sábado, 31 de diciembre de 2011

Ellos también nos felicitan el año

Tomado de Insurgente:

El gobierno anterior encargó una compra de gases lacrimógenos para su uso en equipos antidisturbios. Según el último BOE del 31 de diciembre de 2011, el Gobierno del Partido Popular ha adquirido por un valor total de 1.071.770 euros artificios lacrimógenos y fumígenos para uso en la Guardia Civil. Los artificios han sido comprados a la empresa Falken, S.A, y aunque la compra se haya formalizado con el PP en el gobierno, la adjudicación fue hecha con el PSOE en la Moncloa. Del documento se desprende que su uso irá destinado para los equipos antidisturbios. El documento completo puede leerse en el siguiente enlace:

Boletín Oficial del Estado (BOE)

2012

Como pasa la vida, ya viene 2012, cuando te quieres dar cuenta estás medio calvo, vistiendo una camiseta con flores estampadas y bailando Daddy Cool de Boney M en algún garito de Benidorm intentando ligar con las mozas septuagenarias. En realidad todavía me quedan bastantes décadas para llegar ahí, a lo de Benidorm me refiero, porque viendo la cabeza de mi padre lo de la calva no tardará mucho.

Si el capitalismo es sufrimiento para las mayorías, el socialismo es felicidad, por tanto desear un feliz año es toda una consigna revolucionaria. Con el capitalismo lo tenemos difícil, por una u otra razón siempre nos amargan la existencia.

El 2012 va a venir complicado, como dice Soraya Sáenz de no sé qué más (esta gente siempre con apellidos complicados), la vocera del desaparecido presidente Mariano Rajoy, "esto es el inicio del inicio". Y tiene razón. Estamos al inicio del inicio, y si algo nos dice la historia es que los explotados siempre luchan, incluso en las condiciones más adversas. El 2012 no será la excepción, y tendremos que estar a la altura de las circunstancias. Como dice la canción, " a veces pienso que todo el pueblo es un muchacho que va corriendo tras la esperanza que se le va, la sangre joven y el sueño viejo, pero dejando de ser pendejos esa esperanza será verdad". Feliz 2012 amigos, amigas, camaradas: si el presente es de lucha el futuro es nuestro.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Alejandro Cao de Benós en La Secta

"Ustedes lo que publican es basura y aprovechan su poder para manipular a la gente", Alejandro Cao de Benós, que estuvo soberbio en el programa Al Progre Vivo de la cadena La Secta.

Este tipo de declaraciones las escuchamos de siglo en siglo en los medios de masas, y si las podemos escuchar es precisamente porque el trabajo de propaganda está ya hecho, así que Alejandro, usted o yo, podemos decir cualquier cosa, que rodeados por los mastines de la ortodoxia liberal tendrá muy poco impacto en una opinión pública saturada del mensaje del poder.

Hay que reconocer que la censura liberal es mucho más eficaz, y en mi opinión no deberíamos dudar en aplicarla. Porque a fin de cuentas la censura "clásica" encumbra a los mediocres y facilita la propaganda al enemigo, la llamada "guerra fría" está llena de ejemplos.

Es un interesante e importante tema sobre el que debemos discutir. De momento les invito a disfrutar con las respuestas de Alejandro a los gorilas de El Mundo y El País:


ENTREVISTA COMPLETA

lunes, 26 de diciembre de 2011

La superproducción absoluta de capital: Henryk Grossman

Extracto del libro DEL ROMANTICISMO AL REVISIONISMO. Superproducción, crisis y derrumbe del capitalismo, de Mario Quintana.

Para leer el libro completo: http://www.nodo50.org/gpm/quintana/00.htm

Antes del texto sobre Grossman voy a incluir unos párrafos de la conclusión del libro:

"Como los mandamientos de la ley de dios, todas las intervenciones de política económica se resumen en dos: primero, elevar la cuota de ganancia, y segundo, destruir y desvalorizar el capital en funciones para sustituirlo por el capital nuevo, que se encuentra ocioso. Para elevar la cuota de ganancia hay que aumentar la cuota de plusvalía, es decir, la explotación de los trabajadores, despidiendo trabajadores, reduciendo salarios, incrementando los ritmos de trabajo, eliminando los derechos sociales, etc. La destrucción física y la desvalorización del capital viejo presenta también numerosas formas: amortización acelerada, reconversión, nacionalización por parte del Estado, ruina de los capitales más débiles y centralización y, sobre todos ellos, la guerra. La crisis, escribió Marx, tiene necesariamente que manifestarse "como algo violento, como un proceso de destrucción. Y es precisamente en las crisis donde se manifiesta su unidad, la unidad de lo dispar. La sustantividad que adoptan entre sí los dos factores que se complementan mutuamente es destruida de un modo violento. La crisis revela, por tanto, la unidad de las dos fases sustantivizadas la una con respecto a la otra. Sin esta unidad intrínseca entre factores al parecer indiferentes entre sí, las crisis no existirían" (202).

La guerra es un mecanismo de política económica al que, naturalmente, los economistas (burgueses y revisionistas) no prestan ninguna atención, a pesar de la enorme trascendencia que siempre ha tenido en todas las crisis económicas. No se ha inventado todavía mejor modo de superar las dificultades del capitalismo que esta gigantesca forma de elevación de la cuota de ganancia y de destrucción de capital. El olvido de los economistas es, no obstante, lógico porque la guerra acarrea estupendas consecuencias para iniciar un ciclo de auge económico, pero también evidencia con claridad los límites del capitalismo, algo que ni los burgueses ni los revisionistas quieren plantear. Por el contrario, para el proletariado la guerra plantea inmediatamente la urgencia de la revolución: o la revolución impide la guerra o la guerra desata la revolución. Para la burguesía la guerra es la única forma de someter aún más a unas masas ya extremadamente depauperadas y exhaustas por la explotación y la miseria. Los conflictos bélicos pueden convertirse en un fantástico negocio, pero acarrean riesgos incalculables y por eso es un recurso al que sólo acuden en último extremo, cuando todas las demás vías de escape de la crisis han agotado sus capacidades.

Para los marxistas la guerra forma parte integrante del análisis económico, que es imposible elaborar sin tener en cuenta la naturaleza histórica y transitoria del capitalismo. Todos los fenómenos económicos, y más las crisis cíclicas, sólo pueden entenderse y explicarse teniendo en cuenta la perspectiva indudable del hundimiento del capitalismo. Este hundimiento irremisible es consecuencia de las contradicciones internas y no de factores extraños al sistema mismo. En particular, la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción es la que desempeña un papel decisivo en la crisis letal del capitalismo; las fuerzas productivas están ampliamente socializadas, pero las relaciones de producción son privadas e impiden su libre desenvolvimiento. Las fuerzas productivas constituyen, por tanto, el factor más dinámico mientras las relaciones de producción de carácter privado han llegado a convertirse en un pesado fardo que obstaculiza cualquier progreso económico y social. Las primeras juegan un papel revolucionario y decisivo porque, en contraste con las segundas, están en perpetuo movimiento y transformación, desempeñando un papel determinante, principal y decisivo en el capitalismo que choca con unas relaciones de producción caducas, estancadas y retardatarias de toda evolución.

Pero dentro de las fuerzas productivas, es el proletariado el elemento más importante y más enérgico que moviliza y empuja el curso de la historia: "El hombre es el capital más preciado" dijo Stalin (203). ¿Dónde está el catastrofismo, el determinismo, el mecanicismo, al que aluden los revisionistas? No hay ni asomo de eso en afirmar sin vacilaciones que el capitalismo marcha hacia su propio final y en apuntar qué amargo camino nos obligará recorrer antes de derribarlo. En ese duro camino es donde la necesidad ciega se transformará en necesidad consciente, donde se forjará la unidad de lo objetivo y lo subjetivo del proceso revolucionario, donde se verificará el tránsito entre el desplome y la revolución. El capitalismo ni es un modo de producción indefinido ni nos aproxima tampoco al socialismo; por el contrario, se descompone y degenera movido por sus propias contradicciones internas. Es la revolución lo que nos lleva hacia el socialismo; y la revolución es un fenómeno esencialmente consciente y subjetivo que madura entre las ruinas del capitalismo agonizante. Ambos fenómenos son igualmente ineluctables; la vertiente subjetiva no es menos inexorable que la objetiva porque ambos van encadenados y forman una unidad dialéctica. Del derrumbe del capitalismo brotará la revolución socialista."


La superproducción absoluta de capital: Henryk Grossman



El economista polaco Henryk Grossman elaboró después de la muerte de Lenin la contribución más importante a la Economía Política, apoyándose en los estudios de Marx. Su obra "La ley de la acumulación y del derrumbe del sistema capitalista", aparecida en 1929, constituye una aportación decisiva al materialismo histórico, que los revisionistas se han esforzado por silenciar completamente, hasta el punto de que sus estudios no se mencionan ni siquiera para criticarlos.

No cabe duda que Grossman es un economista "maldito". De entre todo el grupo de polacos que comenzaron a escribir en el período de entreguerras (Moszkowska, Kalecki, Lange, Rosdolsk ) es el único que no sólo no se apoya en Luxemburgo, sino que la critica certeramente y, con ella, todas las teorías subconsumistas. En sus análisis, Grossman arranca de los postulados marxistas sobre el valor, que pone en el centro mismo de su exposición para demostrar la tendencia inexorable del capitalismo hacia el derrumbamiento. Pero Grossman no se limita a repetir lo ya descrito por Marx sino que subraya determinados aspectos descuidados por algunos continuadores, tales como el valor de uso, el consumo improductivo de los capitalistas, etc. Finalmente, Grossman añade importantes contribuciones al análisis económico en las que hasta ese momento nadie había reparado. Fue el primero en analizar el proceso de elaboración y la estructura lógico-dialéctica de "El capital" y aunque sus conclusiones distan de resultar exactas, hay que reconocer el extraordinario mérito de esta tarea en una época en la que aún no habían sido descubiertos los "Grundrisse". No obstante su enorme importancia, los estudios de Grossman carecieron de continuadores y no pudo crear escuela, lo que ha contribuido a que continúe siendo un desconocido, incluso en los ámbitos académicos.

