jueves, 8 de julio de 2010

Pol Pot como propaganda anticomunista

Todos sabemos que a lo largo de la historia del comunismo y de la lucha obrera se han cometido graves errores, muchos sin duda fruto de la inexperiencia, otros por la brutal presión a la que somos sometidos por las bestias pardas del capital. Pero no pocos de esos "errores" no son otra cosa que infamias de la burguesía creadas en sus laboratorios de estupidización masiva.

Un tema recurrente en la propaganda anticomunista consiste en repetir, como si de un mantra se tratase, que Pol Pot forma parte de nuestra historia, sumando así en nuestro haber asesinatos y atrocidades que en ningún caso nos corresponden, y que incluso muchos izquierdistas han terminado por asumir como propios convencidos por las tretas mediáticas de la burguesía.

No, Pol Pot no forma parte de nuestra historia. De ninguna manera obligar a la gente a regresar al campo, a compartir la misma olla y la misma cuchara, forma parte de nuestros objetivos políticos ni de nuestra teoría revolucionaria. Cualquiera que haya leído por alto a Marx, o a cualquiera de nuestros clásicos marxistas, se da cuenta en seguida que Pol Pot sería considerado por los mismos como un reaccionario y un anticomunista. Esa especie de "regreso antropológico por decreto" que pretendía Pol Pot es lo más antimarxista que puede haber, y desde luego estaba muy lejos de lo que se pretendía construir, y se construyó, en el campo socialista.

Pero leamos atentamente cómo explica Luciano Canfora la historia del infame régimen de Pol Pot en su libro Exportar la libertad:

"No resulta temerario afirmar que Pol Pot fue mucho peor que Saddam. Saddam fue un gandul, un narcisista y un feroz persecutor de sus adversarios; Pol pot, un asesino y el autor de un genocidio atroz, que se contará entre los más memorables de la historia conocida hasta hora. Con todo, lo que se tiende a ocultar, pese a las numerosas páginas escritas y películas filmadas en torno a la locura homicida de los jemeres rojos, es el respaldo que les brindaron hasta el último momento, a ellos y a su líder, las diversas administraciones estadounidenses. Es conveniente repasar este episodio desde sus orígenes para comprender su desenlace.

En Camboya el hombre de Estados Unidos era Lon Nol, el único opositor influyente al príncipe Sihanuk. Pese a la habilidad de este último, siempre dispuesto a nadar y guardar la ropa entre Estados Unidos, Vietnam y China, Lon Nol formó sistemáticamente parte de todos los gobiernos ideados por el excéntrico príncipe. La crisis se hizo inevitable cuando quedó claro que la ayuda de Vietnam del Norte llegaba a la guerrilla Vietcong en Vietnam del Sur a través de Laos y Camboya oriental, donde la soberanía del gobierno de Sihanuk era precaria. En agosto de 1969, Lon Nol se hizo con el poder gracias a un golpe de Estado; en mayo de 1970, para apoyar a su pelele, que mientras tanto había "depuesto" a Sihanuk, las tropas de Estados Unidos invadieron Camboya, directamente y sin necesidad de escudarse detrás de mercenarios, con el propósito de extirpar por la fuerza el movimiento pro comunista de los jemeres rojos y de cortar el llamado "camino Ho Chi Minh". El equilibrio militar se trastocó con la fuga de los estadounidenses de Saigón en abril de 1975, pero ya en enero la ofensiva jemer, apoyada por Vietnam del Norte, había sellado el destino de Lon Nol, quien huyó el 1 de abril, casi al mismo tiempo en que se arriaba la bandera de Estados Unidos en Saigón.

La situación cambió radical y rápidamente con la instauración del régimen jemer rojo de Pol Pot. De la distinción de los ciudadanos entre "pueblo viejo" y "pueblo nuevo" a la despoblación sistemática de las ciudades; de la eliminación de la propiedad, incluida la de los instrumentos primarios para preparar la comida, a la eliminación física de casi un tercio de toda la población: éstos fueron los logros alucinantes del régimen de Pol Pot. Vietnam del Norte, alarmado ante una locura tan galopante, respaldada sin reservas por China, se ocupó de gestar un Frente Unido Nacional para la Salvación de Kampuchea (1978) y al inicio del año siguiente invadió el país, logrando conquistar rápidamente Phnom Penh. Fue la liberación de una pesadilla.

En ese momento Estados Unidos obligó a las Naciones Unidas a seguir reservando el asiento de Camboya al representante del derrotado Pol Pot y, sobre todo, se movilizó para aprovisionar a Pol Pot en armas, lo que le permitió dirigir una activa guerrillla contra el nuevo gobierno, dedicado a tratar de salvar cuanto quedaba de Camboya. Los gobiernos de las potencias occidentales agacharon servilmente la cabeza. Nadie reconoció el nuevo gobierno, salvo los países del "bloque socialista". El argumento esgrimido fue sublime: ¡no habría debido violarse la soberanía de un país, ni siquiera con fines humanitarios!

La información que justificó la ayuda económica y militar brindada por Estados Unidos a la guerrilla de Pol Pot figura en un ensayo de John Pilger, The Long Secret Alliance: Uncle Sam and Pol Pot, publicado en Cover Action Quarterly (Washington), nº 62, otoño de 1997. En primavera de 1979, poco después de la liberación de Phnom penh gracias a la intervención de Vietnam del Norte, el consejero de seguridad del ilustrado y filántropo presidente Carter, Zbiginiew Brzezinski, afirmó: "He alentado a los tailandeses que ayudaron a los jemeres rojos. Pol Pot ha sido una infamoa: jamás podremos prestarle ayuda directamente. Pero China sí puede hacerlo". Vietnam, aliado de la URSS, era el enemigo, por lo que Pol Pot se convertía ipso facto en aliado. Gracias al apoyo de Estados Unidos, los jemeres rojos conservaron el asiento correspondiente a Camboya en la ONU hasta 1993, aunque su gobierno hubiera dejado de existir en 1979. Su representante ilegítimo se llamaba Thiounn Prasith y era uno de los colaboradores más cercanos de Pol Pot. El 10 de enero de 1989, el Washington Post se abría con un artículo de fondo firmado por Peter Goodman, donde se pedía la entrada de los jemeres rojos en una coalición que dirigiera ad ínterim Camboya hasta la celebración de nuevas elecciones".

