martes, 28 de septiembre de 2010

Marvin Harris sobre el marxismo (5)


El esquema evolucionista de Marx

Como todos los demás evolucionistas decimonónicos, también Marx y Engels construyeron su propio esquema de estadios históricos. Por medio de esos estadios podía medirse el grado de progreso hacia la perfección comunista. El rasgo distintivo de su periodización era que estaba basada en las formas de propiedad asociadas a los diversos modos de producción. Las varias versiones que presentaron del esquema no excluyen algunas ambigüedades aparentemente contradictorias que todavía hoy son la desesperación de los exegetas del marxismo.

En la Ideología alemana, el primer estadio se presenta como el de la “propiedad tribal” asociada a “un estadio de producción rudimentaria en el que los pueblos viven de la caza y de la pesca, de la cría de animales, y en su fase más avanzada, de la agricultura”. El rasgo principal de la estructura social en este estadio es la familia con sus extensiones. Con el aumento de la población comienzan a desarrollarse las distinciones entre comunes y jefes y aparece la esclavitud. El segundo estadio se basa en la “antigua propiedad comunal y estatal” y va acompañado por la formación de ciudades, producto de la fusión tribal voluntaria y de la conquista. En un principio la tierra y los esclavos se poseen en común, pero pronto comienza a afirmarse la propiedad privada de los bienes inmuebles. Al aumentar la propiedad privada de la tierra, la colectividad tribal decae. El desarrollo de la ciudad-estado de la antigüedad, cuya expresión última fue la sociedad romana, marca la culminación de estas tendencias. El tercer estadio se basa en la “propiedad feudal”. Los señores feudales poseen colectivamente las tierras, cuyos trabajadores ya no son esclavos, sino siervos. Durante este mismo periodo en las ciudades se da una organización análoga en la que los gremios de maestros, oficiales y mercaderes controlan el trabajo de los jornaleros y aprendices.

Dentro de este esquema, la relación entre la antigua ciudad-estado y el feudalismo resulta difícil de descifrar. No parece que exista una relación necesaria entre los dos. De hecho, Eric Hobsbawn sostiene que parece como si el feudalismo fuese la otra posible dirección de la evolución del “comunismo primitivo” cuando las condiciones locales son de baja densidad de población y de ausencia de grandes ciudades. Pero lo que es claro es que Marx y Engels nos se ocupan más que del feudalismo que siguió al colapso del Imperio romano, el feudalismo “preparado por las conquistas romanas y por la difusión de la agricultura conexa con ellas”. De lo que no hay duda, sin embargo, es de que el Estadio siguiente, el del capitalismo, sólo se produce sobre la base del feudalismo, con la emergencia de una clase burguesa dedicada al comercio y a la industria.

En los breves pasajes históricos de su Manifiesto comunista, de 1848, Marx y Engels describen la secuencia evolucionista de la sociedad de clases a través de la sociedad esclavista de la antigüedad, el feudalismo y el capitalismo. De la sociedad prehistórica sin clases no se ocupan. De nuevo, el problema de la conexión necesaria entre la sociedad esclavista y el feudalismo vuelven a dejarlo sin una solución clara.

Marx no fue un evolucionista unilineal

Hasta 1941 se creyó que en el “Prefacio” a la Crítica de la economía política Marx habría dado su lista definitiva de los estadios evolutivos de la sociedad de clases, que, en consecuencia, serían las sociedades “asiáticas, antiguas, feudal y burguesa moderna”. Pero en 1939-41 se publicó un manuscrito que Marx había escrito como preparación de la Crítica de la economía política. Este trabajo, escrito en 1857-58, incluye una sección titulada “Formas”, dedicada a las formaciones económicas precapitalistas, que se ha convertido en la más importante fuente para el estudio de la periodización evolucionista de Marx.

En las “Formas”, la transición desde el estadio de los tipos de economía tribal se presenta definitivamente como multilineal, por rutas distintas según las condiciones locales, aunque el carácter de esas variantes sigue quedando muy oscuro. Se mencionan específicamente la oriental, con una variante eslava-rumana, la antigua y la germana. Marx dice claramente que todas esas formas de propiedad y producción pueden evolucionar hacia el feudalismo, aunque no todas tienen las mismas probabilidades de hacerlo. De cualquier modo, la presentación de Marx como evolucionista unilineal resulta tan inadecuada y deformante como el estereotipo corriente de evolucionistas unilineales que los boasianos aplican a todos los antropólogos evolucionistas.

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