Grossman concibe el capitalismo no como un sistema de producción de valores de uso, un sistema de satisfacción de necesidades, al modo de los subconsumistas, sino de valorización, de creación de valor de cambio y de plusvalía. Para él, como para Marx, la producción está dominada por las necesidades de valorización, de acumulación, no por la demanda de los consumidores. La unidad dialéctica del proceso de producción y el proceso de valorización es la expresión económica de la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción. El capital desarrolla las fuerzas productivas para crear plusvalía, para incrementar su volumen, para acumular, lo que incrementa la composición orgánica de capital; los medios de producción crecen por encima de quien tiene que valorizarlos, que es la fuerza de trabajo. El capital experimenta entonces el efecto de dos tendencias contradictoras: una a reducir el capital variable y otra a aumentar la plusvalía; esto significa que cada vez hay más (capital constante) que valorizar con menos (capital variable), que cada vez hay una parte más importante de la producción que no se traduce en renta consumible sino que sólo puede funcionar como capital. El propio desarrollo de las fuerzas productivas conduce a que una masa creciente de capital acumulado no se corresponda con una masa mayor, sino menor, de plusvalía. En palabras del propio Marx: "El desenvolvimiento de las fuerzas productivas motivado por el capital mismo en su desarrollo histórico, una vez llegado a cierto punto, anula la autovalorización del capital en vez de ponerla" (133). La crisis fundamental del capitalismo deriva entonces, no del pauperismo de las masas obreras, ni de la insuficiente demanda, ni del consumo reducido, sino de la insuficiente valorización o, lo que es lo mismo, de la sobreacumulación ,de la plétora de capital: la producción se colapsa por grandes bolsas de capital (en forma tanto de dinero como de mercancías) que no se recuperan productivamente. Es un proceso dialéctico en el que las mismas causas que generan la prosperidad, conducen a la depresión, porque el desarrollo de las fuerzas productivas reduce la fuente de la plusvalía, que no es otra que el trabajo productivo y obstaculiza la valorización y acumulación del capital.

Es la expresión concreta y directa de la contradicción entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción, entre una producción socializada y una apropiación privada, entre la producción de valor de cambio y la producción de valor de uso. Las posibilidades de producción son ilimitadas porque están ampliamente socializadas; las posibilidades de valorización están limitadas por la propiedad privada sobre los medios de producción.

En consecuencia, Grossman defiende tenazmente la ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia y critica a los subconsumistas y sus tentativas de hacer depender la producción de los niveles de demanda y del consumo. Según Grossman, la producción es la variable independiente y las magnitudes de la circulación dependen de ella (134). El capitalismo se derrumba por sus propias contradicciones internas: "La ley del derrumbe desarrollada de este modo tiene un significado general de principio. Es la ley fundamental que domina y sostiene todo el edificio teórico de Marx (...) La tendencia al derrumbe aquí demostrada posee un carácter de necesidad absoluta, que surge de la esencia del modo de producción capitalista" (135). En oposición a todos los revisionistas, Grossman fue el más ardiente defensor de la teoría del derrumbe que, en su exposición, no tiene ninguna sombra de mecanicismo ni automatismo ni catastrofismo: el derrumbe aparece en medio de contradicciones cíclicas periódicas y no de manera continua:

"La tendencia al derrumbe en tanto que 'tendencia básica' natural del sistema capitalista, se descompone en una serie de ciclos, en apariencia independientes, donde la tendencia al derrumbe sólo se impone periódicamente una y otra vez (..) La teoría marxiana del derrumbe constituye por ello el presupuesto y el fundamento necesario de su teoría de las crisis, porque la crisis, según Marx, sólo representa una tendencia al derrumbe momentáneamente interrumpida y que no ha llegado a su expansión plena, o sea que representa una desviación pasajera de la 'línea tendencial' seguida por el capitalismo.

"Pero a pesar de todas las interrupciones periódicas y atenuaciones de la tendencia al derrumbe, con el progreso de la acumulación capitalista, el mecanismo global marcha necesariamente hacia su fin, pues con el crecimiento absoluto de la acumulación de capital, cada vez se torna gradualmente más difícil la valorización del capital generado (...) Si estas tendencias contrarias llegaran a debilitarse o a paralizarse (...) entonces la tendencia al derrumbe adquiere predominio y se impone en su validez absoluta como ' última crisis'.

"No es necesario que la ley del derrumbe se imponga. Su realización absoluta se podría ver interrumpida por tendencias contrarrestantes. De este modo el derrumbe absoluto se transforma en una crisis transitoria, luego de la cual se reinicia el proceso de acumulación sobre una base distinta" (136).

Según este economista polaco, la clave no está en preguntar si el capitalismo se hundirá alguna vez sino en saber por qué hasta la fecha no se ha hundido (137). Para solventar este interrogante, pasa a analizar detalladamente todas y cada una de las "contratendencias" al derrumbe, tanto las que ya señaló Marx, como otras que él toma en consideración, siempre sobre la base de que esas "contratendencias" son secundarias y no pueden impedir el curso de la tendencia dominante hacia el derrumbe: "La tendencia del desarrollo histórico procede en el sentido de agudizar cada vez más las contradicciones dentro del capitalismo mundial y de acercar la tendencia al derrumbe en medida creciente al límite absoluto del derrumbe del capitalismo (...) La creciente tendencia al derrumbe y el fortalecimiento del imperialismo son sólo dos aspectos del mismo complejo fáctico" (138). Esa agudización de las contradicciones desarrolla la conciencia de clase, el elemento subjetivo imprescindible del proceso: "El derrumbe, a pesar de su inevitable necesidad objetiva, está sujeto en gran medida a la influencia ejercida por las fuerzas vivas de las clases en pugna, otorgando de este modo un cierto margen a la participación activa de las clases" (139). Acusado de mecanicista, de catastrofista, determinista y espontaneísta (140), Grossman escribe: "El capitalismo puede ser abatido sólo a través de la lucha de clase de la clase obrera. Pero lo que yo quería demostrar es que la lucha de clase no es suficiente por sí misma. No es suficiente la voluntad de abatirlo (...) Como marxista dialéctico es obvio que las dos caras del proceso, los elementos objetivos y los subjetivos tienen un influjo recíproco entre sí. No se puede 'esperar' a que se den primero las condiciones 'objetivas' para después, y sólo entonces, dejar actuar a las condiciones 'subjetivas'. Sería una concepción mecánica, insuficiente, con la que no estoy de acuerdo (..) Mi teoría del derrumbe no trata de excluir esta intervención activa, sino que se propone más bien demostrar en qué condiciones puede surgir y surge de hecho una situación revolucionara de este tipo, en forma objetiva" (141).

Otro de los aspectos del pensamiento económico marxista defendido por Grossman es la pauperización del proletariado bajo el capitalismo (142), que también algunos revisionistas habían cuestionado. Crítica que se identifica con el principio establecido por Marx, según el cual el salario se fija por la cantidad necesaria para la reproducción de la fuerza de trabajo, con el mínimo imprescindible para el sustento cotidiano del trabajador. Para Grossman el salario no es constante sino que varía en función de la intensidad del trabajo, de modo que si, por un lado, la creciente productividad tiende a reducir el salario, por la otra, el crecimiento de la intensidad empuja hacia el incremento de los salarios reales. El crecimiento de la intensidad del trabajo aumenta, por tanto, el coste de reproducción de la fuerza de trabajo y con él, los salarios. Ahora bien, a partir de un cierto nivel, la tendencia de la acumulación opera en un sentido contrario, expulsando fuerza de trabajo y reduciendo los salarios: "La tendencia creciente del salario real y la tendencia a la agudización de la miseria, lejos de contradecirse, más bien reflejan diferentes niveles de la acumulación de capital" (143). De ese modo, la tendencia al aumento de los salarios no tiene continuidad a causa de la acumulación, que exige a partir de un cierto momento, una reducción de los salarios y un drástico empeoramiento de la condición obrera, de manera que "la pauperización es el punto conclusivo necesario del desarrollo al cual tiende inevitablemente la acumulación capitalista" (144).

Una de las "contratendencias" a las que Grossman dedica una especial importancia es la población. Siempre partiendo de la ley de valor, Grossman recuerda que la masa de plusvalía es directamente proporcional al número de obreros y que, en consecuencia, una forma de incrementar esa masa es incrementar la población trabajadora. Considera que ni la emigración del campo a la ciudad ni la incorporación de la mujer a la producción, son suficientes para colmar la sed de beneficios del capital. El problema de la población ha cambiado desde la época de Malthus y, por ello, la significación del ejército industrial de reserva es ahora otra: "Lo que diferencia la época actual de la malthusiana es la oposición entre la fase inicial y la fase tardía de la acumulación de capital, la oposición entre el ritmo lento de la acumulación en sus comienzos (de ahí el ejército de reserva como consecuencia de la insuficiente acumulación de capital) y el ritmo acelerado de la acumulación en un nivel más alto del desarrollo capitalista (de ahí el ejército de reserva como consecuencia de la sobreacumulación)" (145). En la época de Malthus la burguesía temblaba por el riesgo de superpoblación; ahora por el de subpoblación. Grossman ve aquí una de las raíces del colonialismo y ofrece una exhaustiva explicación de los lazos entre colonización y población a lo largo de la historia, desde el descubrimiento de América: mientras en las metrópolis, la mano de obra va hacia el ejército de reserva, en las colonias se produce una escasez crónica; así surgen las grandes migraciones hacia las colonias, el mercantilismo fomenta las políticas natalistas y se desata el comercio de esclavos, uno de los negocios más lucrativos de la época "infantil" del capitalismo. El malthusianismo aparece transitoriamente, según afirma Grossman, precisamente en ese tránsito entre un déficit de fuerza de trabajo originado por un estadio precoz de la acumulación capitalista y otro también de déficit pero originado esta vez por la sobreacumulación.

Igualmente originales son las ideas de Grossman acerca del mercado mundial y la exportación de capitales, que analiza como "contratendencias" frente a la caída de la cuota de ganancia. El comercio internacional consiste en un intercambio desigual que origina un drenaje de valor desde las colonias a los centros imperialistas por medio de la disparidad entre los valores de las mercancías y sus precios de producción. Los países imperialistas encuentran de esa forma fuentes adicionales de plusvalía que acumular. Los métodos de producción más avanzados son los que, por su más elevada composición orgánica de capital, permiten esa transferencia encubierta de valor que esquilma a las áreas coloniales, por cuyo dominio comienza a entablarse una pugna feroz. Asegurar el aprovisionamiento de materias primas a buen precio es el segundo de los motivos de esa pugna, porque el precio de las materias primas tiene una importancia creciente en el coste del capital constante y, por tanto, en la configuración de la cuota de ganancia. Los países imperialistas no buscan en las colonias "salidas" a su producción industrial. sino que, muy al contrario, son netamente importadores, especialmente de materias primas. El control del abastecimiento de materias primas es vital para el dominio de la producción y el mercado: "La lucha competitiva de los estados capitalistas comenzó, ante todo, por el dominio de las materias primas, porque aquí las posibilidades de ganancias monopólicas eran mayores. Sin embargo, ésta no es la única razón. El dominio sobre las materias primas conduce al dominio sobre la industria en general" (146).

