idealismo burgués de lo más ramplón e indigno de su talla intelectual. Lo mismo vale para Chesterton y otros conservadores similares, capaces de ver el horror del capitalismo pero incapaces de imaginarse una vida fuera de él. Mejor será no especular sobre las razones que les atan con tanta pasión al capital. Los hay también que se alejan completamente de lo social, algo vulgar, sobre todo cuando se tiene la panza llena, una buena cuenta corriente y unas cuantas propiedades con calefacción, garaje y hasta portera, de ahí que se centren en buscar purezas democráticas pero sin mancharse las manos con lo que verdaderamente la impide.

Nuestra propuesta no tiene nada que ver con eso. Ni con un regreso a un tiempo angelical que nunca existió, ni con arreglos formales de las democracias capitalistas para hacer de ellas sistemas puros, ni siquiera con apostar por un Estado del bienestar donde todos podamos engordar bajo la dirección de una burguesía benevolente con sus subalternos. Nuestro objetivo, precisamente porque queremos ser libres, consiste en zafarnos del yugo burgués y la esclavitud asalariada que nos fue impuesta, y que nos impide tomar las riendas de nuestras vidas. Nuestro objetivo consiste en crear una sociedad de hombres iguales para poder ser libres. La igualdad como condición no suficiente pero sí necesaria para la libertad.