martes, 5 de julio de 2011

Las reservas de la biosfera soviéticas

Por Vladimir Sokolov y Piotr Gunin

Un pájaro al que no le gusta volar, que trepa por los árboles y esconde el alimento en su madriguera como si fuera un mamífero (un tipo de arrendajo), otra ave que sabe cantar como una alondra, cotorrear como una urraca, silbar como un hombre y rebuznar como un asno (el enante), un tipo de gorrión que no bebe nunca, el lagarto mayor del mundo (el "cocodrilo de arena") que puede alcanzar una longitud de metro y medio aquí algunos de los más curiosos habitantes de la Reserva de Biosfera de Repetek (34.000 hectáreas) en la región desértica de Karakum, URSS.

La Unión Soviética se enorgullece de poseer más de cien reservas públicas de este tipo con una superficie total de más de ocho millones de hectáreas. Siete de esas reservas, entre ellas la de Repetek, han sido declaradas reservas de biosfera. Las otras seis reservas son: la Reserva del Beresina, en la RSS de Biolorrusia, una zona de tierras bajas de arena aluvial y morrenas glaciares casi enteramente cubierta de bosques de abetos típicos de las llanuras rusas; la Reserva del Cáucaso, en la zona occidental del macizo caucásico, típica región de montaña con bosques de abetos, glaciares y praderas alpinas; la Reserva de Phoksko-Terrasny, en la cuenca del río Oka, excelente ejemplo del ecosistema de las llanuras de Europa oriental; la Reserva de Sary-Chelek, en la cordillera de Chathal en el Tían-Chan sudoccidental, con su vegetación sobremanera variada y compleja que va desde los bosques de nogales y abetos hasta las praderas de montaña y con una fauna que incluye un tipo de oso y el leopardo de las nieves; la Reserva de Sijote-Alin, a lo largo de la costa del mar del Japón, con una vegetación dominada por las coniferas pero que incluye además otras varias especies casi desaparecidas; y la Reserva Central de Chernozem, en la meseta central rusa, en los límites de las regiones de Kursk y de Bolgorod, con sus característicos bosques de robles de la zona europea de la URSS y con algunos ejemplos raros de estepas de praderas prácticamente vírgenes.

Vista parcial de la reserva de biosfera de Repetek, en el desierto de Karakum


Las siete reservas venían funcionando como reservas públicas desde hace bastante tiempo (la de Repetek, por ejemplo, fue fundada en 1928), y en ellas se habían realizado numerosas observaciones sobre los fenómenos naturales. Esto facilitó la primera etapa de la investigación ecológica, consistente en hacer el inventario de las plantas, los animales, los microorganismos y los ecosistemas.

Otra ventaja consistía en la existencia de centros de investigación dentro o cerca de esas reservas. Por ejemplo, la Reserva de Prioksko-Terrasny incluye la Estación de Biosfera del Instituto de Agroquímica y Edafología de la Academia de Ciencias de la URSS, y la de Repetek la Estación de Desiertos de Arena del Instituto de Investigaciones sobre los Desiertos de la Academia de Ciencias de Turkmenistán.

La reserva de biosfera de Prioksko-Terrasny, en la cuenca del río Oka, a unos 160 kilómetros al sudoeste de Moscú.


Como es evidente, las siete reservas de biosfera no cubren la amplia variedad natural de la URSS. Precisamente, el Comité Nacional Soviético está realizando las labores preparatorias para la creación de una segunda serie de reservas de biosfera, sobre todo en Siberia, Kazajstán y Asia central.

A cada reserva de biosfera le incumbe no sólo la tarea general de detectar y estudiar los efectos de la contaminación en el medio natural sino también otras tareas más concretas como observar la influencia de diversos tipos de actividades económicas sobre los ecosistemas locales en escala regional. Además, esas reservas pueden utilizarse como terreno de estudio para la formación del personal de otros países.

Cursos de este tipo tienen lugar en la Reserva de Repetek, donde al personal venido de los países en desarrollo se le entrena e instruye en diversos aspectos de la conservación de la naturaleza en relación con los desiertos. Debe señalarse a este respecto que no hace mucho tiempo se consideraba a los desiertos como "errores de la naturaleza" de los que no había por qué preocuparse, cuando en realidad son sobremanera ricos en recursos biológicos.

Repetek es hasta el momento la única reserva de biosfera en los desiertos templados del Asia central; su funcionamiento, que habrá de completarse con la creación de otras reservas en la misma zona climática, es de la máxima importancia para la utilización racional de las comunidades naturales del desierto.

Los objetivos de la red de reservas de biosfera son muy complejos y exigen un reforzamiento de la cooperación en todos los niveles: nacional, bilateral, regional y mundial. El hombre ha alcanzado una fase de su desarrollo en que su actividad ha de ser proporcionada a las capacidades de la naturaleza. Los investigadores de todo el mundo tiene ante sí una tarea prioritaria: aprender a utilizar los recursos de la biosfera sin quebrantar su equilibrio.

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