A diferencia de Luxemburgo, Bujarin y todos los economistas "tercermundistas", Grossman se preocupa también por las relaciones interimperialistas, ya que la competencia entre las grandes potencias va adquiriendo una importancia cada vez mayor. Comerciar con un país atrasado, de baja composición de capital, sólo es rentable mientras subsista ese atraso tecnológico que permite el drenaje encubierto de valor en favor de los países más adelantados. El comercio entre países de similar composición de capital no ofrece esas ventajas, mientras que la exportación de capital sí puede suponer una fuente adicional de plusvalía que frene la crisis de sobreacumulación. Y el imperialismo se caracteriza más por la exportación de capitales que por la de mercancías. Ahora bien, a Grossman las explicaciones ofrecidas del fenómeno de la exportación de capitales no le resultan convincentes. Tanto Hilferding, como Bujarin, como Varga y como los "Manuales" soviéticos, afirmaban que el capital se invertía en el exterior a causa de una cuota de ganancia más elevada en el extranjero, mientras Grossman sostiene que la emigración del capital tiene su origen en la sobreacumulación. La sobreacumulación ocasiona que grandes masas de mercancías (capital mercancías) no se realicen en el mercado y que grandes sumas de dinero (capital dinero) no encuentren inversión lucrativa en el interior. No es que la cuota de ganancia sea superior en el extranjero sino que en el interior no hay ninguna ocupación rentable, que se trata de capital excedente, inactivo. Critica a Varga porque admite la superproducción de mercancías pero no la de capital; y critica a Ricardo porque acepta la superproducción de capital pero no la de mercancías. Siguiendo a Marx, afirma que ambos tipos de superproducción son manifestaciones de un mismo fenómeno: la sobreacumulación de capital, es decir, un exceso de capital para el que no hay posibilidad de valorización, de inversión rentable. La burguesía pasa a transformarse en una clase rentista, parasitaria y estudia el caso de Holanda como país precursor en este campo.

Junto a la exportación de capitales, Grossman sitúa la especulación como complemento de la sobreacumulación: "La exportación de capital hacia el exterior y la especulación en el interior del país son fenómenos paralelos y nacen de una misma raíz (...) La especulación es un medio para sustituir la insuficiente valorización de la actividad productiva con ganancias que emanan de las pérdidas de la cotización de las acciones de las amplias masas de pequeños capitalistas, de la considerada 'mano débil' y es por ello un poderoso medio de concentración del capital dinerario" (147). La plétora de capital lleva a Grossman a criticar a Hilferding su teoría del dominio del capital bancario sobre el industrial (148): eso pudo ser posible en una fase inicial del capitalismo caracterizada por la escasez de capitales en donde los bancos pueden desempeñar plenamente su papel de mediadores; pero, en la época del capital financiero, es el capital industrial el que domina al bancario, debido a los excedentes crónicos de capital-dinero que permanecen inactivos y que permiten una holgada autofinanciación. Igualmente se opone a la tesis de Hilferding de la disminución de la especulación como consecuencia de la regulación monopolista (149) y le critica algo trascendental en Hilferding: el concepto mismo de capital financiero que utiliza, como sinónimo de capital bancario aplicado a la industria, al que opone la definición leninista de fusión del capital industrial con el bancario y unión estrecha con el poder del Estado monopolista. Finalmente, Grossman se enfrenta a la teoría del "superimperialismo" de Kautsky y a la idea de una corporación única de Hilferding (150), capaz de englobar y gestionar un capitalismo "organizado" y sin crisis, mediante una idea muy sencilla: el capitalismo no existe sin valor de cambio y éste, a su vez, exige una multiplicidad de productores independientes que intercambian sus mercancías, de modo que si esos productores independientes fueran engullidos por un gigantesco monopo1io, desaparecería el valor de cambio y el capitalismo, lo que resulta absurdo imaginar siquiera. Una economía capitalista no puede ser regulada y una economía regulada no es capitalista (151).

Notas:

  1. Elementos fundamentales para la crítica de la Economía Política. Grundrisse, Siglo XXI, Madrid, 2ª Ed., 1972, vo1. 2, pg. 282.
  2. La ley de la acumulación y el derrumbe del sistema capitalista, Siglo XXI, 2ª Ed., 1984, pg. 160.
  3. La ley de la acumulación, cit., pgs. 185 y 186.
  4. La ley de la acumulación, cit. pgs. 95 y ll9.
  5. La ley de la acumulación, cit., pg. 188.
  6. La ley de la acumulación, cit., pgs.192 y 193.
  7. La ley de la acumulación, cit., pg. 388.
  8. Todos estos calificativos están en la obra de Pesenti, refiriéndose a Grossman sin mencionarlo siquiera (pgs. 226 a 229).
  9. Ensayos sobre la teoría de las crisis. Dialéctica y metodología en 'El capital', Pasado y Presente México, 1979, pg. 250.
  10. La ley de la acumulación, cit., pgs. 126 y 374 y sigs.
  11. La ley de la acumulación, cit., pg. 384.
  12. La ley de la acumulación, cit, pg. 386.
  13. La ley de la acumulación, cit., pgs. 246-247.
  14. La ley de la acumulación, cit., pg. 293.
  15. La ley de la acumulación, cit., pg. 346.
  16. E1 capital financiero, cit., pg. 247.
  17. El capital financiero, cit., pgs. 247 y 320 y sigs.
  18. El capital financiero, cit., pg. 258.
  19. La ley de la acumulación, cit., pg. 393.

Los intelectuales, el marxismo-leninismo y la universidad capitalista

Ya estamos oficialmente en recesión, y se espera que el desempleo, también oficialmente, vaya más allá de los cinco millones. El viernes se van a anunciar "recortes", que sean los que sean, no servirán para arreglar nada, al contrario. ¿Qué se plantean pues para reactivar la economía? Nada que no sea cargar más peso sobre nuestras ya maltrechas espaldas. ¿Qué podemos esperar los trabajadores de esta gente que nos gobierna? Pues nada, salvo más desempleo, pobreza y marginación. ¿Y dónde está nuestro presidente del gobierno? Nadie lo sabe. Probablemente escondido. Al parecer a los políticos ya no les hace falta ni hablar, solo están ahí, de adorno. Ni explican sus proyectos políticos ni responden a las preguntas que les hacen, lo que nos da una idea de la grave situación en la que nos encontramos.

Y en este contexto desastroso nos viene de perlas este artículo de Nega, más que nada por los embaucadores que seguro van a proliferar en lo adelante y que se sumarán a los que ya existen.


Los intelectuales, el marxismo-leninismo y la universidad capitalista


A raíz de la muerte del «amado líder» Kim Jong Il, la rectificación (o lavada de la ropa sucia en público) de la líder estudiantil Camila Vallejo al respecto y algún que otro artículo en esta y otras webs de contrainformación, parece haberse desatado una verdadera caza de brujas contra el marxismo-leninismo o contra cualquier espacio político o persona que no abogue por la disolución de las clases sociales, una heterodoxia extrema y opine que el 15-M es el nuevo santo grial al que jamás cuestionar o poner en duda. El debate en las redes sociales ha sido encarnizado y como de costumbre y suele ocurrir en estos casos, han aflorado los odios viscerales, las tensiones (sexuales o no) no resueltas y los descalificativos propios de este tipo de menesteres y la verdad, algunos ya estamos un poquito hartos de que por estar en posesión de una serie de principios (sean válidos o no, eso por supuesto es rebatible) se nos acuse de vivir en el triásico. Pero este artículo no va sobre la muerte de Kim Jong Il y Corea del Norte y su modelo de socialismo, ni si quiera (muy a mi pesar) sobre Camila Vallejo.

Una noche de farra en un garito poco recomendable del Barrio del Carmen en Valencia, me encontraba con dos amigos debatiendo esto mismo, el debate de siempre, ese debate eterno, imperecedero y en la Europa Occidental nunca resuelto: ¿Qué hacer? Uno de los interlocutores la noche de autos era Pablo Iglesias -profesor en la Complutense y flamante presentador de La Tuerka CMI- que me espetó gintonic en mano algo así como que la geografía y el en torno en el que nos criamos condiciona nuestras posiciones en política, es decir, si naces en Bilbao y eres un joven que aboga por la izquierda transformadora, muy probablemente acabes militando en la izquierda abertzale y si en cambio naciste en el barrio de Salamanca tu voto vaya destinado al Partido de Mariano Rajoy. Por supuesto se pueden dar variantes y excepciones que confirmen la regla pero señores esto es ciencia social no química ni matemáticas, analizamos tendencias que se repiten y crean patrones sociales y culturales. El otro interlocutor era Alfredo, licenciado en filosofía por la Complutense y aguerrido militante en la UJCE de Madrid, el mismo que me dijo algo parecido a: los que dicen que las clases sociales han desaparecido se levantan a las diez todos los días. En realidad creo que ambos tienen razón, incluso Alfredo y su frase lapidaria carente (aparentemente) de todo rigor científico o académico, de hecho la frase de Alfredo complementa de alguna manera el razonamiento de Pablo.

Ambos ejemplos no podrían ser más acertados, colocando la lupa de cerca una constante se repite en todo el ejército de teóricos postmodernos hijos de la heterodoxia más extrema: el origen estrictamente académico de los susodichos, generalmente profesores de universidad a su vez hijos de profesores o catedráticos. Lo obvio emerge a la superficie, en realidad el origen académico disfraza a duras penas a la madre del cordero: el origen social. Según Vicenç Navarro y su libro El subdesarrollo social de España, tras la muerte del dictador en 1975, solamente el 18% de la población española estaba en posesión de estudios superiores. El dato es terrorífico y pone de manifiesto quién iba a la universidad durante el franquismo: los hijos de la clase dominante (por no decir burguesía y que me llamen estalinista del cretáceo superior). Esos que cuentan que corrieron delante de los grises, pero seamos sinceros, en realidad muy pocos corrieron delante de los grises como demuestra el hecho de que el dictador muriera en la cama apaciblemente o el posterior proceso de transición democrática, la mayor falacia de la España moderna, la misma que equiparó a víctimas con verdugos. Pero no hace falta recurrir a Navarro (en el fondo más marxista que muchos que se denominan como tales) para cerciorarse de que la educación bajo condiciones de producción capitalistas o bajo el turbo o post capitalismo industrial (que queda más chachi), reproduce y perpetúa el sistema de clases. Incluso en modelos en los que el estado de Bienestar se desarrolló plenamente como es el caso de la universidad de masas en la Francia de los años sesenta, se produce dicha perpetuación. Pierre Bourdieu (Los estudiantes y la cultura y La reproducción) demostró empíricamente que el origen social condiciona el acceso a la cultura incluso cuando ésta se ofrece de forma libre y gratuita, convirtiendo el proceso selectivo (meritocracia) en la «elección de los elegidos». Un tal Althusser argumentó en la misma línea desde un prisma más radical si cabe (Los aparatos ideológicos de estado).

