miércoles, 22 de junio de 2011

Entrevista a Annie Lacroix-Riz

Recupero esta entrevista publicada en El Viejo Topo.


La investigadora Annie Lacroix-Riz es profesora de Historia Contemporánea en la Universidad Paris VII Denis Diderot y especialista en Relaciones Internacionales en el siglo XX. Sus publicaciones pueden consultarse en http://www.historiographie.info/. Aprovechando su paso por Barcelona, los historiadores José Luis Martín Ramos y Alejandro Andreassi la han entrevistado.

De complots y sinarquía



En 2009 se conmemoró el 70º aniversario de la IIª Guerra Mundial. ¿Qué valoración histórica merece el pacto entre la URSS y Alemania?

—Con diversos matices, somos al menos tres los historiadores que en estos últimos tiempos hemos establecido –basándonos en los materiales de archivo– que los “Pacificadores” franceses y británicos sólo dejaron a los soviéticos la solución de un compromiso provisional con el Reich [1]. Al negarle una alianza defensiva automática y recíproca como la que se produjo en 1914, los “Pacificadores” ya sabían desde 1933 –sus embajadores y agregados militares los habían informado regularmente desde entonces– que a falta de una alianza de ese tipo, Moscú, obligado a combatir solo contra el Reich, buscaría un arreglo en ese sentido para retrasar la fecha de vencimiento. Churchill, tan bien informado como todos sus pares, soltó una gran mentira cuando escribió en sus memorias (de la Guerra Fría) que “la siniestra noticia [había] estallado en el mundo como una bomba”. El 1º de octubre de 1939 fue más sincero cuando en un discurso transmitido por los medios de radiodifusión confesó sentirse satisfecho por la presencia de las “fuerzas rusas […] en Polonia para bloquear cualquier avance nazi hacia el Este” [2]

Se han dicho tantas tonterías sobre este asunto que lo más sencillo es leernos, a mis colegas y a mí: el estudio serio de la situación entre 1933 y 1939 autoriza un juicio definitivo.

¿Qué repercusión tuvo esto en la izquierda francesa?

—En apariencia, considerable; en realidad, insignificante: el anticomunismo de la izquierda no-comunista era tan viejo como el comunismo, al igual que en la derecha, y en ese escenario político el barullo sobre los “traidores” comunistas brinda un pretexto simple (y valioso) para la represión anticomunista. El gobierno del radical Édouard Daladier (líder de la “izquierda de gobierno”) que tomó posesión en abril de 1938, rico en ministros radicales y socialistas, y apoyado hasta marzo de 1940 por la derecha que preparaba el putsch contra la República, había organizado esa represión desde hacía mucho tiempo. Su ministro de Relaciones Exteriores, el radical Georges Bonnet, le había anunciado el 1º de julio de 1939 al embajador von Welczeck (que lo calificaba legítimamente de “favorito” de la gran banca), que “las elecciones serían suspendidas” (tal como ocurrió el 31 de julio), que “se prohibirían las reuniones públicas” y que “los comunistas” serían rápidamente “puestos en razón”: es decir, que el encarcelamiento de los dirigentes comunistas, a partir de septiembre de 1939, se debe a la firma del pacto germano-soviético… Espero con interés la refutación de lo que mi obra De Munich à Vichy demuestra en ese sentido.

¿Qué política sigue la élite económica francesa con respecto al fascismo?

—En el período de entreguerras (y más aún en la etapa de la crisis de los años 1930), la élite económica francesa tenía los objetivos siguientes: 1° hacer negocios con su homóloga alemana, socio económico decisivo; 2° obtener, sobre la base del modelo dado por Italia y después y sobre todo por Alemania, el bloqueo de los salarios y la sumisión total de los asalariados y de las capas populares, eliminando todas sus instituciones de defensa (sindicatos, partidos, parlamento, y la propia república); 3° hacer que el Reich ajustaran cuentas con la URSS (tras haber fracasado en hacerlo ella misma, conjuntamente con Londres, Washington, etc., de 1918 a 1939). Todo esto dio a las clases dirigentes francesas (como a muchas otras, por cierto) las mejores razones para seguir el modelo fascista en todos los campos. El excelente periodista inglés Alexander Werth, calificó esta disposición al alineamiento como Gleichshaltung (seguir los pasos). Esta nazificación le pareció tan perfecta y extendida que, en la época de los Acuerdos de Munich (29 de septiembre de 1938), él habló de una prensa francesa “gleichshaltée”. Los escritores y periodistas contemporáneos competentes y honestos han entendido, tan bien como los archivos, las evidencias que hoy impugna la historiografía dominante. En Le choix de la défaite y De Munich à Vichy doy numerosos ejemplos, que el lector puede fácilmente consultar.

