viernes, 1 de octubre de 2010

Fracasó el golpe de Estado en Ecuador


El secuestro de Correa fue resuelto con éxito gracias a la respuesta enérgica del pueblo ecuatoriano, que se echó a la calle, y a la intervención de fuerzas especiales de la policía y el ejército.

Desde que los pueblos de América Latina han decidido sacudir de sus hombros la pesada carga de una oligarquía vendida y rastrera los planes desestabilizadores y golpistas no han dejado de suceder. Venezuela, Bolivia, Honduras y ahora Ecuador han tenido que soportar intentonas golpistas. Por el momento la oligarquía sólo ha conseguido su objetivo en Honduras.

De todo ello podemos concluir lo siguiente:

1. Los que dicen que la lucha de clases es cosa del pasado deberían darse una dosis de realidad. Pueden empezar por dejar de leer los medios de la burguesía como si se tratasen de biblias. Allí donde hay pueblos que defienden sus derechos la burguesía ataca sin contemplaciones.

2. Las Revoluciones, sin son de verdad, terminan tarde o temprano chocando con los intereses de la burguesía de forma violenta.

3. La única forma de salvar un proceso revolucionario es con el pueblo en la calle, pero sin una fuerza armada suficiente que apoye el clamor popular no hay nada que hacer. Recordemos que en Honduras el pueblo se echó a la calle, multitudes enardecidas reclamaban el regreso de Manuel Zelaya, pero fracasaron al no estar respaldadas por el ejército.

4. De ahí la importancia de vigilar muy de cerca a los mandos militares y policiales. Purgar a los antiguos mandos colocando en su lugar a revolucionarios leales que garanticen la defensa de la legalidad es una tarea que debe realizarse sin demora y sin complejos.

5. Es muy conveniente formar milicias populares. Que los ciudadanos sepan defenderse si es que todos los mecanismos fallan. Por el momento sólo Venezuela ha cumplido con esta tarea.

6. La creación de medios de comunicación en las manos de pueblo es tan vital y urgente como las medidas anteriores. Ayer la extrema derecha intentó controlar las televisiones y radios públicas. Lo mismo hicieron en Venezuela y Honduras. Es imprescindible que en momentos de caos e incertidumbre el pueblo esté bien informado de lo que sucede para que pueda tomar medidas. La "guerrilla comunicacional", bien dotada económica y tecnológicamente por el Estado, es una garantía de comunicación cuando todo lo demás ha salido del aire.


Sin duda las intentonas no van a cesar. Jamás se van a resignar a la verdadera democracia, que no es otra que la que emana del pueblo trabajador.

A lo largo del siglo XX los capitalistas han logrado frenar el avance revolucionario. En este siglo no van a lograr frenar a los pueblos del mundo que insurgen en defensa de sus intereses.

¡Viva el pueblo trabajador ecuatoriano! ¡Viva la victoria de los trabajadores!

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