En la universidad te pagan por pensar, por investigar y claro, no es de recibo repetir lo que otros ya dijeron, sobre todo si repites postulados o posiciones que se encuentran abiertamente en guerra con la institución que te paga. Entonces tras el fracaso histórico que supuso mayo del 68 y el Otoño alemán, surge el maremoto de postmodernos, postestructuralistas, postfeministas, postobreristas, teoría Queer… y casi cualquier tendencia meridianamente autoproclamada de izquierdas pero que eso sí y como condición sine qua non, ataque ferozmente cualquier experiencia socialista real que se haya producido fuera del despacho de la universidad. Posteriormente los distintos aparatos se encargan de reproducir el modelo, el académico con sus toneladas de endogamia laboral, y el mediático con su capacidad de generar imaginarios sociales e ideológicos: cómo olvidar los piropos de New York Times a obras como Imperio… (Toni Negri & Michael Hardt). La explicación más justa aunque más incómoda fue que la mayoría de los estudiantes eran burgueses que no querían tomar el poder sino follar (así lo han reconocido muchos de sus protagonistas) a lo que hay que añadir un partido Comunista Francés que se orinó en los pantalones con diez millones de obreros declarados en huelga general indefinida que optó por negociar cuatro migajas y asegurarse la poltrona en lugar de tensar la cuerda hasta el límite. No importaba, había que seguir reinventando, sean términos, movimiento o la propia política en sí. El advenimiento de la crisis del petróleo y la revolución conservadora del tándem Thatcher-Reagan fue la barra libre para los reinventores, decostructores y postmos de toda índole y condición.

De la misma forma que es harto improbable que encontremos un columnista en El País que elogie los avances en material social desde la llegada de Chávez al poder en Venezuela, tampoco encontraremos a catedráticos en una universidad capitalista (llamemos a las cosas por su nombre aunque sea por una vez) que cuestionen abiertamente ese modelo o (vayamos más allá del mero «pensamiento crítico») se posicionen sin remilgos del lado del enemigo. Sí, existe algo llamado libertad de cátedra pero no pequemos de ingenuos: prueba a hacer una tesis entorno a Lenin o el socialismo realmente existente para elogiar sus logros, sea en materia social en el interior o apoyando movimientos insurreccionales en el tercer mundo, a ver si encuentras profesor que te lleve la tesis. De hecho a Eric Hobsbawm casi lo lapidan públicamente cuando respondió afirmativamente a la pregunta de si mereció la pena históricamente la construcción del socialismo en Rusia y la Europa del este pese a sus «horrores». En cambio, en la universidad capitalista, siempre hay hueco para investigaciones de la «izquierda anticomunista» (leer al respecto el imprescindible La CIA y la guerra cultural fría de Stonor Saunders), prepara una tesis sobre los motivos de la caída del muro narrando lo perversa que era la burocracia al otro lado del telón de acero, quizá sobre el advenimiento de la postmodernidad y la disolución de las clases sociales, quizá en torno a las tesis de Baudrillard… se te rifarán los profesores, harás carrera. Con todo esto lo que vengo a decir es que Perro no come carne de perro, si se me permite el símil canino (lo siento pero me fascina la cultura popular y su sabiduría). Y es más o menos lo que Pasolini vino a decir con su hiriente sarcasmo cuando llamó «niños de papá» a los estudiantes movilizados de los sesenta, solidarizándose con los pobres policías que, hijos de la clase obrera, se veían abocados a ese trabajo alienante a cambio de una estabilidad laboral que el mundo del trabajo les negaba. Quizá el planteamiento de Pasolini tiene trampa y rebosa cinismo a raudales, pero a mí me encanta Pasolini y romperé una lanza en su defensa.

El mismo planteamiento se esboza en la brutal y soberbia cinta brasileña Tropa de elite, cuando el policía-estudiante que tras el asesinato de su amigo y compañero, se encara con esos jóvenes a los que grita burgueses. Los mismos que por un lado pretenden ayudar a la favela a través de movimientos sociales y ONG’s, pero a su vez perpetúan la marginalidad de dicha favela al consumir drogas, elemento fundamental que aúpa a los cárteles y bandas de jóvenes narcotraficantes. La contradicción es enorme y brutal pero los jóvenes universitarios brasileños del film que citan a Foucault ni si quiera llegan a percibirla: ellos van a la favela de forma altruista, casi de turistas, no viven en ella. Pasolini sencillamente se hubiera masturbado con dicho film.

Algo parecido le pasa a muchos teóricos y académicos, visitan la precariedad, la clase obrera, las clases populares (el término me es indiferente) como meros turistas, no como miembros en activo de la misma. Luego se sorprenden airados cuando ningún juez se atreve a agarrar por los cuernos la cuestión de las fosas comunes y los represaliados por el franquismo. Su ingenuidad les delata: para alcanzar el puesto de juez es necesario estudiar como mínimo hasta los 30 ó 35 años, ¿quién puede mantener a un hijo estudiando hasta dichas edades? ¿Se puede opositar a juez trabajando a media jornada en Mc Donalds?¿Cuántos funcionarios grupo A son hijos de trabajadores de la Ford o la SEAT? ¿Por qué el porcentaje de fracaso escolar en el barrio del Cristo es del 88%? Podríamos seguir hasta la eternidad pero recuerden a Bourdieu y Althusser. De hecho lo más gracioso es que el único juez que se ha atrevido a investigar el caso (Garzón) es de origen humilde, la ciencia social en ocasiones puede ser insultantemente exacta. Lo mismo ocurre con notarios, abogados del estado o registradores de la propiedad. El círculo se cierra, la clase dominante se reproduce y perpetúa y a todo esto, los muertos siguen en las cuentas. Pedir jueces solidarios con las víctimas del franquismo es como buscar periodistas de izquierdas en un informativo masivo. O como buscar académicos comunistas que no ataquen ferozmente las experiencias socialistas reales. Aunque siendo francos, quizá están ahí por eso mismo.

Por último advertirles que no, que no vamos a sentir vergüenza ni de lo que somos ni de nuestro pasado, por muchos errores que se cometieran, que los hubo y algunos enormes e históricos. Suficientes toneladas de propaganda se han vertido por parte del enemigo como para encima subirnos al carro del linchamiento. Donde el académico bien pagado ve dogmatismo, nosotros vemos solidaridad de clase. Alguno que otro fue un hijo de puta, eso es más que obvio, pero como dijo Kissinger muy maquiavélico él (y muy solidario con su clase): es NUESTRO hijo de puta. Eso algunos lo entenderán algunos cuando no visiten a la clase obrera como turistas y cuando su madre llegue con la espalda rota de fregar suelos de despachos.

Por supuesto que se trata de tendencias sociales y apuesto a que seguro que existen adoradores de Daniel Bell y Baudrillard hijos de fontaneros, pero la constante (miembros de la clase dominante que terminan en la academia vomitando mierda sobre las experiencias socialistas tangibles, desde una óptica “de izquierdas” eso sí) se produce y es una realidad social, casi cultural, que está ahí. Una realidad que sin la transformación (especialmente económica) completa de la sociedad se torna una quimera luchar contra ella, es como ser de izquierdas y pretender presentar un telediario en Antena 3. Por ello mi seductora e hipotética tesis en torno a guerrillas urbanas en occidente y comunicación, se verá relegada por un trabajo que investigue a John Ford u Orson Wells, que seguramente tendrá más aceptación y me causará menos problemas y dolores de cabeza. Pero ya sabemos que las ideas de la clase dominante son siempre las ideas dominantes en cada época. No importa, seguiremos al acecho.

El poder está en todas partes como decía Foucault; en la forma de organización social y política, en las relaciones de pareja, en las relaciones de producción, educativas… Es muy fácil criticar el marxismo-leninismo desde posiciones minoritarias que jamás alcanzaron cotas de poder. Es como cuando Izquierda Anticapitalista le dice a Izquierda Unida que son unos blandos y unos reformistas y probablemente con razón, pero desde el gueto ideológico cualquier puede ser radical. Con el caso de la URSS y el socialismo realmente existente (como le gusta decir a la pléyade postmoderna) sucede parecido, trostkistas, anarquistas, negristas, luxemburguistas… todos se lanzan al cuello y todos tienen soluciones mágicas, soluciones que jamás salieron del local donde se reúnen o del despacho de la universidad o la tesis doctoral. Otra forma de medir cuan viable es cada proyecto es el miedo y por tanto el terror y la persecución que cada grupo o corriente despierta en el enemigo, en el imperialista. Y mientras los trostkistas fueron acogidos en el regazo del imperio (el caso Orwell y sus chivatazos es paradigmático) o Negri & Hardt fueron recibidos con confeti en las editoriales del enemigo, el marxista leninista ha sido perseguido y torturado en todos los rincones del globo. ¿Por qué? Por que el marxismo-leninismo ha sido el único que en algún momento consiguió derrotar al imperialismo (URSS, China, Cuba, Vietnam…) y por tanto alcanzar el poder de forma completa, eso por supuesto te expone a errores pero claro, es imposible cometer errores históricos si tu doctrina la siguen cuatro amiguetes en un local. Cuando pones en jaque al imperialismo (que se dice muy a la ligera) es inevitable que se produzcan esos errores, pero insisto, es muy fácil criticar desde guetos ideológicos que jamás se vieron en la necesidad de organizar y ejercer el Poder. Y ahí están los hechos. Lo verdaderamente asombroso es que nos llamen sectarios cuando somos la tercera fuerza en países como Grecia, Portugal o Bélgica… Ah! en Rusia la segunda, quizá la primera si no fuera por ese pucherazo descomunal. La vuelta de los comunistas a Rusia pagaría muchas nóminas en la academia.

De veras y sinceramente, que a los dinosaurios leninistas nos encantaría sumarnos al linchamiento de alguna vía al socialismo que se produjera mediante alguna de esas fórmulas mágicas, tan horizontales, divertidas y carentes de violencia para así poder presentar tesis en la universidad, pero diantre, no se ha producido ni se produce ninguna.

Perro no come carne de perro o como decimos en mi tierra y grita KOP: «Sols el poble salva al poble» (sólo el pueblo salva al pueblo), la cultura popular vuelve a venir como anillo al dedo. Esa cultura popular que surge de abajo, por y para la gente de abajo, que hace que muchos jóvenes cambiemos el chip y un poco más de vuelta de todo, reneguemos de los Alba Rico y Ramonet y sus desviaciones exóticas en favor de la OTAN y nos acerquemos cada vez con más ternura y convicción a los Cañamero y Gordillo, pese incluso sí, a sus limitaciones académicas. Es solidaridad de clase visceral, primitiva, algunos ni si quiera llegarán a entenderlo nunca.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Los chistes de Yáñez

"El PSOE fue, sin duda, el partido más castigado durante la dictadura de Franco, y cuando volvió la libertad el PSOE volvió a renacer". Luis Yáñez-Barnuevo, eurodiputado del PSOE y humorista.

