martes, 15 de febrero de 2011

275 millones de euros para Túnez


Esa es la cantidad que la UE va a conceder a los burgueses tunecinos para que construyan la flamante democracia liberal. O como dijo la señora Catherine Ashton:

"La democracia profunda solo puede echar raíces y florecer con la implicación de una amplia gama de ONG's y hay muchas cosas que la UE puede hacer para apoyarlas"
Ya saben los tunecinos, la solución es una buena ristra de ONGs que vivan de la pobreza y que mantengan a la población en un estado constante de dependencia. Y es que las ONGs, con su imperialismo de la caridad, sirven, antes que nada, para dar trabajo a cuatro espabilados que se benefician de las subvenciones y de los pobres, y que ni por la cabeza se les pasa eliminar las causas que generan la pobreza u otras problemáticas, entre otras cosas porque se quedarían sin empleo.

Claro que hay honrosas excepciones. Podemos destacar el buen trabajo que viene desarrollando MediCuba, entre otras. En cualquier caso, no se pueden oenegizar los problemas sociales puesto que no es esa la forma de solucionarlos. Ni mucho menos podemos esperar que la calidad democrática de un país aumente por montar unos cuantos tenderetes "solidarios" con dinero de la Unión Europea.

Las ONGs son ya simplemente una parte de la economía capitalista. Por ejemplo, en EEUU contribuyen al 6% de la economía generando casi el 10% de los empleos, lo que no impide que cada día haya más pobres en ese país o que se legalice la tortura con alegría y sin pudor.

Los tunecinos no salieron a la calle para esta filfa. Y ellos lo saben. El señor Mohamed Bouazizi no se inmoló pensando que en su país no existían suficientes ONGs. Los tunecinos que dieron su vida manifestándose en las calles no estaban pensando en el ridículo modelo que Europa les va a imponer. Estoy seguro que no se van a tragar semejante estafa, y más temprano que tarde reaccionarán contra esta transición hacia la nada.

La diplomática Ashton y sus secuaces pretenden mantener a Túnez bajo control, ya sea con organizaciones supuestamente no gubernamentales, o como a ellos les gusta más, con intrigas golpistas o bombas inteligentes. Todo vale, excepto dejar a Túnez en manos de los trabajadores tunecinos. Desgraciadamente para eso nunca hay dinero.

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