Quizás la cuestión más polémica de sus estudios sea la sinarquía, ya que hace referencia a una interpretación conspirativa. ¿Hay suficientes pruebas documentales de su existencia y de su acción?

—Hablar de la sinarquía como un mito sólo pueden hacerlo los que se niegan a consultar los archivos, desde el artículo de 1970 del historiador norteamericano Richard Kuisel [3], un artículo bastante inspirado. No obstante, las fuentes policíacas y administrativas demuestran formalmente no sólo la existencia de esa “sinarquía” destinada desde los inicios de los años 1920 a “reformar el Estado” (a controlarlo de manera absoluta, ignorando a la República), sino también su conservación después de la Liberación, con un poder que se mantuvo intacto. En lo que a mí respecta, pasé casi cinco años examinando los fondos F1 y F7 de los Archivos nacionales y de las Informaciones generales de la Prefectura de policía BA y GA [4]. Hasta el día de hoy, los que divagan sobre la “ridícula teoría del complot” preparatorio en Vichy, no han hecho alusión de forma documentada a mis eventuales errores y el plúmbeo silencio que guardan acerca de mis trabajos constituye un tema de debate. Debo aclarar además que yo no sostengo ninguna “teoría del complot”, sino que me limito a estudiar los hechos. La caída de Allende en Chile en 1973 fue resultado del triunfo de un complot interno y externo; también la caída de la Tercera República, que incluyó la organización de una ignominiosa derrota externa.

Se profesa en España un gran respeto hacia la figura de León Blum en lo que respecta a su comportamiento antes de la guerra civil española.

—Si los españoles respetan la figura de León Blum, es porque desconocen, al igual que los franceses, la verdadera historia de la izquierda gubernamental francesa. Remito a vuestros lectores a las dos obras antes mencionadas y, en particular, al capítulo 7, Choix de la défaite, sobre la guerra de España. Los archivos prueban que: 1° el abandono francés con respecto a España no se debió en absoluto a las presiones inglesas; 2° León Blum fue uno de esos hombres que la gran patronal instala o mantiene con frecuencia en la jefatura de los partidos de la izquierda aparentando “cambiarlo todo para que nada cambie” –como lo dice Tancredo en El gatopardo de Lampedusa. Esa parte de la izquierda es hoy mayoritaria. A León Blum, falso hombre de izquierda, dediqué un informe que aparece en mi sitio web y que usted puede poner a disposición de sus lectores (“Léon Blum et la pratique du pouvoir, 1936, 1946”).

La izquierda ha constituido la Resistencia de forma hegemónica en Francia y en Italia, ¿por qué no ocurrió lo mismo en la posguerra? ¿Por qué la depuración fue tan limitada?

—La izquierda comunista desempeñó un papel decisivo en la Resistencia, pero no toda la izquierda, radical y socialista, que se dividió entre la franca colaboración y una política de espera. La izquierda comunista, ciertamente, desempeñó en la posguerra un papel político importante, pero mínimo con respecto a las fuerzas conservadoras del statu quo, a las cuales pertenecía (y pertenece hoy más que nunca) la “izquierda gubernamental” que mencioné antes. La depuración fue en extremo limitada, ya que el gran capital, que controlaba el conjunto del aparato estatal, incluidas las fuerzas políticas, se vio apenas afectado por la depuración. Y salvo en los dos casos importantes de muerte prematura (Jean Bichelonne, accidental, en diciembre de 1944, y Pierre Pucheu, castigo único infligido en marzo de 1944 por De Gaulle a este agente del Reich convertido en agente de los Estados Unidos), recuperó sus posiciones en los plazos más breves posibles, dentro y fuera del Estado. De Gaulle, cordialmente odiado por esos medios de 1940 a 1944, se unió al compromiso con ellos, bajo el ala del nuevo protector, el imperialismo norteamericano, tutor de la esfera de influencia europea de la cual Francia formaba parte. Muestras de esta farsa depurativa se encuentran en las dos conclusiones-epílogos de mis obras sobre los años 1930 y en otros trabajos [5].

La historiografía no ha estado al margen de la hegemonía neoliberal, pero ¿cómo se explica la marcha atrás de historiadores tales como Furet, Kriegel o Stéphane Courtois?

—Dado que la cuestión es demasiado amplia para ser tratada en este marco, me permito remitirlo a un opúsculo que escribí en 2004 y que merecería actualizarse en función de la coyuntura reciente y futura, L’histoire contemporaine sous influence [6].