No solo hay que soportar la falsificación de los hechos históricos por parte de los fascistas que hoy proliferan como setas, también desde las gradas socialtraidoras se pueden escribir tonterías como las que el eurodiputado Yáñez vomita hoy en un artículo titulado La izquierda conservadora, y que pueden leer, si es que tienen estómago, en el diario Público.

Con este comentario no pretendo hacer una crítica a todo lo que este hombre ha escrito, si acaso la frase que recojo al inicio ya les puede dar una idea de lo que tenemos entre manos. Un PSOE desaparecido en la resistencia antifascista durante la dictadura, unos militantes socialtraidores tratados con guante blanco por las autoridades franquistas, las cuales llegaron incluso a facilitar sus movimientos dado el papel que iban a jugar durante la llamada "transición", un PSOE "renacido", no por el regreso de la libertad como dice Yáñez, sino por el dinero proveniente de la socialdemocracia alemana y la CIA, un PSOE que se reconstruyó renegando de su propio pasado... ese PSOE tiene las narices de arrogarse a través del artículo de Yáñez el peso de la lucha antifascista, proclamándose como la única "izquierda" posible hoy y por los siglos de los siglos.

Sigo sosteniendo que el PSOE es un partido muerto, y que si tiene alguna posibilidad de recuperar la credibilidad solo será por nuestra incapacidad para articular una alternativa a medio plazo. Es un partido de régimen, por tanto es lógico que siga teniendo millones de votantes, muchos de los cuales viven directa o indirectamente del propio partido, negocio que se verá dificultado seriamente después de haber perdido gran parte de su poder municipal, provincial y autonómico. Es lo que tiene la lealtad basada en el dinero. Porque la otra, la lealtad política basada principalmente en la idea de un PSOE vanguardia de la izquierda, que por patético que nos parezca a los que solo hemos conocido a un PSOE más reciente, fue una argucia que funcionó muy bien, simplemente se terminó. De esa repugnante e impostora fuente ya no podrán beber. ¿Cuál será el fundamento político de este partido? ¿La Tercera Vía? ¿La socialdemocracia, digamos, clásica? Todo eso es ceniza, además ya lo practicaron de un modo u otro. La regeneración que piden es un simple lavado de cara, intentan conseguir un refresco carismático que les salve los trastos, pero de ahí también andan escasos, pues si la vieja guardia era mala como un cáncer sí que tenían cierta pegada y saber hacer. Echen un vistazo a los que se postulan como nuevas generaciones y entenderán lo que digo. Si a eso le sumamos la debacle económica capitalista que obligará al PSOE, como ya han manifestado, a hacer una oposición de baja intensidad retórica obtenemos el cuadro completo al que el PSOE se enfrenta.

Teniendo en cuenta lo anterior se entiende muy bien el artículo de Yánez, que naturalmente apunta a sus potenciales enemigos, que nunca estuvieron ni estarán en la derecha, con la cual se reparten el pastel desde hace décadas.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Vídeos

Hace poco tuvo lugar en Madrid el congreso Qué es comunismo, pues ya están subiendo los primeros vídeos, al parecer sobre Cuba.

Todavía no he visto ninguno, tengo especial curiosidad por las exposiciones sobre la Unión Soviética que supongo colgarán en los próximos días.

En fin, por si pudieran interesar:

http://queescomunismo.wordpress.com/

El discurso de Rajoy

"Cuando se crea empleo crece la libertad". Mariano Rajoy, el poeta de los explotadores

Me tragué el bodrio del discurso de investidura. No se dijo nada que no fuera de esperar. De hecho se dijo poca cosa. Empezó con el problema del desempleo, y supongo que con ánimo de solucionarlo, va a suprimir la oferta pública de empleo salvo para las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, es decir, nada de inspectores de trabajo, administrativos, médicos, profesores... pero sí personal que maneje porras y pistolas, que se van a necesitar. Todos los empleados públicos que no sean funcionarios de carrera deberían ponerse las pilas si quieren conservar su medio de vida, eso no lo dijo Rajoy, pero seguro que entra en su proyecto de "reestructuración de la Administración Pública", porque como dice el capo de la patronal "son unos privilegiados". El resto de su cháchara sobre este punto giró entorno a los emprendedores, que según Rajoy, serán la base de la recuperación. Como saben, los emprendedores son los burgueses, los únicos con capital para "emprender" algo más allá de un tenderete de bragas y calzoncillos en la plaza. Por tanto de lo que se trata es de subvencionar a los ricos. Los mismos que echan a la calle a miles de trabajadores al día. Esos mismos nos van a sacar del pozo trincando dinero público y sobreexplotando a los trabajadores, para lo cual se va a "flexibilizar" la legislación laboral, cosa que Rajoy hará por decreto no sin antes llamar al diálogo, como llama el león a un cordero, igual.

"Mirar lejos y alto". Mariano Rajoy, astrónomo en ciernes

Algunos mercenarios de la prensa ya están calificando a Rajoy de estadista. Y es que siempre que alguien afirma que va a desplumar a los trabajadores los periodistas aplauden hasta con las orejas. Para ellos la seriedad pasa por ahí. Como un tipo que una vez me dijo que los sionistas eran "gente seria", se refería a uno de los muchos bombardeos contra los palestinos. Para la reacción la seriedad siempre pasa por la explotación, la guerra, la tortura y demás tropelías. Cosas de "estadista", ya me entienden. Por eso les encanta citar el discurso del alcohólico bipolar de Churchill, eso de "sangre, sudor y lágrimas". Más que nada porque ellos no van a sangrar ni a sudar ni a llorar, como mucho reciben un cheque por sus fieles contribuciones a la burguesía.

Rajoy, como hombre "serio" que es, nos lo dejó muy claro: "no se trata de recuperar lo que se fue. La España que hemos dejado atrás no va a volver". Para entender esta afirmación usted tiene que penetrar en la ideología de la reacción. Para ellos usted es un parásito. Sí, ya sé que los trabajadores son los que hacen todo, los que enriquecen a la burguesía, cierto. Pero ellos tienen el poder, y por tanto la capacidad de imponer su ideología, de ahí que lo quiera o no usted es un parásito que ha estado de fiesta. Y de ahí que buena parte de los trabajadores se lo terminen creyendo. Es decir, esa España donde si uno enfermaba iba al médico que previamente pagaba con sus impuestos se acabó. Primero saldrán con el repago o con cualquier fórmula parecida, después, con eso de la técnica del pie en la puerta, terminarán por privatizar la sanidad reservando para los pobres la caridad de siempre. Aplíquese la receta para la educación y todo lo imaginable. La pasta pública para el bolsillo de los ricos, de eso se trata.

Y poco más dijo. Habló de asegurar un lugar a España en el mundo que surgirá de la crisis. Hablo de reformar la educación usando la retórica de la excelencia. Hablo de fomentar el esfuerzo. Hablo de reformar el sistema financiero. En fin, lo normal en un discurso de estas características.

Mientras tanto el PSOE ya ha dicho que su oposición será "constructiva", lo que significa que en líneas generales apoyarán al PP.

Por la tarde continúa el espectáculo con las respuestas de los grupos de la oposición.

domingo, 18 de diciembre de 2011

La reacción brinda por el Cuarto Reich

Aidan Burley

Parece ser que han pillado a un político conservador inglés -el comemierda de la foto- en una fiesta de despedida de soltero en la que el personal disfrutaba disfrazándose de nazis y brindando a mayor gloria del Tercer Reich. O eso dice la prensa. Yo creo que no estaban disfrazados, simplemente son nazis, y desde luego no brindaban por el Tercer Reich sino por el Cuarto.

La reacción siempre se sintió atraída por el fascismo, en el peor de los casos lo consideran un mal menor. En su momento lo financiaron y sostuvieron. Solo la intervención de los comunistas con su demoledor avance hizo recapacitar a la chusma burguesa, que ya veía Europa en manos de los bolcheviques.

No deberíamos pasar por alto este tipo de manifestaciones públicas descritas normalmente como si fueran bromas o excesos. No son ni lo uno ni lo otro. Los hijitos de la burguesía, los que enchufan en parlamentos, empresas, fundaciones... los que pasean sus coches caros por los clubes de equitación, esos que llegan a las discotecas de Ibiza en barco, y también la mayoría de la clase media que suele fungir como lo más democrático, avanzado y dinámico de la sociedad, no dudarán en reabrir las cámaras de gas y los hornos crematorios si entienden que sus privilegios y su forma de vida corre peligro.

Conviene saber quiénes son estos cabrones, cuál es su verdadera calaña. Y más en estos tiempos que vivimos en los que la democracia burguesa está finiquitada, dio de sí todo lo que podía dar. Que nadie espere de ellos clemencia alguna, pues nunca la tuvieron ni la tendrán para con los obreros. Fueron, son y serán escoria nazifascista disfrazada de lo que toque en cada momento.

Nota:

Esta noticia de EFE ejemplifica a la perfección lo que está ocurriendo. Los obreros en Europa tienen una larga y heroica tradición de lucha, hoy la batalla se plantea en los mismos términos que la librada en el siglo XX. Mientras, los burguesitos parásitos brindan con champán por el nuevo Reich. Por si alguien entiende que todo esto son exageraciones:

Atenas, 18 dic (EFE).- Los últimos episodios de desmayos de alumnos en escuelas griegas víctimas del hambre y la desnutrición han avivado un debate que despierta los fantasmas de la posguerra.

Al principio fue la estupefacción: nadie creía posible que en un Estado de la Unión Europea (UE) los alumnos se desmayasen por no haber comido nada y el primer maestro en denunciarlo fue acusado de querer calumniar al Gobierno.

El primer caso ocurrió hace un año, y a él le siguieron más denuncias de profesores que aseguraban que alumnos suyos se quedaban tras las clases en actividades extraescolares hasta las cuatro de la tarde sin ingerir nada en todo el día.

Los medios de comunicación dieron buena cuenta de ello, pero las noticias fueron tachadas de exageraciones periodísticas, hasta que, hace un par de semanas, un chaval de 13 años se desmayó en un colegio de Heraklión, la capital de la isla de Creta.

Cuando la directora avisó a su madre, que trabaja a tiempo parcial en una empresa municipal y cría sola a sus cuatro hijos, ésta contestó que en su familia no habían comido nada desde hacía dos días.

Y, entonces, el país se conmocionó.

Mucha gente sospechaba que, entre los inmigrantes sin papeles, había gente que pasaba hambre, pero el chico que se desmayó en Heraklion era griego.