Curioso, un genocida como Pol Pot cuyo régimen fue finiquitado por los comunistas vietnamitas con el visto bueno del campo socialista, y que además fue apoyado, armado y protegido por los yanquis mientras que las potencias occidentales cerraban el pico, nos lo quieren vender como uno de los nuestros, no se cansan de escribir artículos y de hacer documentales contándonos las barbaridades del "comunista" Pol Pot.

Así se escribe la historia y así nos la cuentan esta pandilla de hijos de puta. Desde luego no tienen la más mínima capacidad moral para echar en cara genocidio alguno, ni por lo que ellos mismos han hecho ni por lo que hoy siguen haciendo. Su especialidad es la difusión de mentiras, la creación de opinión, los embustes que van configurando las ideas de los ciudadanos.

A pesar de la propaganda los hechos son tozudos: ni Pol Pot era marxista, ni estaba en la órbita política del socialismo, ni era un régimen enemigo de los "buenos occidentales". Antes bien, Pol Pot era un reaccionario aliado de Occidente que cometió un genocidio amparado por los mismos que hoy nos quieren lanzar sus propios asesinatos a la cara.

9 comentarios:

  1. Los paises comunistas nunca cuestionaron a Pol Pot hasta la intervención de Vietnam en Camboya. ¿Tampoco fue comunista Stalin pese al genocidicio en Ucrania a finales de los años 30?. ¿Tampoco fue comunista Mao pese a sus desmanes?.

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    1. ¿Genocidio de Stalin en Ucrania? Infórmate.

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    2. El holodomor no fue provocado. Éso es propaganda que movilizó Goebbels para justificar la invasión ucraniana. William Hearst le ayudó. Amigo de Hitler. Hay sobradas pruebas de que el Holodomor no fue provocado, aunque hubo hambrunas, no fueron tan grandes, y las provocaron entre otros los kulaks. Mao sí fue un gran marxista leninista, y prácticamente todos sus "desmanes" son propaganda. Lamento decirte.

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  2. Stalin sí fue comunista, un gran hombre.

    Lo del genocidio ucraniano se lo sacaron de la manga.

    El fraude, la hambruna y el fascismo:

    http://es.scribd.com/doc/57114703/El-fraude-la-hambruna-y-el-fascismo-de-Douglas-Tottle

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  3. Coño, pinches socialistas, lo unico que logran con su idealismo es repartir pobreza, hambre y esperanzas de un mundo idilico.

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  4. El Socialismo como politica de estado, solo es hipocresia y sinismo al mas alto nivel, sino que la historia me desmienta, y me muestre un ejemplo del mundo idilico que profesan, el concepto de igualdad es solo para repartir hambre en el pueblo y no para los disque representantes del pueblo. Pura retorica llena de odio y sed de venganza.

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  5. Respecto a que los paises socialistas del este no combatieron a Pol Pot, hoy sabemos que la URSS los denuncio en la ONU al mismo tiempo que el "defensor de de
    derechos humanos" Carter protegio su asiento en la ONU. Gracias a Vietnam se conoce el horror de la prision Tuol Sleng. El imperialismo USA oculto ademas como durante años los jhmeres rojos con bases en Tailandia(aliado occidental) recibian armas y asesoria de la CIA, igual que la contra nicaraguense y los talibanes afganos en sus comienzos. Tambien fueron adiestrados por las SAS britanicas en tiempos de M Thatcher (reconocido luego por el premier John Major ante un pedido de informe parlamentario). Mientras tanto el gobierno de Kampuchea fue aislade y bloqueado en los foros internacionales. Que tiene que ver eso con "repartir hambre en el pueblo" algo que si hace el imperialismo?

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  6. Pol Pot si era marxista y comunista, porque abolió el dinero, ningún anticomunista va ha abolir el dinero, así que reconozcan que Pol Pot fue un grande, un gran hombre sin duda. El único marxista que abolió el dinero en la historia y estuvo a punto de alcanzar el comunismo de Karl Marx, solo le faltó un poco más y el Estado habría sido abolido camaradas, o sea se habría pasado de un Estado socialista al comunismo puro sin Estado alguno.

    Agradezcan a Pol Pot por abolir el dinero, la propiedad privada, las universidades, escuelas, religiones, familias y al Estado burgués de Camboya a través de una auténtica dictadura del proletariado como lo hizo el compañero Pol Pot.

    Viva Karl Marx, viva Lenin, viva Stalin, viva Fidel Castro, viva Mao Zedong, y viva Pol Pot el único compañero que abolió el dinero.

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    1. Pol Pot era antimarxista por definición. Cualquiera que ha leído aunque sea por encima a los clásicos marxistas es capaz de verlo con claridad. Fidel no es comunista. Su movimiento guerrillero buscaba crear en Cuba un país libre desde el que poder comerciar. Cuando se les impuso el bloqueo se lanzaron a los brazos del socialimperialismo soviético. Ernesto Che Guevara sí fue un gran hombre, y un socialista. Fidel simplemente un oportunista más.

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