1. Michael Jabara Carley, 1939, the alliance that never was and the coming of World War 2, Chicago, Ivan R. Dee, 1999; Geoffrey, The unholy alliance: Stalin’s pact with Hitler, Londres, Tauris, 1989; The Soviet Union and the origins of the Second World War. Russo-German relations and the road to war, 1933-1941, New York, Saint Martin’s Press, 1995; Stalin’s Wars : From World War to Cold War, 1939-1953, New Haven & London: Yale University Press, 2006; y de Annie Lacroix-Riz, Le Choix de la défaite: les élites françaises dans les années 1930, Paris, Armand Colin, 2e édition complétée et révisée, 2010; De Munich à Vichy, l’assassinat de la 3e République, 1938-1940, Paris, Armand Colin, 2008.

2. Comunicado 771 de Corbin, 28 de octubre de 1939, URSS 1930-1940, 962, archivos del Ministerio de Relaciones Exteriores francés.

3. (“The legend for Vichy synarchy , French historical Studies, vol. VI-3, printemps 1970, p. 365-398).

4. Renseignements généraux de la Préfecture de police, BA et GA.

5. “Les grandes banques françaises de la collaboration à l’épuration, 1940-195”, revue d’histoire de la deuxième guerre mondiale, “I. La collaboration bancaire”, n° 141, 1986, p. 3-44 ; “II. La non-épuration bancaire 1944-1950”, n° 142, 1986, p. 81-101; Industriels et banquiers français sous l’Occupation : la collaboration économique avec le Reich et Vichy, Paris, Armand Colin, 1999, tirage 2007; “Quand les Américains voulaient gouverner la France”, Le Monde diplomatique, mai 2003.

6. L’histoire contemporaine sous influence, Paris, Le Temps des Cerises, 2004, tirage 2010.

4 comentarios:

  1. La verdad es que tengo debilidad por Annie Lacroix, curioso que no se haya traducido ni uno de sus libros al castellano,mientras se publica a troche y moche la "basurilla" anglosajona al modo Beevor y cia.Aunque el francés me cuesta un poco la verdad es que he leido la mayoría de sus artículos de su página web(www.historiogrphie.info).Muchos le critican su estilo sarcastico ó desgarbado de escribir, pero en el fondo es una manera de evadirse ó boicotear, las importantes cuestiones que plantea, basicamente que casi toda la historia del siglo XX es un puro mito incluidas las Leyendas "vaticanas" de la Iglesia católica, ó más claramente, una mentira aberrante.Hay que recordar que Annie lacroix es nieta de judio asesinado en Auschwitz y que en Francia no se le perdona que "defienda"a stalin- es decir el rigor histórico sobre su época y la política bolchevique- frente a los historiadores del "consenso"-liberales anglosajonizados, conservadores, fascistas franceses y del looby ucraninao y demás ralea- de como ella los llama.

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  2. La gran Annie Lacroix-Riz no tiene desperdicios en todo lo que dice, inclusive en alguna interpretación discutible o más bien interpretación de algun hecho histórico, como el de la "matanza de Kaytin" de esa supuesta élite ploaco reaccionaria militar-profesional-¿15 000, 20 000 o 23 000?- en las fosas del Bosque del mismo nombre en Smolenko, que ella atribuye con cierta probabilidad-- no lo da por seguro ni cerrado- a la intervención Soviética por parte de la N.K.V.D. y que arguye que la URSS tenía razones y justificación para hacerlo sin más gaitas, empero otros historiadores con pruebas de tipo municiones empleadas o de naturaleza testimonila, ponen en duda esa autoría y lo colocan en el régimen Nazi tras la invasión de la URSS a partir del 22 de junio del 41, --hoy hace 70 años de esa ignominía colosal--; ella aduce que la URSS tenía razones para ello y no hubo que dudarlo por su justificación y necesidad, tras las amenazas de invasión y los hechos del regimen Polaco tras la cesión de los territiorios del acuerdo de Paz de Brest -Litovsk, en la 1ª Guerra Mundial, el 3 de Marzo del año de 1918.
    Sobre el Pacto de NO AGRESIÓN de la URSS y la alemanía Nazi firmada entre MOLOTOV-RIBBENTROP, sus antecedentes, avatares y realidad, ella ha escrito cosas muy estudiadas y ciertas:
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    http://www.legrandsoir.info/Le-Pacte-Germano-sovietique-et-les-questions-liees.html
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    SALUT!

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  3. Los editores están muy ocupados con su guerra fría incesante, traduciendo mierda sin parar.

    Tampoco podemos esperar otra cosa.

    Saludos.

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  4. Exactamente Gramsciez, hoy se cumplen 70 años de esa infamia. Voy a subir un vídeo al blog para recordarlo.

    Salud!

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