jueves, 24 de febrero de 2011

Entrevista de l´Humanité a Egon Krenz

El último presidente del Consejo de Estado de la República Democrática Alemana (RDA) recuerda la caída del muro, el papel de Gorbachov, sus relaciones con Kohl, sus propios errores, el socialismo. Egon Krenz vive con su familia cerca de Rostock. La cita tiene lugar en Berlín, en un lugar discreto. Debe tomar precauciones, cuidarse de las provocaciones. La prensa de derecha alemana con frecuencia le insulta, le injuria.

Usted ha estado preso durante varios años ¿qué tal está?

Egon Krenz. Tengo la suerte de tener una familia sana y amigos fieles. Tengo la esperanza de que mis nietos consigan lo que nosotros intentamos construir. En 1989, no se enterró la idea socialista, sino más bien un cierto modelo de socialismo. Estos años en prisión han sido sobre todo duros para mi familia por los ataques constantes a mi honor personal. Yo sabía que no me iban a regalar flores. Por una simple razón... desde su elaboración, la ley fundamental de la RFA estipulaba que los territorios alemanes situados fuera de la RFA debían ser recuperados, todos los que ejercieran allí funciones responsables eran considerados criminales, malhechores. Yo sabía eso desde hace mucho tiempo. Pero rechazaba y rechazo todavía las acusaciones que han sido dirigidas contra mí. La historia me absolverà. Mi suerte personal importa poco. Sin embargo, el calvario vivido por numerosos ciudadanos de la RDA alcanza lo inadmisible. Pienso en todos aquellos que han perdido sus trabajos mientras no había paro en la RDA. Pienso en todos los que han sido marginados. La división de Alemania no era una cosa natural. Era contraria a la historia. ¿Pero se da cuenta usted de que los dirigentes de la RFA hicieron todo lo posible para evitar la cárcel a los nazis ? Yo, respeté escrupulosamente las leyes de la RDA. No cometí ningún crimen.

¿Cómo vivió usted los últimos días de la RDA?

Egon Krenz. Yo no soy de la generación de aquellos que venían de los campos de concentración, de la guerra, de la Resistencia, de Moscú. En el buró político del SED, era el más joven. Yo soy un hijo de la RDA. Los demás habían sobrevivido al nazismo. Ejercí numerosas funciones : desde representante de alumnos en mi colegio, hasta la presidencia del Consejo de Estado. Con la desaparición de la RDA, enterré una buena parte de mi vida.

¿A qué acuerdos llegó con Kohl?

Egon Krenz. Habíamos decidido abrir varios puntos de paso. La fecha fue fijada por mi gobierno para el 10 de noviembre de 1989. Pero, la víspera, un miembro del buró político Schabowski, anunció públicamente, no ya la apertura de pasos, sino la “destrucción del muro”. Nosotros nos habíamos puesto de acuerdo con Kohl para abrir las fronteras “con tranquilidad”

¿En algún momento pensó usted en el uso de la fuerza?

Egon Krenz. Puedo jurar que nosotros nunca consideramos semejante decisión. Yo sabía que una sola muerte habría tenido consecuencias trágicas. El uso de la fuerza, y nosotros teníamos los medios, habría conducido a la catástrofe.

En una de sus obras, usted protesta contra le reescritura de la historia.

Egon Krenz. Han sido escritas tantas cosas… hay que volver a lo esencial : sin Hitler, el nazismo, la Segunda Guerra Mundial y la reforma monetaria de 1948, la historia de Alemania habría podido escribirse de otra manera. La desgracia del pueblo alemán, fue el fascismo.

¿Piensa en sus propias responsabilidades?

Egon Krenz. Lo pienso constantemente. Pienso en la separación entre la dirección y la base, en el déficit de confianza entre el partido y la población. La falta de democracia, de debate, la diferencia entre la realidad y la propaganda. Los más veteranos rehusaban el debate directo. Un terrible error. Había que combatir al adversario en el plano de las ideas. Había que aceptar la confrontación ideológica. No lo hicimos. Encontrábamos grandes problemas económicos y hacíamos como si todo fuera bien. Para los ciudadanos de la RDA, las conquistas sociales eran una cosa normal. Había que decir la verdad, mostrar las dificultades, hablar francamente.

Usted no recuerda el ambiente internacional, la guerra fría, el papel de la Unión Soviética y de Gorbachov.

Egon Krenz. Voy a ello. Lo confieso, fui ingenuo. Tenía una gran confianza en Gorbachov, una gran confianza en la perestroika como intento de renovación del socialismo. Me reuní con Gorbachov, el 1º de noviembre de 1989, en Moscú. Cuatro horas de entrevista. Yo le dije : “¿Qué pensáis hacer con vuestro hijo ?” Él me mira asombrado y me responde : “¿Vuestro hijo ? “¿Qué quieres decir ?” Yo continuo : “¿Qué pensáis hacer de la RDA ?” Él me dijo : “Egon, la unificación no está a la orden del día.” Y Añadió : “Debes desconfiar de Kohl.”. Al mismo tiempo, Gorbachov enviaba varios emisarios a Bonn. Gorbachov hacía un doble juego. Nos apuñaló por la espalda.

Egon Krenz, el « Gorbachov alemán », se decía entonces.

Egon Krenz. En 1989, lo habría aceptado como un cumplido porque lo interpretaba como un reconocimiento a mi labor dirigida a mejorar, a democratizar el socialismo. No a derribarlo. Si hoy algunos me pusieran esta etiqueta sentiría vergüenza.

¿Y sus relaciones con Helmut Kohl?

Egon Krenz. La primera entrevista data de los funerales de Konstantin Tchernenko (1) en Moscú. Yo acompañaba a Erich Honecker y Kohl había solicitado un encuentro. Los soviéticos eran opuestos a este encuentro. Pero la cita estaba ya concertada en nuestra residencia. Hemos vista llegar a Kohl. Se acomodó y nos dijo : “¡Al fin, un encuentro en familia !” Hablamos mucho, luego redactamos un corto texto, poniendo el acento en el respeto de las fronteras. Pero mi último contacto tuvo lugar el 11 de noviembre de 1989. Kohl me telefoneó, nombró la apertura pacífica de las fronteras y me dio las gracias.

Veinte años después del fin de la RDA, en su opinión, ¿el socialismo ha muerto?

Egon Krenz. El ideal socialista, los valores socialistas viven y vivirán. Estoy convencido que el futuro será el socialismo o la barbarie. El antiguo sistema está definitivamente muerto. Considero que yo fracasé. Corresponde a otros construir el socialismo moderno y democrático. Un nuevo socialismo.

(1) Jefe del Estado soviético fallecido en 1985

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