El asunto se ha convertido en un debate nacional y la imagen de los repartos de comida en las escuela despierta, entre los más ancianos, la pesadilla del invierno de 1941-42, cuando, bajo la ocupación nazi, más de 300.000 personas murieron de hambre y la de los años de extrema pobreza de la posguerra.

La dirección de las guarderías del Ayuntamiento de Atenas ha explicado a los medios que, desde el comienzo del año escolar, varios directores de escuelas primarias han pedido preparar, junto a las 5.500 comidas que su servicio prepara cada día para los niños de guardería, otras para 67 alumnos en condiciones de extrema necesidad.

La semana pasada, el semanario progubernamental "To Vima", citaba a fuentes del Ministerio de Educación Nacional que aseguraban se está elaborando un programa de distribución de cupones por un valor de 2 ó 3 euros para los alumnos de escuelas de regiones con altos porcentajes de pobreza.

Esos cupones serían intercambiados en las cantinas escolares por un bocadillo y medio litro de leche o zumo de frutas.

La noticia fue desmentida categóricamente por la ministra de Educación Nacional, Ana Diamantopulu, a la radio "Skaï".

"Desde que empezó el debate sobre ese asunto pedí a los directores de escuelas que informen al Ministerio inmediatamente si hay casos de alumnos que se desmayan por desnutrición o por hambre. Hasta ahora no recibimos ningún informe. Pero si hay algún caso cumpliremos nuestro deber respecto a la dignidad de los alumnos", afirmó.

Pero los sindicatos de profesores no parecen de acuerdo con la ministra.

"Hay casos de alumnos de familias pobres que pasan todo el día en la escuela sin comer nada. Desde el principio del año escolar fueron mencionados cuatro casos de desmayos (por hambre)", declaró a Efe el secretario general de la Federación de Profesores de Enseñanza Secundaria (OLME), Zemis Kotsifakis.

"Lo que debe hacerse es acabar con el empobrecimiento de la sociedad, con los impuestos y las reducciones de los salarios. Si eso no ocurre, la sociedad tomará todas las medidas solidarias necesarias", dijo cuando se le preguntó sobre la organización de ranchos en las escuelas.

La actitud de la Federación de Maestros de Enseñanza Primaria (DOE) es más cautelosa.

"Emprendimos un trabajo de recoger todos los casos registrados en escuelas primarias, para tener una idea de la severidad del problema. Pronto pediremos una reunión con la ministra para debatir lo que debe hacerse", explicó su secretario de organización, Zanasis Gumas.

Los casos de hambre aún parecen aislados, pero lo cierto es que las sombrías perspectivas de futuro y la grave recesión que azota al país hacen renacer en Grecia situaciones que todos creían pertenecientes a un pasado lejano.

Yannis Chryssoverghis

jueves, 15 de diciembre de 2011

La mafia empresarial

Como esta gente no tiene vergüenza ni moral ni honor pero sí el poder, pueden decir cosas como que "son los parados los que quieren los miniempleos de 400 euros al mes". Ellos saben que los trabajadores no están en posición de discutir nada frente al cacique, hasta las cuatro normas que protegen al trabajador las quieren eliminar. Ellos saben muy bien que un trabajador asalariado expulsado del mercado laboral a la larga termina por aceptar empleos hasta por un plato de comida. Lo saben, pero tienen que provocar con declaraciones semejantes. Ni siquiera les vale con ejecutar sus planes de saqueo por la puerta de atrás, no, tienen que sacar pecho, tienen que mearse sobre los trabajadores mientras se fuman un buen puro, tal y como se representaba al capitalista en los siglos XIX y XX, imagen que algunos daban por muerta. Ya vemos lo viva que está. Se refocilan en nuestra desgracia exactamente igual que antes.

Desde Bruselas, y con datos de 2009, nos llega un informe que alerta sobre el aumento de trabajadores pobres en España. Es decir, gente que incluso trabajando no puede salir de la pobreza. Dicen que son un 11,4%, pero siempre se quedan cortos, estos estudios hay que cogerlos con pinzas entre otras cosas porque los índices que utilizan son discutibles. En todo caso, nos podemos hacer una idea de la situación a la que nos enfrentaremos en 2012. Más incluso si a los explotadores se les ocurre introducir esa basura de los minijobs, una auténtica condena a la pobreza perpetua, la instalación de un modelo de segregación laboral indigno para nuestros iguales.

Cada vez que abre la boca un señorito de la patronal me pregunto por qué las revoluciones socialistas han sido tan amables con los explotadores. Creo que este error histórico de los trabajadores debe ser revisado.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

A por los funcionarios

El capo de la CEOE, Juan Rosell, afirma que sobran funcionarios y que ya va siendo hora de despedir a esos vagos improductivos. Dice que hay que tratar a los funcionarios como a los trabajadores de la empresa privada, y además tiene la cara dura de llamarles "privilegiados".

Nada que no haya dicho antes. Lo que intenta la patronal es tirar abajo lo poco que queda decente en el mundo del trabajo, unos trabajadores con estabilidad laboral y con una relación contractual de tipo administrativo. No dejan de ser asalariados, si bien sus condiciones son claramente mejores que las de sus iguales de la empresa privada, lo que no es difícil ni son por ello privilegiados.

Por otro lado, el capo de la CEPYME (esos pequeños y medianos empresarios de los que tan bien hablan los izquierdistas) afirmó que los despidos objetivos no deben ser interpretables por los jueces, es decir, que los trabajadores no puedan denunciar cuando sus explotadores los echen a la calle sin contemplar la ley, que el señorito (pequeño o mediano) pueda hacer lo que le apetezca con sus mulos de carga. Ya lo hacen, pero no quieren arriesgarse a que de vez en cuando un trabajador pueda sacar algún provecho a través de las denuncias, porque ya sabemos a qué llaman estos sinvergüenzas "despido objetivo".

Así están los explotadores, desatados. Los empleados públicos deberían quitarse las telarañas. No tengo nada en su contra, pero sí es cierto que por lo general son acomodaticios, su seguridad laboral en lugar de funcionar como un catalizador para la lucha parece más bien que tiene el efecto contrario, funciona como una fábrica de conservadores. Pero como ya dije antes, después de todo no dejan de ser asalariados y me temo que muchos se darán cuenta ahora cuando les pongan de patitas en la calle. Por cierto, no van a echar a los jueces ni a los abogados del Estado. Fulminarán a los funcionarios de nivel bajo y medio, y los que queden trabajarán como burros por menos dinero para cubrir las tareas de los que faltan. Al menos durante un tiempo, hasta que la patronal termine por quedarse con la mayor parte de la gestión pública, y entonces, cuando ya no haya oposiciones y los señoritos puedan poner a dedo a sus nepotes, todo el cosmos quedará alineado, las golondrinas cantarán ópera y la productividad se disparará hasta el cielo y más allá.

Los funcionarios despedidos podrán ir a probar suerte en las PYMES, allí donde reside el capitalismo bueno y decente. Nunca se me olvidará lo que un bondadoso PYME le espetó a un familiar que le pedía las tardes del sábado libres: "para comer helados en el parque te valen los domingos". Aunque me temo que dentro de poco lo de comer helados en el parque los domingos también será un privilegio inaceptable.

La barbarie cotidiana

Hace unos días decíamos lo siguiente:

"Una invitación sutil a las mujeres, porque con lo del paro ya se sabe, será mejor ponerse a trabajar en un lupanar que ser improductiva. Y tristemente serán muchas las que tengan que hacer competencia a las mujeres africanas, asiáticas, sudamericanas y de Europa del Este, la carne de Europa occidental ya se cotiza en el mercado de los lupanares..."

Y hoy sabemos que:

"Cada vez son más las estudiantes británicas que se prostituyen o apuestan en juegos de azar para pagarse los estudios ante el aumento del precio de las matrículas impuesto por el Gobierno de Reino Unido, según han afirmado este miércoles dos organizaciones."

http://www.publico.es/espana/412170/cada-vez-mas-estudiantes-britanicas-se-prostituyen-para-pagarse-los-estudios

En breve no será para estudiar sino para comer y dormir bajo techo. La barbarie cotidiana acentuada por la crisis.

Por cierto, respecto a las declaraciones del señorito de Alba, no sé qué hay de sorprendente en sus palabras, muy coherentes con sus intereses. Lo sorprendente es que haya trabajadores que amparen a esa clase de sinvergüenzas. No son las hijas de ese señorito las que van a terminar en un prostíbulo.

Vayan meditando sobre ello, aunque sea un rato antes de dormir, si es que todavía pueden dormir.

lunes, 12 de diciembre de 2011

El vertedero nacional


Es muy curiosa la reacción que la carcunda mediática está teniendo respecto a las últimas corruptelas reales. Jamás había escuchado tantas críticas públicas hacia la monarquía. Al parecer la ley del silencio fue liquidada, cabe pues preguntarse qué está tramando la burguesía, porque está claro que algo traman, esta gente no da puntada sin hilo, saben cuidar bien de su finca. Dudo mucho que los negocios sin ánimo de lucro de la familia real sean la razón, no me creo los repentinos ataques de moralidad que los amigos de los explotadores escenifican en los medios. Por ejemplo Agapito Maestre:

"La crisis política compite con la económica en España. Pero, por fortuna, hay un partido de gobierno con mayoría absoluta dispuesto a todo por salvar la democracia española de sus enemigos. También frente al republicanismo radical de Zapatero debería el PP replantearse el republicanismo cívico. Yo lo tengo claro: si no se asociase el nombre de República a un período nefasto de la historia de España, reivindicaría ya para nuestro país un régimen político de carácter republicano, de valores cívicos, a favor de una democracia política que responda a las exigencias de una sociedad civil desarrollada. No otra cosa pretendió la derecha española en los años treinta, especialmente la vinculada al liberalismo y la democracia cristiana, aunque fracasara nada más nacer ante el poderío de los totalitarismos de la época."

Si bien tiene razón en eso de la crisis económica y política, y me temo que por ahí van los tiros con este teatro real, el resto es una buena colección de tonterías. Además de la estupidez de adjudicar a la burguesía valores democráticos, que no los tuvieron en los años 30 ni hoy ni nunca, es significativo que la derecha considere a Zapatero un radical. Esto es muy peligroso, nos dice a las claras cuál es el límite que esta chusma reaccionaria está dispuesta a soportar. Si mañana gobernase, no ya un revolucionario, simplemente un socialdemócrata estilo siglo XX, estarían azuzando a los militares. No les quepa la menor duda. Sus gritos y escupitajos contra Zapatero son amenazas de muerte contra nosotros y contra todo el que rebase su límite. Esta es una de las consecuencias del fascismo, las clases dominantes conservaron todo su poder, es más, quedaron convencidos de que en España matar obreros sale gratis. No solo no les pidieron cuentas, además les colocaron medallas, de ahí que Zapatero sea un radical intolerable cuando en casi cualquier país occidental sería uno más de los suyos sin tanto escándalo.

Ya saben, los del PSOE son unas republicanos, radicales e incluso socialistas. Y si esto último no se lo creen lean al más aventajado de los liberales, el funcionario Braun:

"Hablando de pensamiento mágico, cree seriamente que el gobierno socialista "ha aplicado el neoliberalismo como nadie antes", o sea que el neoliberalismo es aumentar los impuestos, los gastos, la deuda, las prohibiciones, las multas, los controles, etc."

En este nuevo artículo, el funcionario Braun responde a un indignado que propone la renta básica al tiempo que acusa a los del PSOE de aplicar medidas "neoliberales". Como no podía ser de otra forma, tan descabelladas acusaciones enardecieron el espíritu liberal de Braun, que acusa al mozo de practicar "pensamiento mágico". Pero qué podemos decir de las afirmaciones del funcionario Braun, no diría que son mágicas, son simplemente estúpidas. Naturalmente que los neoliberales intervienen, aumentan impuestos, gastan y gastan, endeudan al Estado, controlan y multan. ¿Acaso cabe pensar otra cosa después de echar un vistazo a la deuda yanqui, alemana, francesa, inglesa, japonesa...? ¿Acaso esta gente no interviene en sus economías? ¿Dónde ha estado Braun en los últimos años? Estos días ya están anunciando una subida del IVA de unos cuantos puntos. Por supuesto que los "neoliberales" hacen todo eso y más, poco importa que sean los liberales que fungen como izquierdistas o los otros, menos enrollados, que representan al ala derecha del liberalismo. El punto clave nos lo aclara el Grupo de Estudios Estratégicos (GEES), se refieren al radical Obama comparándole con Roosevelt:

"Éste, tras dos presidencias como republicano en la primera década del pasado siglo, pronunció en 1910 en esa localidad, Osawatomie, un célebre discurso en el que daba un notable giro a la izquierda, defendiendo un estado intervencionista en pro de políticas sociales activas."

Es decir, no es que les moleste el intervencionismo, lo que les molesta es la Seguridad Social, por pequeña que sea. Que se gaste dinero no es lo importante, siempre y cuando sea en ellos. Que a un parado le dejen sin la prestación por desempleo que previamente ha cotizado les da lo mismo, casi que tienen orgasmos solo de pensar en esa posibilidad, a ellos lo que les importa es que ese dinero termine en los bolsillos de la burguesía, que toda intervención sea a su favor. Nada más. Esto no es incompatible con la existencia de Brauns que se crean una doctrina liberal que simplemente es inaplicable. Ni siquiera pudieron conseguirlo bajo la opresión de la dictadura chilena, tuvieron que dar marcha atrás en no pocas medidas porque sencillamente convierten la sociedad en un yermo ingobernable. Los liberales, los que mandan y mandarán hasta que los echemos, ni por asomo actúan ni actuarán como los Brauns pretenden que actúen.

Pero sigamos con los pollos del GEES, que no son menos estúpidos por especificar el tipo de intervención que les molesta:

"Obama recurre abiertamente a la demagogia, y su retórica nos resulta familiar tras haber escuchado al candidato socialista en nuestras propias elecciones. Lo que llama la atención de la política americana vista desde España es la apelación exclusiva a las clases medias, las auténticas víctimas de la codicia de ese 1%. El obrerismo no paga en la política americana, por más que los sindicatos –pero especialmente los de empleados públicos– sean un soporte esencial de las campañas demócratas y objeto de los favores legislativos y presidenciales del partido."

Es curioso, mientras la izquierda, en un ejercicio de majadería histórica imperdonable, ha olvidado casi por completo a los obreros, la burguesía siempre los tiene presentes en sus cálculos. ¿Por qué será? Les odian tanto como aman a las "clases medias", que entienden como su seguro de vida, el lecho en el que yacer a gusto mientras siguen con su tenderete. Pero la burguesía es muy inútil, se las dan de eficaces pero son unos chapuzas, hasta sus adorables "clases medias" están desapareciendo mientras que los más ingenuos piensan que los liberales de izquierdas son sus enemigos, a esto se le llama quedar con el culo al aire, como Hitler abriendo dos frentes y por tanto cavando su propia tumba. Si Obama practica una demagogia izquierdista es precisamente porque para eso le pagaron los capitalistas que pusieron la pasta encima de la mesa para que pudiera ser presidente de Estados Unidos, ese apoyo es el más importante y el principal, no los sindicatos de funcionarios, con eso no se llega ni a concejal. Los del GEES pueden estar tranquilos, Obama es de los suyos, aunque sea una relación no correspondida. Es más, para que vean que los comunistas solo queremos eliminar a los burgueses pero sin rencor alguno les ofrezco un párrafo de Navarro donde aclara qué significa para los yanquis "clase media", podía explicarlo yo mismo, pero soy un pobretón, a esta chusma le impresionan mucho los catedráticos y la gente bien situada:

"Otra diferencia en la narrativa es que algunos términos de análisis que se usan en Europa para definir la estructura de clases como burguesía, pequeña burguesía, clase media y clase trabajadora no se utilizan en el análisis de la estructura social estadounidense. En su lugar se utiliza el término Corporate Class para definir la burguesía financiera y la industrial, incluyendo los propietarios y gerentes de las grandes empresas financieras y de las transnacionales estadounidenses. Y en lugar de clase trabajadora –término que raramente se utiliza- se usa el término clases medias. Clases medias en EEUU quiere decir sobre todo clase trabajadora. Ello crea gran confusión en España. Tal término se utiliza sin ninguna clarificación, dando la impresión que casi todo el mundo es en EEUU miembro de clase media lo cual no es cierto."

¿Qué harán estos del GEES en su centro de operaciones estratégico? ¿Beber cerveza y comer chucherías? Y todavía les pagan por escurrir cuatro artículos mediocres. Leo a esta gente con horror, porque después de todo son la vanguardia intelectual de la burguesía. Uno se pregunta cómo diablos será entonces la retaguardia, y en eso llega Fernando Sánchez Dragó:

"¡Prohibir el oficio que pasa por ser el más antiguo de la historia precisamente ahora, cuando las cifras de paro están a punto de cargarse todo lo que en las últimas décadas, para bien o para mal, ha venido siendo Europa!"

Una invitación sutil a las mujeres, porque con lo del paro ya se sabe, será mejor ponerse a trabajar en un lupanar que ser improductiva. Y tristemente serán muchas las que tengan que hacer competencia a las mujeres africanas, asiáticas, sudamericanas y de Europa del Este, la carne de Europa occidental ya se cotiza en el mercado de los lupanares, pues en definitiva nuestros amigos liberales es lo único que saben construir. Es más, por muy protegidos que se crean lo mismo terminan ellos trabajando en uno. A veces la historia acelera que es un primor.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Imágenes de la Unión Soviética



Слава товарищу Ленину! Слава товарищу Сталину! Слава Советской Родине! Да здравствует революция!

Sobre las reacciones de la prensa a las elecciones rusas

Las últimas elecciones en Rusia están despertando pasiones entre los opinadores más variopintos, sobre todo, y manda narices, han levantado una gran polvareda antisoviética, es decir, anticomunista, pues no hay antisoviético que no sea anticomunista. Este principio se cumple como una ley física, es infalible, no se olviden de ello.

No voy a repasar aquí todo lo que se ha escrito sobre el asunto, pero sí comentaré por encima algunos artículos especialmente asquerosos, y creo que con ello se pueden hacer una idea.

Como ya sabrán, Rusia Unida ganó las elecciones con menos del 50% de los votos, perdiendo muchos puntos con respecto a las anteriores elecciones. Como primera fuerza de la oposición está el Partido Comunista de la Federación Rusa, con casi el 20% de lo votos, doblando sus anteriores resultados. El resto de partidos, incluyendo al títere Rusia Justa, ese Pon que fabricaron para P(ut)in, se quedaron bastantes puntos por detrás de los comunistas. También sabrán a estas alturas la cantidad de denuncias de fraude realizadas tanto por los partidos rusos como por organizaciones y gobiernos extranjeros. El Partido Comunista denuncia que las artimañas putinianas han podido restarle entre 10 y 15 puntos, no es ninguna tontería, y desde luego son los principales perjudicados con diferencia y los que soportan una mayor represión por parte de las autoridades.

Vamos ya con los artículos. Empezamos por Enrique Bayo, periodista del diario Público, que el día después de las elecciones publica su artículo El PC ruso sube, pero no es nostalgia totalitaria, en el que sostiene la tesis según la cual los votantes comunistas no son comunistas sino liberales:

"Ha sido precisamente la feroz represión de toda disidencia, el control total sobre los medios de comunicación y la despótica manipulación de todas las estructuras políticas y económicas del país, en beneficio de la camarilla gobernante, lo que ha impulsado a los electores a ejercer el único voto posible contra la omnipotencia de Rusia Unida."

"El resultado es paradójico, pues muchos de los liberales pro-occidentales acaban votando al PCFR como único recurso para oponerse al diktat putinista. Y muchísimos jóvenes, sin nostalgia alguna por la sociedad soviética que jamás conocieron, encuentran en el PCFR a la única formación que denuncia y combate, hoy en día, la corrupción rampante, las crecientes desigualdades sociales, la abismal pobreza de la inmensa mayoría para que la élite goce de una riqueza obscena. Así que votan comunista porque no hay otra forma de oponerse a Putin."

Como el señor Bayo es el redactor en jefe del periódico socialtraidor Público, todas las noticias sobre este tema tienen el mismo enfoque. A saber, el robo de las elecciones se cometió contra los liberales, ellos serían los perjudicados, además de los verdaderos demócratas. Lo del voto comunista es algo así como una aparición. Los comunistas no son comunistas. No es que los del PCFR sean revisionistas, como afirman algunos. No, ni siquiera. El comunismo, y ésta es la idea, no es nunca una opción posible para los trabajadores. Los trabajadores jamás votarán comunista porque sean comunistas sino por otras razones, en este caso porque no hay opción a Putin.

Claro que el amigo Bayo alimenta sus razonamientos a partir de la basura que llega de organizaciones y partidos liberales rusos, que a falta de un apoyo amplio de la población se hacen sus propias pajas mentales. El liberalismo jamás cuajará en Rusia. Y lo intentaron con ahínco, pero nada, no tienen nada que hacer. Si Bayo quisiera comprobar la veracidad de su tesis solo tendría que ver los resultados de las elecciones desde que los demócratas del socialismo de rostro humano y los liberales amigos de Occidente destruyeron la Unión Soviética. Enseguida se daría cuenta de que los comunistas son desde entonces la principal fuerza de la oposición, y también sabría que al menos desde el 96 ya habrían podido retomar el poder de no ser por el robo descarado del que fueron víctimas. Y eso que tienen todo el aparato mediático en su contra y carecen del apoyo de potencias extranjeras que les den premios Sajarov y dinero. Los Bayos del mundo deberían reflexionar un poco sobre ello, aunque sea en nombre de la objetividad que exigen a otros con mucha frecuencia.

Pero si desde Público se niega la "nostalgia" por el comunismo, y en cambio se afirma el deseo reprimido de los rusos por el liberalismo occidental, desde Novosti se afirma todo lo contrario, los rusos se pasarían la vida añorando a la Unión Soviética, una nostalgia que es dañina pues impide a Rusia progresar como es debido por la senda del buen liberalismo. Así lo dice el analista Lukiánov en su artículo El círculo vicioso de la nostalgia por la URSS:

"La nostalgia por el Estado perdido refleja, ante todo, la falta de una alternativa conceptual a la formación político-social desaparecida. La revolución anticomunista de comienzos de los 90, ideada para reprobar el modelo soviético ante la sociedad de una vez para todas, se ahogó muy pronto.

Primero, no había un sistema de argumentación coherente y convincente, que se pudiera inculcar en la conciencia pública de una manera paciente, profesional, sin contradicciones internas.

Resultó que no era tan fácil pintar una imagen espantosa del pasado totalitario, desestimando los numerosos logros de aquel periodo, porque esta propaganda es deficiente por definición. Lo podemos observar hasta hoy, cuando en cualesquiera disputas públicas la apología pro soviética resulta más ventajosa y convincente que la demagogia antisoviética."

No es que Lukiánov sea un comunista, al contrario, es tan anticomunista como Bayo, pero sí es menos ingenuo, y admite lo que es obvio, la destrucción de la cultura soviética fracasó. Triunfó por un breve periodo de tiempo en el cual se apresuraron a destruir la infraestructura comunista entre promesas de un socialismo con música de violines jaleado y aplaudido por propios y extraños. Pero subestimaron a la Unión Soviética y todo lo que se construyó allí, que no fueron solo fábricas y granjas colectivas, con toda la importancia que eso tiene. Lukiánov y otros anticomunistas como él, se refieren a este fenómeno con desprecio, como si se tratase de una mera emoción suscitada por glorias pasadas. Pero no es eso. En Rusia, y en general en todo el campo socialista, solo podrá construirse una alternativa si parte de la experiencia del comunismo soviético. Así como aquí solo puede construirse una izquierda desde nuestra honrosa historia antifascista, cosa que hasta los del PSOE han entendido y utilizado con cinismo hasta la saciedad.

El odio hacia la Unión Soviética, también el miedo que los burgueses siguen teniendo al comunismo, la manipulación a la que nos someten en torno a la historia soviética y otros factores, impiden a la mayoría de analistas, profesionales o no, entender no ya lo que ocurre hoy, también, y esto es más importante, lo que pudiera llegar a ocurrir. Y desde luego empezando por los amigos izquierdistas, lo diré despacio, ustedes no tienen nada que hacer en Rusia, exactamente igual que los liberales, y entre otras razones precisamente porque son muy parecidos.

En Gara un tal Pablo González escribió un artículo titulado Derrota del pueblo ruso y pucherazo electoral del Kremlin. El artículo parte de tesis, una vez más, liberales. Desprecia olímpicamente la importancia de los comunistas, que ni siquiera nombra cuando fueron ellos los más perjudicados, y como no podía ser de otra manera no faltan lo que llamo "pinceladas anticomunistas":

"La no renovación del discurso político y la presencia de prácticamente las mismas caras en la vida política desde hace ya diez años está minando toda la confianza en la clase dirigente. Un pucherazo electoral no disimulado no hace más que echar más leña al fuego. Las protestas contra los resultados han agravado aún más la imagen del Kremlin, que ha hecho uso de los manuales de la época soviética."

A qué viene eso de los manuales soviéticos. Lo mismo hasta se cree ingenioso cuando no es más que una vulgaridad anticomunista que perpetran casi todos los medios cada vez hablan de Rusia Unida. Y esto me lleva a otra equivocación muy común en la izquierda anticomunista, pensar que Putin aprecia lo soviético porque hace de vez en cuando gestos a la Unión Soviética. Y tiene narices que esa sea una de las razones por las que le odian tanto nuestros comeflores, ven a Putin como una especie de continuador del "estalinismo". Son imbéciles profesionales. De hecho Putin es tan antisoviético como ellos, aunque no tanto como los liberales que apoyan nuestros comeflores, esos lo son más, lo que pasa que llegados a un límite no estamos como para hilar tan fino, a fin de cuentas todos ellos son enemigos de los trabajadores como buenos anticomunistas que son.

Esto último me lleva a la mayor basura que he leído en estos días escrita por un tal Bonnet y titulada Más allá del simulacro electoral.

Este buen hombre parte, como el resto, de la idea liberal de democracia, pero rezuma anticomunismo por todos los poros. A esta gente el odio le corroe las entrañas. Es de los que insisten en comparar al putinismo con el periodo soviético:

"Sin duda no se equivoca, hasta tal punto se ha reconstituido, al hilo de las elecciones de estos últimos años, el aparato de fraude del periodo soviético."

Del periodo soviético solo se recuperó el himno, y ni siquiera, pues lo modificaron. Pero a esta gente le da lo mismo, viven en sus ensoñaciones.

Atención:

"Pero más que el fraude, es sin duda el control ejercido sobre el conjunto del abanico político el que impide hablar de democracia en Rusia. En el transcurso de los años, las reformas de las leyes electorales y las que rigen las organizaciones y partidos han permitido eliminar todas las formaciones liberales y demócratas."

No hombre, es que no los quieren, y ustedes no se enteran. Sí existen partidos y organizaciones liberales.

Pero esto es ya de traca:

"De este modo, el Kremlin ha podido escoger a sus oponentes y configurar a su gusto el paisaje político, formado por el Partido Comunista (partido legal que ha obtenido el 19 % de los votos), del que todo el mundo sabe que no llegará jamás al poder y cuya oposición al Kremlin es de geometría variable; el LDPR de Vladímir Shirinovsky (12 % de los votos), formación ultranacionalista y xenófoba cuyos votos en el Parlamento se compran con facilidad y que no ha amenazado nunca a Putin; y el partido Rusia Justa (13 % de los votos), cuya creación favoreció el Kremlin para captar a los electores definitivamente reacios a votar a Rusia Unida. Los otros dos partidos que han participado en estas elecciones, de los que solo uno puede considerarse realmente de oposición (Yábloko), no han superado el umbral del 7 % de los votos necesario para obtener representación parlamentaria."

Este hombre no dice como el amigo Bayo que los comunistas aumentaron en número de votos gracias a los liberales pro occidentales, no. Ni tampoco dice que los comunistas se aprovechen de la dañina nostalgia por la gloria soviética. Dice que los comunistas son putinianos emboscados. Fíjense que recalca eso de que es un "partido legal", sospechen ustedes pues. Eso sí, cuando llega al partido liberal y legal Yábloko no aplica el mismo énfasis.

Lo más gracioso es cuando afirma refiriéndose a los comunistas que "todo el mundo sabe que no llegará jamás al poder". Yo desde aquí y en nombre de la ciencia me pregunto, ¿quién carajo es "todo el mundo"? Pues el anticomunismo feroz del amigo Bonnet, eso es "todo el mundo". Cuidado, yo no digo que el PCFR en concreto vaya a tomar el poder, o que si lo toma vaya a ser a través de las urnas. Pero no podemos ignorar el importante porcentaje de la población que les apoya, sin contar lo que le roban (al amigo Bonnet eso no le molesta, el piensa que solo roban a los insignificantes liberales rusos), y desde luego es el partido mejor situado, el único que puede echar a Putin y sus secuaces.

Sigue con sus despropósitos:

"Clasificado por Transparency International como uno de los países más corruptos del mundo (figura en el puesto 143 de un total de 183), a la altura de Uganda, Bielorrusia y Azerbaiyán, de hecho la economía y la política de Rusia están en manos de algunas decenas de hombres."

La economía y la política de España también están en manos de algunas decenas de hombres y mujeres. Lo mismo que en Inglaterra, Estados Unidos, Japón, Francia... esas cosas ocurren en el capitalismo, no hace falta que nos lo venga a contar Transparency Internacional. Desde luego, el tipo se quedó sin neuronas, agotado de tanto pensar, después de escribir este artículo.

Y por fin aparece, ya tardaba, el concepto preferido por estos tunantes liberales, "clase media":

"Este control absoluto del país explica el creciente enfado de la opinión rusa, en particular por parte de unas clases medias, urbanas y formadas, que habían apreciado en la primera época de Putin la estabilización del país, el relanzamiento económico y cierta esperanza de modernización. Aquellos avances han desaparecido del horizonte y el futuro aparece taponado por una burocracia corrupta que bloquea todo acceso a los cargos de responsabilidad y a las riquezas. La desilusión es particularmente pronunciada entre la juventud universitaria, que o bien trata de emigrar al extranjero, o bien multiplica las críticas en las redes sociales o en la gran plataforma de blogs del país, el Live-Journal (también bloqueada estos últimos días)."

Urbanos, formados, universitarios, jóvenes...dinámicos, aventureros, sofisticados... parece un anuncio de Apple. Todo esta chusma liberal, sea de izquierdas o de derechas, detesta profundamente a los obreros, hasta el punto de llegar a negar su existencia. Rara vez los nombran, y si lo hacen suele ser para dar lecciones magistrales. En Rusia la "clase media" no solo es pequeña, también uno de los caladeros de Putin.

El artículo termina con unos párrafos llenos de "pinceladas anticomunistas". Nada que no se haya señalado ya. Por cierto, ese artículo fue publicado en Viento Sur.

Parece pues que todos, sean putinianos, liberales de derechas o izquierdas, trotskistas, comeflores... en fin, todos coinciden en su anticomunismo a la hora de analizar los resultados de las elecciones en Rusia y la realidad de su sociedad. Todos terminan por señalar de un modo u otro su profundo odio por la Unión Soviética y su incondicional apoyo a un liberalismo ruso raquítico y vendido a Occidente.

Hoy los comunistas se van a manifestar contra el fraude de las elecciones. Como no son estúpidos ya se han dado cuenta de las intenciones de la minúscula y vendida oposición liberal pro Occidente. En mi opinión, eso no puede de ninguna manera condicionar las justas reivindicaciones de los comunistas, que tendrán que calcular bien sus movimientos, pues tan malo será que se callen ante Rusia Unida tolerando que les roben los votos, como que la basura liberal se justifique a través de los comunistas. La situación es delicada, pero es la que hay. Tendrán que jugar bien sus cartas.